Si Maduro lograra mantenerse en el poder, el impacto, sin duda nefasto, se concentraría fundamentalmente en Venezuela. Contrariamente, si Trump volviera a ser presidente, los efectos negativos trascenderían las fronteras de los Estados Unidos. Afortunadamente este riesgo ha disminuido con el paso al costado de Joe Biden y la selección de Kamala Harris como candidata del Partido Demócrata.
Es oportuno rememorar algunos de los esfuerzos más salientes que Trump llevó a cabo para revertir el resultado electoral comenzando con el fatídico acto del 6 de enero del 2020. Resultan todavía difíciles de aceptar las imágenes de las hordas que, incitadas por Trump, asaltaron y tomaron el edificio del Congreso. De acuerdo a la constitución americana, Mike Pence, en su capacidad de Vice Presidente, debía ese día presidir el Colegio Electoral. En esencia, Trump conminó a Pence a que objetara los electores enviados por varios estados y suspendiera el escrutinio de los votos electorales. Pence consideró que la constitución no se lo permitía y certificó a Biden como el nuevo presidente.
Cuando las hordas se enteraron de la decisión de Pence, comenzaron a exclamar “Hang Mike Pence!” (Ahorcar a Pence!). Trump, que consideró que Pence no había tenido el coraje necesario para “proteger el país y la constitución”, hizo comentarios positivos con respecto a esas exclamaciones.
Con un ejército de abogados encabezados por Rudy Giuliani, el famoso ex intendente de Nueva York, Trump inició 62 juicios objetando los resultados electorales en nueve estados. En la mayoría de los casos los jueces, muchos de ellos designados por gobiernos republicanos incluyendo el del propio Trump, desestimaron las demandas por falta de méritos. En ningún caso se le dio la razón a Trump.
En la grabación de una llamada a Brad Raffensperger, Secretario de Estado de Georgia, también del Partido Republicano, se escucha a Trump exigiéndole que “encuentre 11,870 votos”— la cantidad de votos que necesitaba para ganar ese estado. Raffensperger se negó a hacerlo.
Trump sigue manteniendo que ganó la elección del 2019. En un reciente acto en Atlanta, la ciudad más grande en Georgia, volvió a insistir que perdió ese estado debido a fraude electoral, ignorando que las máximas autoridades de Georgia, que eran todas republicanas, habían auditado y repetido el escrutinio. Aún hoy continúa refiriéndose a los que atacaron el edificio del Congreso como “patriotas” o como “J6 Warriors” (guerreros del 6 de enero).
La no aceptación del resultado de la última elección fue uno de los requisitos esenciales en la selección del candidato a vice presidente. JD Vance claramente cumple este requisito. No solo sostiene que Trump ganó esa elección, sino que declaró públicamente que, si él hubiera estado en el lugar de Pence, no habría certificado a Biden hasta que estados como Pennsylvania y Georgia presentaran electores favorables a Trump. Irónicamente la selección de Vance parece que terminará perjudicando electoralmente a los republicanos. Antes de convertirse en ferviente trumpista, Vance mostraba un total desprecio por Trump. Se refirió a él en múltiples ocasiones como “cínico”, “idiota”, “nocivo” y hasta lo comparó con Hitler.
De joven gata y de vieja beata. En inglés la palabra “cat” (gata) aplicada a una mujer resulta tan ofensiva como en español. En una entrevista en Fox en el 2021, Vance se refirió a las mujeres que optaban por no tener hijos como “childless cat ladies” (señoras gatas sin hijos). Como un ejemplo de este tipo de mujer mencionó a Kamala Harris.
A pesar de todo esto, Trump estaba posicionado hasta hace unas pocas semanas como el claro favorito para ganar la próxima elección. La confluencia del famoso debate, el atentado contra su vida, el impacto mediático de la Convención y el prácticamente unánime apoyo de los referentes del Partido Republicano, se reflejaba en las encuestas. Estas mostraban diferencias a favor de Trump que sugerían que, no solo sería electo presidente por un gran margen, sino que los republicanos alcanzarían el control de ambas cámaras en el Congreso.
Con la selección de Harris la elección se ha vuelto nuevamente competitiva. Harris ha logrado unificar al Partido Demócrata e inyectar una muy necesaria dosis de energía a la campaña electoral. Irónicamente, el problema de la edad se ha trasladado a Trump y ya se ha notado en varios de sus discursos y entrevistas . La selección de Vance le está jugando en contra. En muchos sectores del Partido Republicano ha caído tan mal como la de Valeria Ripoll en sectores del Partido Nacional. Trump ya ha tenido que expresar públicamente que no está arrepentido de haberlo elegido, lo que hace pensar que sí lo está.
Como ciudadano de Uruguay y de Estados Unidos, las elecciones de ambos países me interesan profundamente. Siento, sin embargo, una diferencia importante entre ambas. La del “país boutique” de América Latina la sigo con la ecuanimidad que me da el convencimiento que, gane quien gane, continuará estando bien gobernado. La de Estados Unidos, por otro lado, la sigo con esa gran aprehensión compartida con todos aquellos que piensan que Trump constituye una real amenaza al sistema democrático.
(*) Contador uruguayo que completó el International Tax Program en la Escuela de Leyes de la Universidad de Harvard y ejerció su profesión desde Nueva York.