En enero de 1990 emprendíamos con Ángela una odisea en busca de un destino sin saber cuál era. Con nuestros jóvenes 30 años, decidimos encarar el desafío de irnos a vivir a Nueva Zelandia en busca de una experiencia de vida familiar. Era mi sueño y Ángela me impulsó a hacerlo, a pesar de que hacía ocho años que vivíamos en campaña, en las sierras de Aceguá, en un campo arrendado, sin luz, ni teléfono, ni Internet.
El destino quiso que la misma noche de su llegada a Christchurch, en la isla Sur de Nueva Zelandia, mientras dormíamos nos entraron al cuarto del hotel y nos robaron todo: documentos y dinero que aún no habíamos podido depositar en el banco. Aquella noche fue uno de los peores momentos que nos ha tocado vivir.
Entre los llantos de los niños asustados y las luces de la sirena de la Policía, nuestra desazón era mayúscula. No sabíamos que hacer.
Por suerte, había pagado tres meses de alquiler por una casa y teníamos a dónde ir. Sin saberlo fuimos noticia en toda la prensa de ese país.
La respuesta de la gente es difícil de describir. Los vecinos, la escuela del barrio, las autoridades locales, la misma Policía y hasta el cónsul honorario de Uruguay, de quien no sabíamos su existencia, nos llamaron y visitaron para ofrecernos su ayuda.
La misma Universidad de Lincoln, a donde fuimos a estudiar, nos contactó para ofrecernos su ayuda. El país nos abrazó, y fue para nosotros el comienzo de una relación de admiración y respeto hacia esa nación, que aún mantengo.
Dos años duró la primera etapa, luego vivimos en Nueva Zelandia por tres periodos más, trabajando y estudiando.
Todos nuestros hijos, incluida la tercera que llegó entre medio de las mudanzas transoceánicas, comenzaron la escuela en aquel país, al que llevan en el corazón.
Quiso también el destino que Ernesto Talvi, a quien no conocíamos entonces, fuera a Nueva Zelandia en esos mismos momentos. Impulsado por su especialidad en políticas públicas, fue a estudiar los profundos cambios que el país estaba teniendo en su gobierno en 1990, y que hoy explican por qué en los últimos años Nueva Zelandia ha sido sistemáticamente uno de los países más prósperos del mundo.
Pasaron 30 años y estos hechos fueron la razón por la que Talvi en el 2018 nos propusiera trabajar juntos para tratar de replicar el ejemplo neozelandés en nuestro país, desafío que acepté con mucho gusto.
Conformamos un gran grupo de trabajo de Agro en Ciudadanos, con el propósito de desarrollar un plan de trabajo para el próximo gobierno cualquiera fuera este. Así logramos lo que llamamos AGROUY 21.
Quiso el destino que los uruguayos confiaran en la propuesta de la coalición, y en diciembre del 2019 el presidente electo Luis Lacalle y Ernesto Talvi nos ofrecieron el cargo de ministro de Ganadería Agricultura y Pesca.
Para nosotros fue un gran honor, para el cual nos sentíamos bien acompañados, no solo por el fantástico grupo de Ciudadanos con el cual habíamos trabajado por más de un año, sino también por gente del Partido Nacional, y sobre todo por la gente de campo en general.
El verano en el que comenzó el 2020 fue memorable, para mí y para mi familia, por la distinción y enorme responsabilidad que significaba ser ministro. Para el sector agropecuario era el fin de 15 años de gobierno del Frente Amplio, y había muchas expectativas de cambio.
Cabe acotar que, como vicepresidente de la Federación Rural, fui una de las personas que, preocupados por la situación del sector, en diciembre del 2017 solicitáramos una audiencia al entonces presidente Tabaré Vázquez, quien no solo nos la negara, sino que nos contestara que tenía la agenda completa hasta febrero del otro año.
Esa fue la gota que derramó el vaso, y que generó una histórica reacción espontánea de la gente del campo, que terminó en aquel inolvidable encuentro en Durazno del 23 de enero del 2018, bajo el lema “Un Solo Uruguay”, y usando a la bandera nacional como símbolo de identificación patriótica.
Al asumir como ministro, el hall del ministerio estaba repleto, con mucha gente de campo que fue a respaldarnos, lo que fortaleció aún más nuestro compromiso. Lo único que deseaba era estar a la altura de semejante honor.
El destino nuevamente hizo su jugada, y a los 13 días de haber asumido el gobierno, apareció la pandemia y hubo que improvisar. Fueron 18 meses intensos en los que dejamos el alma.
Cuando Talvi nos dejó sin mediar aviso, las autoridades del Partido Colorado de entonces, y sin tener en cuenta lo realizado, nos pidieron el cargo. Por razones políticas nos dijeron, sin mucha más explicación.
Nunca jamás recibimos un reclamo por lo hecho durante nuestra gestión, ni del sector, ni del Partido Colorado, ni del gobierno. Todo lo contrario. La respuesta que aún hoy recibimos de la gente es de aprobación por lo realizado, y eso es lo que más valoramos, y nos confirma que a pesar de lo que paso, hicimos lo correcto.
Por lo que con mucho gusto lo volveríamos a hacer. Fuimos víctimas de una premisa que intentamos cambiar, la de que “lo político está siempre por arriba de todo”.
Seguimos pensando que Uruguay debe copiar lo que se hizo en Nueva Zelandia hace 30 años. Estamos más convencidos que nunca, que otra política es posible. Una política donde prime el interés nacional, sobre lo partidario y lo personal. Una política que esté por arriba de los amiguismos y compromisos electorales.
Donde los cargos de decisión, sean ocupados por los que más saben. Donde los que ocupen cargos de gobiernos, sean servidores de los ciudadanos, y no lo inverso.
Ser parte del gobierno de la coalición como ministro, fue un gran honor por el cual agradeceré siempre a quienes confiaron en mí en aquel memorable verano de 2020, pero que comenzó en enero de 1990. Hoy, con 66 años, al fin sé cuál es nuestro destino, ser productor rural junto a nuestra familia, y estar siempre a la orden para trabajar por nuestra patria y por nuestra gente de campo. Con el convencimiento de que, como decía Don Alberto Gallinal, aún queda mucho por hacer.
Carlos María Uriarte fue ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca en el pasado gobierno de Luis Lacalle Pou. Además es un importante empresario agropecuario que ocupó la vicepresidencia de la Federación Rural