7 de agosto de 2026 15:20 hs

Abelardo de la Espriella decidió comenzar su gobierno con un gesto simbólico que, asegura, refleja la importancia que tendrán las regiones de Colombia durante su mandato.

En lugar de posesionarse en el centro histórico de Bogotá, como se hace tradicionalmente, optó por una universidad privada en Cali, la tercera ciudad más poblada del país y el corazón de la región Pacífico.

Es un guiño a la crisis de seguridad que vive esa zona del país. El Valle del Cauca fue el departamento con la mayor tasa de homicidios en 2025.

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Pero, además del acto de posesión, De la Espriella anunció que su presidencia tendrá "sedes alternas" en Medellín, Cali y Barranquilla.

"He dicho que no voy a gobernar desde la Casa de Nariño. Voy a ir a Bogotá, por supuesto, pero voy a estar en todas las regiones del país", afirmó en una reunión con alcaldes en Antioquia.

Tras ese anuncio, se fueron conociendo rápidamente los acuerdos entre su gobierno y los gobiernos locales para que esas tres ciudades acojan sedes de la Presidencia por primera vez en la historia.

Abelardo de la Espriella dentro de un cubículo de protección dando un discurso.
Anadolu vía Getty Images
De la Espriella celebró su triunfo en las elecciones en Barranquilla, donde también vive y tiene negocios.

De la Espriella también dijo que buscará pasar una ley para hacer a Barranquilla "capital alterna" de Colombia.

La cercanía del nuevo presidente con esta ciudad es bien conocida. Es donde vive desde que regresó a Colombia para hacer campaña y allí tiene sede la firma de abogados De La Espriella Lawyers, su principal negocio desde hace años.

"Se trata de acercar el poder a los ciudadanos y demostrar que Colombia no se gobierna únicamente desde el centro, sino desde cada rincón de la patria", expresó en un video en sus redes sociales sobre la idea de la "capital alterna".

Su ministro del Interior designado, Rodrigo Lara, dijo que será una de sus prioridades legislativas y que con ello buscan "reivindicar las regiones, reivindicar las costas de un país que se hizo desde un ombligo, desde un centro, muy lejos de las costas, es decir de la comunicación con el mundo".

Pero, ¿para qué servirá que la Presidencia tenga varias sedes y qué retos puede suponer?

¿El remedio para el "bogocentrismo"?

La discusión sobre la concentración del poder político en Bogotá tiene siglos de historia. Se le ha puesto incluso nombre propio: "bogocentrismo", y cada gobierno ha tenido sus propias ideas para evitarlo.

La propia Constitución establece que "la descentralización administrativa es un principio fundamental de la organización del Estado".

Es decir, que se debe procurar que los gobiernos departamentales y locales tengan las competencias y los recursos para manejar sus propios asuntos.

Pero la gran mayoría de instituciones del gobierno nacional tienen sede en Bogotá, y son estas las que concentran la mayoría de los recursos y funciones.

De la Espriella y sus ministros designados han dicho que las sedes alternas de la Presidencia son una muestra de que el suyo será un gobierno "desde las regiones y para las regiones".

"Comenzó la descentralización", afirmó este jueves el ministro de Comercio entrante, Mauricio Gómez Amín.

Los expertos señalan, sin embargo, que en la práctica que la Presidencia tenga sedes en varias ciudades no tiene grandes efectos en la descentralización.

"Es una ruptura simbólica que no le veo mucho fondo", le dice a BBC News Mundo Andrés Dávila, profesor de Ciencia Política de la Universidad Javeriana.

Para Dávila, una propuesta seria de descentralización tendría que abordar más cómo se distribuyen los recursos —a través del Sistema General de Participaciones y el Sistema General de Regalías, por ejemplo— que es donde se encuentran las oficinas.

En otras palabras, la Presidencia sigue siendo la Presidencia, independientemente de dónde esté.

"La descentralización lo que necesita es plata", señala.

Fachada sur de la Casa de Nariño, sede de la Presidencia de Colombia.
Bloomberg vía Getty Images
De la Espriella ha dicho que su intención es convertir a la Casa de Nariño, la actual sede de la Presidencia, en un museo.

Por otro lado, la idea de que el presidente pase tiempo en las regiones no es nueva.

Según el profesor Dávila, cada gobierno ha tenido su propia versión. Quizás el modelo más recordado es el de Uribe (2002-2010) y sus "consejos comunitarios", que eran largas reuniones televisadas entre funcionarios del gobierno y comunidades locales por todo el país.

Pero ninguna de esas versiones ha resultado realmente transformadora para las regiones, dice el politólogo. "Llevar el Estado es una cosa mucho más compleja".

"No veo la utilidad de la paseadera de De la Espriella, y mucho menos de los costos asociados", añade.

Varios políticos, incluso desde orillas cercanas del presidente entrante, han hecho críticas en torno a lo que le va a costar al Estado la adaptación de nuevas sedes de la Presidencia.

"Están haciendo un nuevo palacio presidencial en Barranquilla. Van a volver la Casa de Nariño un museo. ¿Cuánto vale? ¿Eso es austeridad?", cuestionó en una entrevista con Blu Radio Paloma Valencia, exsenadora y excandidata presidencial del Centro Democrático, que se declaró como partido de gobierno.

El propio Abelardo de la Espriella, en sus redes sociales, negó que se estuviera construyendo un nuevo palacio en Barranquilla.

"La edificación ya existía", dijo. "Lo que se está realizando en el inmueble son adecuaciones para garantizar las condiciones de seguridad y el funcionamiento adecuado que requiere una sede de la Presidencia de la República".

