El Global Safety Index 2025, desarrollado por la consultora londinense CS Global Partners como parte del World Citizenship Report, evalúa la percepción internacional de seguridad y estabilidad que proyectan 188 países, según indicadores como el Global Peace Index y los Worldwide Governance Indicators del Banco Mundial. El componente de Safety & Security, que representa el 25% del índice general, mide la confianza en las instituciones, el Estado de derecho y la ausencia de violencia desde la óptica externa de individuos de alto patrimonio que analizan posibles destinos para residir o invertir. Según el informe, “la seguridad y la estabilidad se han convertido en activos estratégicos que ofrecen tranquilidad y una base para la prosperidad”. Son los valores de este pilar los que se publicaron esta semana y analizaremos a continuación.
Desde esta perspectiva internacional, Uruguay sobresale como uno de los países más confiables y estables del mundo. Con 80 puntos y el puesto 25 global, es el país mejor valorado de América Latina en materia de seguridad y gobernanza. En el plano global, quedó apenas por debajo de economías como Taiwán (24º) y por encima de referentes como Canadá (49º), España (46º) y Estados Unidos (64º). El informe destaca que los países líderes (Islandia, Suiza y Dinamarca) comparten altos niveles de estabilidad institucional y baja corrupción. En ese contexto, la posición de Uruguay es el reflejo de su imagen internacional como país previsible y con instituciones fuertes, comparable a la de varias naciones consolidadas de la Unión Europea.
En América Latina Uruguay encabeza este índice, seguido por Chile (50º, 70.8 puntos) y Argentina (73º, 62.6 puntos). Detrás se ubican Paraguay (86º), Perú (105º) y Brasil (106º), mientras que Venezuela cierra la tabla mundial (166º, 20.7 puntos).
Para CS Global Partners los individuos de alto patrimonio en América Latina asocian la seguridad principalmente con la “protección física y la libertad frente al crimen”. Esto hace de Uruguay una excepción positiva: su reconocida estabilidad política, el respeto a la ley y la previsibilidad institucional lo convierten en un entorno seguro no solo para residir, sino también para invertir, ya que, según el reporte, “las jurisdicciones seguras con marcos de gobernanza fuertes son vistas como activos estratégicos”.
Aunque el resultado no describe la sensación de seguridad de los propios uruguayos, sí muestra la reputación que el país proyecta ante el mundo. Esa percepción viene a reforzar su imagen de país confiable en el plano global y agrega un argumento más a su reputación de fortaleza democrática y respeto por las normas.