Hoy, a escasos días de defender a la selección uruguaya en el Preolímpico que se disputará en Colombia entre el 18 de enero y 9 de febrero, conocer la historia de Bueno permite concluir que reúne condimentos tan increíbles como reales.
En un abrir y cerrar de ojos, y sin siquiera haber debutado en primera división en Uruguay, se encontró viviendo en la academia donde Barcelona moldea a sus futuras estrellas, marcando a Lionel Messi en un entrenamiento, tomando mate con Luis Suárez y saludando a la distancia a Neymar.
La escuelita de Peñarol
Santiago tenía 4 años cuando su mamá fue a hablar al club Córcega para inscribirlo en el baby fútbol. Los Bueno vivían próximo a Portones Shopping y el club les quedaba cerca.
Camilo Dos Santos Santiago fue anotado y comenzó a jugar con los más grandes. “Ya era alto, pero me costaba porque dos años de diferencia a esa edad se notaban mucho. El tema es que, al ser alto, pasaba más desapercibido”, contó Bueno en charla con Referí.
Allí empezó a correr detrás de la pelota. Jugaba de 9. Sí, por curioso que resulte compartía equipo con Diego Rossi, el actual 9 de la selección preolímpica que los vuelve a juntar en el camino del fútbol.
Tiempo después apareció por la cancha un hombre preguntando por él. Cuando le dijeron su apellido supo que tenía parte del camino allanado. Conocía a los padres de Santiago porque los había contactado unos años antes para llevar a su hermano Gastón a Peñarol. Aquella vez no lo logró porque se fue a Defensor Sporting. Pero esta vez, cuando Néstor Goncalves, captador de Peñarol, fue a hablar con la familia le dijo al padre de Santiago: “Otra vez no. ¡Esta vez no se me escapa!”.
Con apenas 10 años, Santiago comenzó a entrenar en la escuelita de Peñarol. Allí se encontró con otro compañero con el que cimentó una amistad que los hizo inseparables: Federico Valverde.
“Fuimos de a poco probando, porque también fui a entrenar a Defensor”, admitió Bueno a Referí. “Pero me terminé quedando en Peñarol porque muchos compañeros, entre ellos Rossi, fuimos para ahí. En ese momento se inauguró el CAR (Centro de Alto Rendimiento de Peñarol) y nos deslumbró el proyecto”, reveló.
Culminada la etapa de baby fútbol, los tres amigos inseparables: Bueno, Rossi y Valverde, continuaron su camino en las formativas de Peñarol.
Fue en ese momento de su carrera deportiva cuando reacomodaron a Santiago en la cancha. “Me pusieron de medio centro”, dice aludiendo a que jugó de 5. Ya había retrocedido una línea en el campo de juego, luego de jugar como delantero en baby.
El esfuerzo de los padres
Pasar a las formativas de Peñarol implicó esfuerzos personales y familiares.
“En ese momento, el esfuerzo fue de mis padres”, reconoce Bueno. El joven defensa contó que su padre y su madre querían que siguiera estudiando, que no abandonara. El chico estudiaba en Santa Rita en doble turno, entraba de mañana y se quedaba hasta las cinco de la tarde.
AFP “Fue todo un tema hacer entender en el colegio que jugaba al fútbol, que hacia deportes, para que me exoneraran educación física. Se complicó un poco, pero al final lo entendieron”, comentó.
El hecho es que para llegar a los entrenamientos en Peñarol su madre lo pasaba a buscar todos los días por el centro de estudios y lo llevaba rumbo al Palacio Peñarol donde se tomaba el ómnibus rumbo al CAR.
“Siempre salía a las corridas comiendo en el auto donde mi madre me llevaba. Gracias a mis padres pude seguir entrenando. Si no fuera por ellos no estaría acá porque si me tenía que tomar un ómnibus no hubiera llegado nunca a entrenar. Sin el esfuerzo de ellos hubiese sido imposible”.
@FormativasCAP En aquellos días sin pausas, el joven zaguero reconoció que “varias veces perdimos el ómnibus de Peñarol. La mayoría de las veces no llegaba y mi madre me tenía que llevar hasta Solymar". Por esa razón, reflexiona: "Hoy valoro el esfuerzo que hicieron. Mi padre trabajó toda la vida en Bayern haciendo horario completo, por lo que no podía llevarme. Y mi madre, cuando crecí un poco más, trabajó y tenía que acomodar los tiempos porque tenía cuatro hermanos más para atender. Era todo medio una locura”.
