17 de febrero 2025 - 5:00hs

Fiorella Haim será la nueva presidenta de Ceibal (hasta este mes ocupará el rol de gerenta general), una organización que conoce en profundidad. En una recorrida con El Observador, mostró cada rincón y secreto del lugar: desde el laboratorio donde prueban laptops antes de comprarlas hasta el área donde se reparan y brindan servicios de consultoría al exterior.

Haim conoce Ceibal como nadie. Hace 18 años ocupa un lugar clave en la organización, desde que Miguel Brechner la invitó a iniciar una revolución que transformó la educación en Uruguay.

Tras casi dos décadas en esta institución, Haim confesó que nunca quiso irse y muestra con orgullo un premio que, en 2023, recibió en Ceibal por PwC cuando fue distinguida como la empresa más innovadora del país.

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En su nuevo rol, Haim detalló dónde pondrá el foco, cómo integrará la inteligencia artificial, qué desafíos enfrenta la educación en materia de género y qué opina sobre prohibir las redes sociales a los menores de edad.

A continuación, la entrevista con El Observador:

¿Quién te propuso este nuevo rol dentro de Ceibal y por qué decidiste aceptar este desafío?

La propuesta viene de parte del ministro designado de Educación y Cultura (José Carlos Mahía), que me propone, como parte de la integración de su equipo, ocupar ese rol.

Y bueno, sí, es una buena pregunta por qué dar este paso, pero me gustó el desafío. Me parece que hay muchas oportunidades hoy para que Ceibal pueda seguir consolidándose en su rol de unir dos ecosistemas.

Por un lado, nosotros nacimos acá en el parque tecnológico, nacimos adentro del LATU, con mucha cercanía de la CUTI (Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información) y de todas las empresas tipo startups que hay en la zona, de Ingenio, que es la incubadora, de la ANII (Agencia Nacional de Investigación e Innovación) cuando apareció. Estamos en un ambiente del que formamos parte naturalmente desde que surgimos, dentro de un ecosistema de innovación que trabaja con lógica de ecosistema.

Por otro lado, en los últimos años también logramos insertarnos en el ecosistema de la educación, con el MEC, con la ANEP, con el INEED (Instituto Nacional de Evaluación Educativa), que también está acá al lado, con el INEFOP, con todos estos organismos que trabajan en temas de educación.

Me parece que, en este momento, como parte de estos dos ecosistemas, podemos hacer una especie de puente, llevar buenas prácticas y buenas formas de trabajo del ecosistema de innovación al ecosistema de la educación. Creo que podemos ser un actor relevante en los desafíos que tiene la educación hoy en Uruguay, que además son de consenso, no hay diferencias políticas en eso.

Tenemos pocos chiquilines terminando la educación media, y eso, para un país como Uruguay, con los indicadores que tiene, no tiene mucha explicación. Es algo que deberíamos poder corregir fácilmente, y que además genera problemas para el desarrollo del país. Entonces, creo que ahí sí podemos jugar un rol, trabajando en conjunto con los otros organismos, y creo que está esa posibilidad y esa preocupación de trabajar en conjunto para atacar esos problemas.

Las grandes empresas han mostrado el poder que tiene la inteligencia artificial para personalizar la educación. ¿Ceibal puede apuntar ahí? ¿En qué sentido? ¿Cómo lo podemos ver en la práctica?

Para ponerte un ejemplo, el año pasado, en algunos cursos que ofrecemos a estudiantes de formación docente, que son tutoriales por tutores humanos, agregamos un asistente con inteligencia artificial.

Cuando estás haciendo un curso online, participás en foros y entregás trabajos, el asistente hacía una pre-corrección y una sugerencia de realimentación para el trabajo, pero todo dirigido al tutor humano.

El tutor humano tenía una sugerencia de qué comentarios hacer o qué realimentación dar. Si estaba de acuerdo, apretaba un botón y lo enviaba; si no, lo podía editar, arreglar, etc.

Eso, por lo pronto, facilitaba que esa persona pudiera, de alguna manera, dedicarle más tiempo a los estudiantes que más lo requerían, porque había toda una serie de comentarios y devoluciones que podía solo revisar, sin tener que elaborarlos desde cero.

Entonces, eso le daba más tiempo y calidad de tiempo para poder atender a sus estudiantes. En este caso, todos eran estudiantes de formación docente y no recibían feedback directamente de la IA, sino que la IA era un asistente para el humano.

