23 de abril de 2026 7:46 hs

Un reciente estudio publicado en eClinicalMedicine, revista perteneciente al prestigioso grupo científico de The Lancet, reveló que sumar apenas cinco minutos adicionales de sueño cada noche, junto con mínimos ajustes físicos, está asociado con un aumento significativo en la esperanza de vida.

La búsqueda de la longevidad suele asociarse con regímenes estrictos de entrenamiento y dietas restrictivas. Sin embargo, el análisis basado en los registros médicos del UK Biobank demostró que las modificaciones a pequeña escala generan beneficios medibles en la salud general.

Los investigadores modelaron estadísticamente el comportamiento de casi 60.000 participantes durante un período de ocho años. El objetivo principal fue identificar las mejoras más pequeñas posibles en el estilo de vida que pudieran extender la vida de forma comprobable.

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La fórmula exacta de la longevidad

El estudio observó que las personas que incorporaron cinco minutos extra de descanso nocturno lograron una ventaja significativa frente a quienes mantenían peores hábitos. Este factor, combinado con otras dos variables mínimas, marcó la diferencia en las proyecciones de supervivencia.

Las otras dos modificaciones consistieron en sumar apenas dos minutos diarios de actividad física de intensidad moderada a vigorosa y agregar media porción extra de vegetales a la dieta diaria.

Los resultados indicaron que la combinación de estos tres microhábitos permitió a los participantes superar ampliamente en expectativa de vida al 5% de la población con los peores registros de salud.

El impacto de los pequeños cambios

El modelo estadístico confirmó que los comportamientos humanos tienen un impacto interconectado. Una mala noche de descanso suele derivar en peores elecciones alimenticias y una menor predisposición al movimiento durante el día siguiente.

La investigación concluyó que no es necesario alcanzar la perfección física para obtener resultados reales. La acumulación de pequeñas decisiones saludables construye una barrera efectiva contra el deterioro cognitivo y físico prematuro.

Los resultados a largo plazo

Si bien los cambios mínimos mostraron beneficios claros, el estudio también proyectó el escenario ideal. Aquellos individuos que alcanzaron la combinación óptima de hábitos experimentaron las mayores ventajas en su salud integral.

El perfil más saludable incluyó entre siete y ocho horas de sueño por noche, al menos 40 minutos de ejercicio moderado a vigoroso y una dieta equilibrada. Según los datos analizados, este grupo proyectó hasta nueve años adicionales de vida en óptimas condiciones de salud.

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