Un estudio llevado a cabo por investigadores de la Escuela de Medicina de Harvard halló el hábito nocturno que reduce el riesgo de muerte en hasta un 39%.
La pesquisa, liderada por Joon Chung, ratificó el rol clave que adopta el descanso, aunque no en cantidad de horas, sino más bien en la regularidad estricta y la higiene del sueño.
El informe analizó los datos de 1759 participantes durante siete años. Durante este lapso, el equipo observó que aquellas personas con horarios regulares y una duración suficiente presentaban un 39% menos de riesgo de mortalidad en comparación con aquellos que dormían de forma irregular.
Los científicos concluyeron así que la consistencia es tan vital como la duración.
Paso a paso, ¿cómo alcanzar lograr la higiene del sueño?
Para alcanzar esta regularidad, la Universidad de Harvard publicó en 2025 una actualización sobre las prácticas de higiene del sueño. La institución detalló que las rutinas previas a la cama son determinantes para el funcionamiento cognitivo y la salud mental.
El protocolo observacional de la universidad establece las siguientes pautas:
- Cena temprana: Se sugiere consumir la última comida al menos tres horas antes de acostarse para evitar interrupciones metabólicas.
- Cero alcohol nocturno: Aunque el alcohol puede inducir somnolencia inicial, los expertos advierten que horas más tarde actúa como estimulante, reduce el sueño REM y empeora los ronquidos.
- Control de la cafeína: La recomendación es evitar el consumo de café o bebidas estimulantes después del almuerzo.
- Desconexión digital: La luz de las pantallas interfiere con la producción de melatonina, la hormona encargada de regular el ciclo de sueño y vigilia.
¿Qué alimentos favorecen el descanso?
Además de los horarios, la nutrición juega un rol fundamental en la preparación del cuerpo para el reposo. Instituciones médicas complementarias a las investigaciones de Harvard señalaron que ciertos alimentos contienen propiedades que facilitan la relajación natural.
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Cerezas, bananas o nueces, algunos de los alimentos clave para lograr un sueño reparador
Se observó que el consumo de pequeñas porciones de cerezas, bananas o nueces antes de dormir aporta fuentes naturales de melatonina. Asimismo, las infusiones sin cafeína, como el té de manzanilla, demostraron ser efectivas para iniciar el proceso de relajación muscular y mental necesario para un sueño profundo.