30 de octubre de 2026 13:52 hs

Probar un vino también puede ser una forma de conocer una región, descubrir una historia y acercarse a quienes están detrás de su elaboración. Esa es parte de la experiencia que Iber buscó transmitir en la tercera edición de su Wine Fest, que se realizó el pasado 22 de octubre en el Hotel Cottage de Carrasco, en una jornada especial para la empresa, que este año celebra sus 30 años de trayectoria.

Con más de 400 etiquetas de bodegas nacionales e internacionales, propuestas gastronómicas y la presencia de referentes de distintas regiones vitivinícolas, el encuentro volvió a reunir a aficionados y consumidores interesados en explorar nuevas variedades, conocer diferentes estilos y conversar directamente con productores y representantes de las bodegas.

La edición de este año también marcó un crecimiento en la propuesta. Por primera vez, el festival dejó atrás el formato de restaurante que había caracterizado sus anteriores encuentros para trasladarse a un salón de mayor capacidad, con espacio para recibir a más visitantes y ampliar la cantidad de estaciones de degustación.

"Fue algo que arrancamos en 2024 con mucho entusiasmo y también con cierta incertidumbre sobre qué iba a deparar. Estamos muy contentos de que ya sea la tercera edición. Año a año hemos ido creciendo y buscamos seguir sosteniendo eso", señaló Nicolás Domínguez, director de Iber.

El ejecutivo destacó, además, que una parte del público ha acompañado al festival desde sus comienzos. "Hay muchas caras que vienen repitiendo año a año. Eso también es algo que nos reconforta mucho, porque quiere decir que a la gente que vino le gusta y por eso sigue viniendo", comentó.

Un recorrido por más de 400 etiquetas

El vino fue el protagonista de la noche. Las distintas estaciones permitieron recorrer una selección de etiquetas de Uruguay y otros países, con presencia de bodegas boutique y marcas internacionales que llegan al mercado local a través de Iber.

Según explicó Leo Guerrero, brand ambassador de la empresa, la propuesta busca acercar al público a la variedad de vinos disponibles en la cava de Iber, pero con la posibilidad de probarlos y recibir información sobre cada uno.

"Es como estar parado frente a la cava de Iber con todas las etiquetas, pero con una copa en mano e ir bebiendo el vino que te vamos a ir presentando", describió.

Una de las particularidades de esta tercera edición fue la participación de representantes y referentes de las propias bodegas. Entre los invitados internacionales estuvieron José Zuccardi, de Argentina; Luis Reginato, enólogo vinculado a los proyectos Luca y Laura Catena; Andrés Vignoni, enólogo del proyecto Raquis, y Cristian Urra, de Caballo Loco.

La presencia de estos especialistas permitió que los asistentes no solo probaran diferentes vinos, sino que también pudieran conocer detalles sobre su origen, las características de las regiones donde se producen y las decisiones que intervienen en su elaboración.

"Vino gente que cruzó la cordillera de los Andes puntualmente para este evento. Mucha gente de Mendoza. Cada uno de ellos te va a tratar de explicar la región, la zona, la geografía y llevarte un ratito de viaje a través de las copas", sostuvo Guerrero.

Para Domínguez, ese contacto directo representa uno de los principales valores de la experiencia. "El vino no es solo la botella y la etiqueta. Una gran parte del vino es quién está atrás, cómo lo hace, cómo piensa y qué quiere transmitir. Poder tener la posibilidad de tener a gente defendiendo sus productos tiene un valor importante", afirmó.

Un consumidor que busca conocer más

La evolución del festival también se vincula con los cambios que Iber identifica en el comportamiento de los consumidores uruguayos. Desde la empresa observan un interés creciente por conocer qué hay detrás de cada botella y comprender mejor las características de los vinos que eligen.

"Vemos que hay un consumo más consciente. La gente se preocupa por qué está tomando y qué historia le cuenta. Nosotros creemos firmemente que cada vino cuenta una historia, que hay alguien atrás, un lugar y una historia", detalló Domínguez.

En ese escenario, el director de Iber señaló que también se percibe una tendencia hacia un consumo en el que la calidad adquiere mayor protagonismo frente a la cantidad. "A veces hay mucho de menos cantidad, pero más calidad. Buscamos también poder acercar a la gente a eso", agregó.

La posibilidad de conversar con quienes elaboran los vinos forma parte de ese proceso. A través de sus explicaciones, los visitantes pueden conocer las particularidades de cada región, las variedades de uva y las características que distinguen a una etiqueta de otra.

Cómo acercarse al mundo del vino

Con más de 400 etiquetas disponibles, recorrer una feria de estas características puede resultar desafiante, especialmente para quienes no tienen experiencia en degustaciones. Sin embargo, desde Iber sostienen que no es necesario conocer de antemano las variedades ni intentar probar todos los vinos.

Guerrero recomendó dejarse llevar por los gustos personales y aprovechar la oportunidad para descubrir opciones diferentes. Para quienes ya tienen cierta experiencia, sugirió animarse a probar variedades que habitualmente no eligen o que todavía no se han atrevido a comprar.

Para los consumidores que recién comienzan a interesarse por el vino, la recomendación es acercarse a las etiquetas que funcionan como puerta de entrada y consultar con los especialistas presentes en cada estación.

"Lo importante es que todos están atendidos por sommeliers, así que te van a saber guiar según tu perfil o tu gusto", explicó el brand ambassador.

Domínguez coincidió en que la clave está en disfrutar de la experiencia sin convertirla en un ejercicio complejo. "Al final del día, en el vino lo más importante es si te gusta o no te gusta. Disfrutarlo, probar, animarse y no complejizar tanto, sino disfrutar, escuchar y aprender", concluyó.

En su tercera edición, el Iber Wine Fest amplió su espacio, sumó etiquetas y convocó a referentes internacionales, en una propuesta que acompañó la celebración de los 30 años de la empresa. Más allá de la degustación, el encuentro buscó poner en primer plano el vínculo entre el vino, su origen y las personas que participan en su elaboración.

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