Bueno dice que ese esfuerzo silencioso que hay detrás del jugador no lo analiza nadie. “El otro día hablaba con amigos y compañeros del Colegio que a veces me decían: ‘Falta a entrenar que no pasa nada y nos juntamos hoy de tarde’, pero yo les decía que no, que el compromiso desde chico es fundamental porque faltando a un entrenamiento no jugás el fin de semana y a partir de allí viene toda una cadena que te termina afectando”.
Tener amigos que compartían la misma pasión como Rossi (juega en la MLS en Los Angeles) y Valverde (juega en Real Madrid) resultó fundamental para Bueno.
“Eran tiempos donde nos quedábamos a dormir en la casa del que vivía más cerca de la cancha para al otro día estar en hora en el partido”, reconoció.
Además del quiebre de mentalidad, esa que lo llevó a asumir compromisos, Bueno vivió otro cambió. El de puesto. En Sexta división el técnico José Batlle Perdomo lo colocó de zaguero. Finalmente, retrocedió otra línea en el campo de juego hasta lograr un lugar en la cancha que lo hizo trascender fronteras. “Por la altura y falta de jugadores en esa posición, pasé a la defensa”, expresó el jugador.
Bueno dice que no le costó pasar de 9 al mediocampo, ni de ese lugar a la defensa porque tenía como espejo a su hermano Gastón, quien actualmente tiene 34 años y juega en Wanderers, debutó en Primera en Central Español y también defendió a Danubio.
“Yo lo iba a ver y le copiaba todo. Para que tenga idea le copiaba hasta el detalles de aprontar las vendas el día anterior a los entrenamientos o los partidos”.
Fue por ese entonces que lo empezaron a citar a la selección sub 15. Para su felicidad, también eran citados sus dos compinches y amigos: Pajarito Valverde y Rossi.
De ahí en adelante la vida corrió a toda velocidad para Santiago.
Jugó en la sub 15 de Uruguay, luego en la sub 17 y, a pesar de su corta edad, lo citaron con 18 años para la sub 20. Fue en el Sudamericano de Ecuador 2017 donde se terminó consagrando campeón con la celeste. Eso significó el salto al primer equipo con Rossi y Valverde. Parecía un cuento de príncipes…
Próxima estación: Barcelona
El destino tenía deparadas más sorpresas. Luego de jugar el Mundial sub 20 de Corea del Sur con la selección (Uruguay culminó cuarto) su representante le comentó el secreto mejor guardado: lo quería Barcelona. No lo podía creer.
“Mi representante (Pablo Boselli) me terminó diciendo que desde el sub 17 me estaban viendo, pero no tenía ni idea porque como era muy chico y nunca me lo dijo. Primero porque no me podía ir hasta cumplir los 18 años, y segundo porque no tenía ningún significado decírmelo porque me iba a enloquecer. Eso estuvo muy bueno de su parte”, admitió Bueno en la charla con Referí.
En aquel entonces a Santi no le caía la ficha.
“No lo podía creer, que un club de los mejores del mundo preguntara por mi. Era algo increíble. Era un premio para mi familia, para mi madre, mi padre, mis hermanos. Era un premio al esfuerzo”.
Al volver del Mundial sub 20, el zaguero fue negociado a Barcelona en 1.000.000 de euros, Peñarol se quedaba con el 20% de la ficha y en caso que el jugador debutara en el plantel principal catalán los aurinegros recibirían 5.000.000 de euros. Finalmente, en junio de 2019 Bueno se desvinculó de Barcelona.
La operación se hizo tres meses después de que su amigo Valverde fuera negociado a Real Madrid.
El mundo de los sueños
Santi viajó a España con su representante. Apenas puso un pie en el mundo Barcelona apareció Luis Suárez para ponerse a las órdenes. El uruguayo que tenía apenas 18 años, no lo podía creer. En ese instante le vino a la mente el recuerdo de una foto que le había pedido al delantero salteño en el Complejo Celeste.
Resulta que Bueno había ido a entrenar con la selección sub 15 y a la salida se cruzó con el goleador histórico de la selección. Los nervios lo invadieron pero, a pesar de su timidez, le pidió una foto.
Como Santi se había ido solo a España, el club decidió que se alojara en La Masía, el “laboratorio” donde los catalanes forman a sus futuras estrellas.
