Según el documento, una dependencia excesiva a la inteligencia artificial (IA) y la automatización pueden reducir la supervisión humana, elevando los riesgos para la salud. Además, las cargas de trabajo impuestas por algoritmos y la conectividad permanente pueden favorecer el estrés, el agotamiento y los trastornos de salud mental.
En términos físicos, la OIT advierte que los trabajadores encargados de mantener, reparar o interactuar con nuevas tecnologías enfrentan peligros emergentes. También se identifican riesgos ergonómicos derivados de la interacción humano-robot y del uso de dispositivos portátiles que no ofrecen el ajuste, la usabilidad o la comodidad necesarios.
La visión de empresas en Uruguay
Para Ximena Carbone, licenciada en psicología y gerente de personas & cultura de Advice, el primer desafío del trabajo en entornos digitales es la delimitación entre la vida laboral y personal. En este escenario fenómenos como la hiperconectividad pueden prolongar la jornada laboral, aumentando riesgos de burnout, fatiga digital y estrés crónico.
“Aún en 2025, muchas organizaciones siguen enfrentando el desafío de implementar políticas claras de desconexión digital. Incluso cuando estas políticas existen formalmente, en la práctica persisten hábitos culturales que dificultan su cumplimiento. La disponibilidad permanente de canales de comunicación puede reforzar una cultura de hiperconexión, especialmente en contextos donde existe una tendencia a la `adicción´ al trabajo o una presión implícita por estar siempre disponible”, explicó la experta.
En este sentido, si bien nuevas tendencias como la flexibilidad horaria y la posibilidad del trabajo híbrido o remoto permiten equilibrar la vida personal y profesional también puede generar desorden, estrés y sobrecarga, cuando las personas gestionan múltiples roles en simultáneo sin espacios definidos para el descanso o la recuperación.
“La flexibilidad, que representa una ventaja para muchas personas, puede volverse un arma de doble filo cuando no hay límites claros: jornadas extendidas, trabajo en días de descanso, o la sensación de no llegar nunca a desconectar”, explicó a El Observador Marcela Rodríguez, quien se desempeña como chief people experience officer de la tecnológica uruguaya Nearsure. Otras dimensiones críticas del trabajo digitalizado, detalló, son la gestión de la sobrecarga informativa y el cuidado de la salud mental.
Aislamiento y salud mental
Desde la consultora explicaron que para muchas personas el trabajo, su rol o profesión, representa un pilar clave de su bienestar y salud mental, ya que es uno de los principales espacios de pertenencia y socialización en la vida adulta. Y si bien la relevancia de este vínculo varía según el momento vital de cada persona, su impacto en el equilibrio emocional suele ser profundo.
“Somos seres sociales y la pertenencia a grupos sociales hace a nuestro bienestar. Ver cómo se compensa para que el trabajo remoto no signifique aislamiento o soledad padecida es relevante, porque sabemos que la soledad es una epidemia y que tiene un impacto altísimo en nuestra salud física y mental y la convivencia saludable”, mencionó Vera Babat, chief culture Officer de la empresa tecnológica Abstracta.
La oportunidad frente a este desafío, señalaron las expertas, está en la incorporación de programas de salud emocional, mindfulness, asistencia psicológica y líderes formados en estos temas.
“No son solo un espacio de contención: son una herramienta de prevención, ajuste y desarrollo humano", contó Lucía Proverbio, resource manager de la consultora de software Zarasa, sobre la experiencia de la empresa con la contratación de una psicóloga que mantiene reuniones mensuales con cada miembro del equipo, con instancias privadas, confidenciales y sistemáticas.
En este escenario, desde Nearsure sostuvieron que es esencial que las empresas innoven para velar por la salud de sus trabajadores, ya que “lo que funcionaba antes, hoy ya no alcanza”. Y no sólo porque cambió la modalidad de trabajo, sino porque las nuevas generaciones tienen otros modos de vincularse, de comunicar necesidades y de construir sentido de pertenencia.
Sin embargo, para las especialistas estas iniciativas no deberían depender solo de la voluntad de las empresas, sino que la legislación debería actualizarse a la realidad actual y acompañar las transformaciones con políticas que prioricen el bienestar, de forma integral y sostenible.
Actualizar la legislación, un paso necesario
Si bien para las expertas consultadas por El Observador Uruguay ha hecho algunos avances en el tema, aún queda mucho trabajo por hacer. En esta línea, desde la empresa Zarasa señalaron que es necesario que la legislación se actualice a medida que los cambios así lo requieran, no solo en entornos de trabajos digitales.
“No podemos seguir operando con normativas pensadas para fábricas del siglo XX mientras habitamos ecosistemas distribuidos del siglo XXI”, sostuvo la resource manager de la compañía.
En algunos países de América Latina, como Argentina, México y Perú, ejemplificaron desde Nearsure sobre los avances necesarios, existen leyes que reconocen el derecho a la desconexión, protegiendo a quienes teletrabajan frente a la exigencia de disponibilidad constante fuera del horario laboral, en vacaciones o durante licencias.
En tanto, desde Abstracta pusieron énfasis en la importancia de desarrollar legislación que contemple el uso de tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial, asegurando que se regulen adecuadamente cuestiones como la privacidad, la seguridad de los datos y la ética en el uso de estas herramientas.
El impacto de la IA en los entornos de trabajo
Para las empresas consultadas, el mercado de trabajo experimenta hoy un un proceso de transición en el que la inteligencia artificial (IA) debe ser vista como una aliada, no como una amenaza.
“Los empleos no necesariamente desaparecerán, pero sí se transformarán, al igual que nuestros roles, habilidades y formas de aportar valor”, explicaron desde la consultora Advice.
En este sentido, analizaron, la posibilidad de automatizar tareas repetitivas está permitiendo liberar el talento humano para enfocarse en actividades más especializadas, estratégicas y genuinamente humanas, al mismo tiempo que se optimizan procesos y se logra más productividad.
Sin embargo, la velocidad tan pronunciada de los desarrollos de la IA, sobre todo, en estos últimos dos años, ha aumentado mucho la ansiedad.
“Los movimientos y fantasías de ser reemplazables por una máquina, generan una cantidad de inseguridades o resistencias”, mencionaron desde Abstracta.
Por esto, detallaron, es importante generar en los entornos de trabajo capacitaciones, espacios para conversar sobre estos temas e ir generando estrategias adaptativas para los cambios que se vienen.