27 de octubre de 2026 9:43 hs

¿Qué ocurre con un distrito financiero después de las seis de la tarde? Las oficinas se vacían, disminuye el movimiento en las calles y muchos comercios pierden buena parte de sus clientes. En otras zonas de la ciudad sucede lo contrario: la actividad comienza cuando las personas regresan a sus hogares.

Esta dinámica responde a una forma de planificar las ciudades que durante décadas separó las actividades cotidianas: vivir en un lugar, trabajar en otro y desplazarse hacia un tercero para comprar o acceder a servicios.

Pero los hábitos están cambiando y, con ellos, las necesidades de las ciudades. El trabajo híbrido, las nuevas formas de consumo y la búsqueda de mayor proximidad entre actividades están impulsando una transformación en el desarrollo inmobiliario: la integración de vivienda, oficinas, comercio, hotelería, servicios y espacios públicos dentro de un mismo proyecto o distrito urbano.

Los desarrollos de usos mixtos no son nuevos, pero cobran renovada importancia ante la necesidad de recuperar sectores subutilizados y responder a nuevas formas de habitar.

El fenómeno es especialmente visible en los centros corporativos. En Estados Unidos, la vacancia de oficinas en los downtowns alcanzó el 19,5% a fines de 2024, casi el doble del 10,2% registrado en 2019. Estas cifras reflejan una realidad que va más allá del mercado de oficinas: cuando una zona depende de una sola actividad, cualquier cambio en los hábitos de sus usuarios puede afectar el funcionamiento de todo su entorno.

La oportunidad de mezclar actividades

La respuesta no pasa necesariamente por construir más, sino por repensar cómo se utilizan los espacios existentes y cómo se relacionan sus diferentes funciones.

Un distrito que combina oficinas con viviendas, restaurantes, comercios, hoteles y espacios de encuentro puede atraer públicos distintos a lo largo del día. Los trabajadores conviven con residentes y visitantes, mientras que los servicios encuentran oportunidades de funcionamiento más allá de los horarios tradicionales.

Esta diversidad también abre oportunidades para el desarrollo inmobiliario. Al integrar actividades con diferentes públicos y horarios, los proyectos pueden diversificar su oferta y reducir la dependencia de un único uso, incorporando nuevas posibilidades de desarrollo y comercialización.

En ciudades como Austin, Charlotte y Miami, algunos sectores con mayor mezcla de usos registraron tasas de vacancia de oficinas de entre 7% y 9%, frente a niveles de entre 19% y 29% en distritos exclusivamente corporativos cercanos.

Los datos sugieren que el valor inmobiliario de un sector no depende solamente de los metros cuadrados que concentra, sino también de las actividades y relaciones que es capaz de generar.

Para Gómez Platero Arquitectura & Urbanismo, el potencial de los usos mixtos no reside simplemente en incorporar diferentes actividades a un desarrollo, sino en entender cómo estas pueden complementarse y generar valor para el proyecto y su entorno. Una mirada que integra las necesidades del mercado inmobiliario con la planificación de la ciudad.

De un distrito de oficinas a un lugar para vivir

En Asunción, Paraguay, esa transformación comienza a tomarforma en uno de los principales ejes corporativos de la ciudad.

Rodeado por el World Trade Center, el Hotel Dazzler y el Shopping del Sol, Link Center se desarrollará en uno de los últimos grandes terrenos disponibles del sector. El proyecto integra oficinas, residencias, hotelería y comercio en una zona históricamente vinculada a la actividad empresarial.

Con un fondo de inversión de US$ 105 millones administrado por Cadiem, el desarrollo estará a cargo de Cresia y contará con diseño arquitectónico de Gómez Platero.

La propuesta busca complementar el perfil corporativo de la zona mediante la incorporación de nuevos usos que atraigan residentes, visitantes y servicios. Una combinación que amplía las posibilidades del desarrollo y contribuye a consolidar una nueva centralidad urbana.