“Estaba en el límite de edad, porque La Masía es hasta los 18 años, pero era lo mejor para ese momento porque me fui solo y era lo ideal para adaptarme al club. Fue un experiencia muy linda porque quedarme donde se quedaron las estrellas de Barcelona era increíble”, admitió.
A los pocos días Suárez lo llevó a su casa. Luis armó un mate y se pusieron a conversar. Santiago no salía de su asombro. “No podía creer la humildad que tenía”, explicó, y agregó: “Ni me imaginaba en aquel entonces que después de cruzarlo en el Complejo de la AUF y pedirle una foto, unos años después iba a estar sentado en su casa compartiendo una charla y estando en el mismo club”.
El consejo de Suárez
Santiago Bueno aprovechó la charla con Suárez para pedirle consejos sobre la forma de conducirse en el club.
“Santi, los entrenamientos acá son como si fueran un partido, me dijo. Día a día tenés que demostrar para estar el fin de semana. Entrenando un día mal es un día perdido. El nivel de competencia es muy alto y entre uno y otro son los detalles que hacen que te ganes un lugar. Tenés que cuidarte en la alimentación y fuera de los entrenamientos”, aconsejó Suárez en la charla. “Recuerdo que eso me lo dijo clarito y me quedó grabado para siempre”, afirmó Bueno.
El zaguero captó rápido el mensaje. Se dio cuenta que en un club de esas características no esperan a nadie. El futbolista debe estar pronto para responder en el momento en que es llamado a actuar.
“Tenés que adaptarte rápido porque cualquier cosa es ventaja para un compañero tuyo que tiene las mismas ganas que vos y hay jugadores de todas partes del mundo. Ahí no te esperan. Es así”, agregó.
El tema es que en los entrenamientos tenía que marcar al propio Suárez, un jugador con experiencia, recorrido y mañoso, que entrena como juega y que vive el fútbol con la misma intensidad siempre.
“Ahí entrenando con él te das cuenta lo que cuesta marcarlo, lo que son sus movimientos y la forma en que resuelve todo. Te mete el cuerpo. Yo trataba de observar y aprender”, reconoció.
En La Masía, el zaguero se sorprendía día a día. “Aquello era increíble, vos estaba ahí y pasaban algunos de los fenómenos del Barcelona en auto o caminando. Una vez me lo crucé a Neymar”.
La foto con Messi
Al inicio, en aquella temporada 2017-2018, Bueno formaba parte del Juvenil A de Barcelona por lo que lo subían con frecuencia a entrenar con el primer equipo que por ese entonces era conducido técnicamente por Luis Enrique.
Un día lo llamaron y se vio ante la realidad de tener que marcar a Lionel Messi y Suárez.
Por un instante pensó algo tan humano como real: ¿Si lo llego a lesionar me matan?
“Sí, eso siempre te pasa por la cabeza. En los primeros entrenamientos me pasaban cosas extrañas porque de saludarlo y darle la mano a tener que disputar una pelota contra Messi, era extraño. Pero a su vez vos también te estás mostrando así que tampoco podía dejar de marcarlo y chocarlo”, reconoció.
Twitter SantiBueno98 Cierta tarde, luego de una práctica, se planteó la situación en la que Bueno quedó en un grupo de jugadores donde estaba el argentino. Intercambiaron unas palabras y Santi, a pesar de su timidez, se soltó y le pidió una foto.
“Estaba ahí con él y dije, tengo que aprovechar este momento que capaz que nunca más lo voy a vivir, y lo encaré”, contó Bueno.
“Te pido disculpas pero me gustaría sacarme una foto contigo y tener este recuerdo”, encaró Bueno. Messi aceptó sin reparos.
El zaguero uruguayo subió la foto a las redes sociales con una simple mensaje: “Gracias fútbol. Con el mejor jugador de la historia”.
No fue el único. Bueno también destacó a Iván Rakitic y a Sergio Busquets. “Ahí me daba cuenta de detalles como el control, que es un tema importantísimo en el fútbol. El control de la pelota lo es todo y Busquets es uno de los mejores haciendo eso. Con el pase también es increíble”, expresó.
Luego de estar dos años en el Barcelona B el defensa uruguayo fue cedido a préstamo a Peralada, en el torneo de ascenso español, para hacer experiencia. Jugó más de 40 partidos y anotó tres goles.
@GironaFC En agosto de 2019 el defensa uruguayo se bajó del mundo de los sueños y rescindió contrato con Barcelona para incorporarse a Girona con un contrato que lo vincula hasta 2024.