Y añadió que las obras no se están financiando con recursos públicos, sino con donaciones suyas y de empresarios de Barranquilla.

"Será un símbolo de la descentralización que necesita Colombia", insistió.

Los retos de las "sedes alternas"

La idea de una Presidencia con cuatro sedes también despierta dudas logísticas.

Maria Paula Correa, que fue directora del Departamento Administrativo de la Presidencia durante el gobierno de Iván Duque, le dice a BBC News Mundo: "Más allá de que me parece una idea loable, no sé en la practicidad qué tan fácil vaya a ser".

"Los ministerios tienen sede en Bogotá", añade, y agrega que en el día a día del gobierno es muy usual que un presidente le diga a un funcionario 'lo espero aquí ya'.

Con el gobierno disperso en varias ciudades, "el 'lo espero ya aquí' no va a ser de media hora, sino en el mejor de los casos de un par de horas", plantea Correa.

En esa misma línea, Andrés Dávila señala que "el presidente y el vicepresidente sobre todo tienen capacidad de convocar a la gente para tratar de sacar adelante ideas que requieren de varias entidades".

"Bueno, sí, están ahora las posibles reuniones virtuales y demás, pero también hay mucha cosa que se gestiona literalmente yendo de un ministerio al otro".

"De pronto encontrarán un modelo que no nos imaginamos para hacerlo bien, pero yo soy escéptico", concluye el profesor Dávila.

Correa agrega que, durante los años de Duque, que la Presidencia estuviera en Bogotá no implicaba que el presidente no pasara tiempo en las regiones.

El lunes y el martes despachaba en el Palacio, pero "lo que era de miércoles a domingo el presidente siempre estaba en la región", dice Correa.

Soldados del ejército de Colombia junto a un hombre que alza los brazos y dos niños en Cali, en los días previos a la posesión presidencial.
AFP vía Getty Images
Previo a la posesión de De la Espriella, se desplegó un amplio operativo de seguridad en Cali.

A las preocupaciones logísticas se suman las de seguridad.

Al haber sido la sede única de la Presidencia y la residencia de la familia presidencial desde 1980, la Casa de Nariño ha acumulado una experiencia en cuanto a los riesgos y los protocolos de seguridad.

"Lleva mucho tiempo adecuándose el tema de seguridad de la Casa de Nariño", dice Correa, y relata que, cuando el expresidente Duque quiso quedarse viviendo en su casa durante su periodo, "yo era la primera que peleaba para que eso no pasara", precisamente por los riesgos.

Otro de los símbolos de ruptura que ha anunciado De la Espriella es que la sede de la Presidencia en Bogotá ya no sería la Casa de Nariño —que se convertiría, según sus planes, en un museo— sino el Palacio San Carlos, donde actualmente funciona la Cancillería.

"El Palacio San Carlos no tiene ni siquiera un espacio para parquear el esquema [de seguridad] del presidente", dice Correa, y agrega que su ubicación, entre calles coloniales angostas, es inconveniente.

Dávila, por su parte, especula que "como tiene tantas amenazas y tiene que llevar un equipo de seguridad tan grande", los desplazamientos constantes de De la Espriella entre las nuevas sedes de la Presidencia tendrían costos altos.

Aliados en las regiones

A quienes sí parece entusiasmar el nuevo modelo de funcionamiento de la Presidencia en cuatro ciudades es a los gobiernos de las ciudades y departamentos donde se ubicarán las nuevas "sedes alternas".

Esperan que la cercanía geográfica haga más fáciles los grandes proyectos, que sí o sí requieren del Gobierno Nacional.

El gobernador de Antioquia, Andrés Rendón, le ofreció a De la Espriella despachar en Medellín desde el Palacio Rafael Uribe Uribe, un imponente edificio en el centro de la ciudad que en el pasado fue sede del gobierno departamental.

El alcalde de Cali, por su parte, confirmó que el edificio donde actualmente funciona el Centro Cultural de Cali será sede alterna de la Presidencia y se lo rebautizará como Palacio Presidencial de Santiago de Cali.

Y en Barranquilla, se está adecuando un edificio del Ejército para que De la Espriella gobierne desde allí, según informó el gobernador de Atlántico, Eduardo Verano.

Aún no se conoce qué pasará exactamente con las instituciones que ya funcionaban en esos edificios ahora que se convertirán en sedes para el mandatario.

De la Espriella junto a Alejandro Char, Alejandro Éder y otros funcionarios.
Bloomberg vía Getty Images
De la Espriella junto a Alejandro Char, alcalde de Barranquilla (izq.), y Alejandro Éder, alcalde de Cali (der.).

Sobre todo en Barranquilla y Medellín, De la Espriella tiene alcaldes cercanos.

De hecho, la hermana del alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, y dos aliados del alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, integran el gabinete.

El profesor Dávila dice que es posible anticipar que las relaciones entre el presidente y esos gobiernos locales sean más fluidas que con Petro, con quien tenían rivalidad ideológica, y que a lo mejor eso termine destrabando proyectos en beneficio de esas ciudades.

Falta ver si eso se termina traduciendo en reformas que lleven la descentralización más allá del elemento simbólico de las "sedes alternas".

O si los obstáculos logísticos terminan pesando y paulatinamente el gobierno va volviendo a Bogotá.

"No sé qué tan fácil vaya a ser que un ministro, desde otra parte del país, pueda llegar a organizar la casa, como se dice coloquialmente", dice Correa.

"Uno se demora seis meses en saber dónde está el baño", bromea.

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FUENTE: BBC

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