En 2026, Link Center recibió una mención honorífica en la categoría Mixed Use Buildings de los International Architecture Awards, organizados por The Chicago Athenaeum y The European Centre.

Proyecto: Link Center | Asunción, Paraguay.

Proyecto: Link Center | Asunción, Paraguay.

La misma lógica puede trasladarse a una escala mucho mayor.

En Buenos Aires, Ramblas del Plata plantea la transformación de un frente costero de 35 hectáreas mediante un anteproyecto de masterplan desarrollado por Gómez Platero. La propuesta combina vivienda, espacios públicos, áreas verdes e infraestructura, buscando establecer nuevas conexiones entre la ciudad, la reserva y el Río de la Plata.

En lugar de concebir el desarrollo como una suma de edificios independientes, el proyecto parte de la estructura urbana: cómo circulan las personas, dónde se encuentran y qué relaciones se generan entre los distintos espacios.

Ramblas del Plata recibió en 2026 un International Architecture Award en la categoría Urban Planning/Landscape Architecture y fue seleccionado como finalista del World Architecture Festival en Future Projects – Urban Design.

Aunque responden a contextos y escalas diferentes, ambos proyectos comparten una misma premisa: cada desarrollo puede aportar valor más allá de sus propios límites, contribuyendo a transformar la dinámica de su entorno.

¿Y si todo quedara a unos minutos caminando?

La mezcla de usos no solo está cambiando la manera de proyectar desarrollos inmobiliarios. También puede modificar algo mucho más cotidiano: cuánto tiempo dedicamos a trasladarnos y qué oportunidades tenemos de disfrutar el lugar donde vivimos.

Poder caminar desde la vivienda hasta un comercio, encontrar servicios cerca del trabajo o disponer de espacios públicos donde permanecer son situaciones que parecen simples, pero dependen en gran medida de cómo está organizada la ciudad.

La relación entre la organización urbana y la vida social también ha sido objeto de investigación. Un estudio publicado en Health & Place, realizado sobre 1.745 adultos, encontró una asociación entre barrios más caminables y una mayor interacción entre vecinos. Investigadores de University College London también identificaron que la proximidad y la mezcla de usos pueden favorecer oportunidades de encuentro e inclusión, aunque todavía no existe evidencia suficiente para establecer efectos directos sobre la salud mental.

Estos hallazgos incorporan una dimensión que muchas veces queda fuera de las conversaciones inmobiliarias: cómo las decisiones de diseño y planificación pueden influir en la experiencia cotidiana de las personas.

El valor de un proyecto también está en cómo se integra a la ciudad

Un desarrollo puede reunir viviendas, oficinas y comercios sin que necesariamente exista una relación real entre sus actividades. La combinación de programas, por sí sola, no garantiza un mejor resultado urbano.

Por eso, tan importante como decidir qué usos incorporar es definir cómo se conectan entre sí y con el entorno: los accesos, los recorridos peatonales, los espacios públicos y las posibilidades de permanecer y encontrarse.

También se trata de pensar en el largo plazo. Los cambios en las formas de trabajar, consumir y habitar pueden transformar rápidamente las necesidades de un sector urbano. Proyectar con diversidad de funciones permite incorporar mayores posibilidades de adaptación frente a escenarios futuros.

Desde esta perspectiva, el desafío para el desarrollo inmobiliario es ampliar la mirada sobre cada proyecto: entender no solo su funcionamiento individual, sino también su contribución a la ciudad.

En mercados donde conviven nuevas áreas de expansión con sectores consolidados que han perdido actividad, los usos mixtos representan una oportunidad para aprovecharla infraestructura existente, impulsar nuevas inversiones y repensar el crecimiento urbano.

Porque cada nuevo desarrollo es también una decisión sobre el futuro de la ciudad. Y su verdadero valor no debería medirse solamente por lo que incorpora, sino por lo que es capaz de transformar a su alrededor.

Proyecto: Cala del Yacht | Canelones, Montevideo.

Proyecto: Cala del Yacht | Canelones, Montevideo.

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