Con apenas 18 años, en un abrir y cerrar de ojos Bueno pasó de la canchita de Córcega a desfilar por todas las selección juveniles de Uruguay, Barcelona, y ahora, con 21, en Girona, el club español que forma parte del poderoso Grupo City que tiene como administrador principal al Manchester.
La vida y la carrera siguen corriendo de prisa, tan de prisa como aquellas salidas del colegio para llegar a tomarse el ómnibus en el Palacio Peñarol.
Volver tres años después
@AUFOficial Bueno conoce cada rincón. El comedor. El fogón. Los dormitorios. Entrenadores y funcionarios. Pese al paso del tiempo se mueve en territorio conocido cuando recorre cada lugar del Complejo de la Asociación Uruguaya de Fútbol, donde entrenan las selecciones nacionales desde sub 15 a la mayor y el fútbol femenino.
Después de tres años sin pisar el Complejo, Bueno regresó a la selección. Pocas cosas cambiaron en cuanto al funcionamiento y la felicidad con la que todos llegan a ese lugar, que se transformó en un centro de referencia. La misma que lo invadió al jugador cuando pasó a formar parte de la selección preolímpica, que la próxima semana viaja a Colombia a buscar uno de los dos cupos para ir a Tokio 2020.
El zaguero tiene presente cada detalle, como aquel día que marcó su primera citación. “Fue en la sub 15 con Alejandro Garay como entrenador. Recuerdo que los días anteriores cuando nos comunicaron en el club los que éramos convocados vivimos sensaciones increíbles. Hubo dos convocatorias, porque había muchos jugadores, y yo estuve en la segunda”, expresó a Referí.
Apenas piso el territorio de la selección se percató de un detalle llamativo. Estaba el técnico de la selección mayor. Pero no como un simple espectador.
@Uruguay “Me acuerdo que a los pocos días Tabárez sabía nuestro nombres y con 14 años venir y que sepa tu nombre y te llame por tu apellido te impresiona un poco, te llama la atención”, rememoró Bueno.
El defensa central señaló a Referí su felicidad por regresar a lugar al que no concurría desde su última participación en la sub 20, para el Mundial de Corea del Sur en mayo de 2017. “Volver después de tres años es increíble. Se me hizo bastante largo el tiempo sin estar acá”. No es para menos y no es para menos que lo viva de esa forma porque Santiago estuvo de sus 15 a los 19 años años en el mundo celeste.
El Preolímpico de Colombia
El zaguero, que pelea por ganarse un puesto en la oncena titular del combinado celeste que procura de clasificar a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, expresó sobre el campeonato: “Vamos con la responsabilidad de siempre de representar al país en un torneo que no se venía jugando desde hace años. Es una sub 23 lo que indica que todos los futbolistas están jugando en Primera y eso le da un nivel importante al torneo. Sabemos que es durísimo, que las selecciones son todas fuertes, y van todos con el mismo objetivo de clasificar a los Juegos Olímpicos. Sería muy lindo poder vivir la experiencia de Tokio 2020. Pero vamos a ir paso a paso, y el primer objetivo es Paraguay".
MINI BIOGRAFÍA
Santiago Bueno
Fecha de nacimiento: 9 de noviembre de 1998
Trayectoria: Luego de terminar la etapa de baby fútbol, donde defendió al club Córcega, pasó a formar parte de las divisiones juveniles de Peñarol. Se integró a la escuelita de los aurinegros a sus 10 años. El 5 de enero de 2016 fue ascendido al plantel principal aurinegro por Pablo Bengoechea, con dos viejos conocidos de la escuelita como Diego Rossi y Federico Valverde. El 23 de enero del mismo año debutó en el primer equipo en un amistoso con Libertad. Formó parte de las selecciones sub 15, sub 17 y sub 20. Con esta última se consagró campeón Sudamericano en 2017 en Ecuador. Al poco tiempo de volver fue transferido a Barcelona de España y partió sin haber debutado oficialmente en el primer equipo de Peñarol. En el club español formó parte del Juvenil A, y jugó la temporada 2017-2018 en Barcelona B. En la temporada 2018-2019 lo cedieron a Peralada donde jugó 41 partidos. En la temporada 2018-2019 pasó a Girona donde debutó el 19 de diciembre en la Copa del Rey y estuvo en seis de los 22 partidos en el plantel que juega el torneo de ascenso español.