Podemos pensar en situaciones similares en clase, en otros niveles educativos, donde los docentes tengan asistentes virtuales que vayan viendo el trabajo de los estudiantes en plataforma y les den sugerencias, alertas, o indiquen: "Mirá, prestá más atención acá porque está pasando algo." Eso podría ser muy sencillo de realizar.

¿Y eso creés que puede ayudar a disminuir la brecha educativa que hay hoy en el país?

Bueno, yo creo que para disminuir la brecha hay muchas estrategias que se pueden pensar.

Es parte del desafío que tenemos: ver, probar, generar evidencia. Estamos en una etapa muy nueva con esto, entonces hay que evaluar qué funciona y qué no.

No es nuevo para nosotros, pero en tecnología muchas veces puede haber gente que diga: "Bueno, está la tecnología, la pongo y mágicamente van a pasar cosas." No.

Lo que sí tenés es la posibilidad de diseñar programas usando esa tecnología, que sean muy escalables y que te permitan llegar a más estudiantes con estrategias diferenciadas.

¿Ceibal está pensando en desarrollar su propio modelo de inteligencia artificial?¿En qué está ese proyecto y qué se puede esperar en los próximos años?

Nosotros ya tenemos muchas líneas en inteligencia artificial.

Ya tenemos chatbots entrenados específicamente para varios de los cursos que ofrecemos a docentes, haciendo fine-tuning con los materiales del curso.

También estamos en conversaciones con todas las empresas grandes para ver hasta qué punto tiene sentido desarrollar algo propio, o qué parte del desarrollo es la que vale la pena hacer acá.

Ahora mismo estamos explorando distintos modelos de IA, tanto propietarios como abiertos, y distintas formas de entrenarlos.

¿Y eso con qué objetivo? ¿Para que lo usen los estudiantes, los docentes, todos?

Hoy los chatbots de inteligencia artificial como ChatGPT o Gemini ya están siendo utilizados.

El año pasado, en noviembre, hicimos un relevamiento de nuestras redes en centros educativos y, en un día cualquiera, se registraron unas 100.000 consultas a estas plataformas.

O sea, no es que ahora los estudiantes o los docentes vayan a empezar a usar inteligencia artificial, ya la están usando.

Lo que queremos ver es cómo podemos aprovechar esto para mejorar los aprendizajes, reducir brechas, aumentar el egreso y generar aprendizajes de mayor calidad.

Porque también hay un problema con la inteligencia artificial, que es un uso... No te digo un mal uso, pero existe esa mirada del "sedentarismo cognitivo", de poner todo en la IA y que haga el trabajo sola. ¿Qué mirada tenés vos sobre eso?

Sí, lo que está cambiando un poco es el tipo de cosas que podemos hacer o que tiene sentido hacer.

Creo que es un poco parecido a la calculadora.

Está bien, vos tenés que seguir aprendiendo a hacer cuentas básicas, pero ahora que tenés la calculadora a disposición, también la podés usar para resolver problemas más complejos.

Bueno, con la inteligencia artificial pasa lo mismo. Se trata de conocer cómo funciona, qué brinda y cuáles son sus limitaciones.

Nosotros hemos sacado varios materiales para docentes y dictado muchos cursos sobre esta temática, precisamente para ayudarlos a entender qué hacer ahora con esta nueva tecnología.

Ya hace un par de años incorporamos en el programa de pensamiento computacional todo el contenido sobre inteligencia artificial, dirigido a chiquilines de 4º, 5º y 6º de escuela.

También lanzamos el curso "IA desde cero", disponible para toda la ciudadanía, para que las familias puedan acompañar a sus hijos y entender bien qué es la inteligencia artificial.

En educación media, trabajamos con distintas asignaturas para analizar cómo se puede usar la IA en proyectos educativos.

Otro punto clave es el uso ético y responsable de la IA. En Ceibal sacamos un manifiesto sobre IA, donde establecemos algunos pilares esenciales:

  • Alfabetización en IA: que la comunidad educativa entienda cómo funciona.
  • Ética y seguridad: qué riesgos existen y cómo minimizarlos.
  • Fomento de la creatividad: aprovechar la IA para potenciar nuevas habilidades.

Básicamente, tratamos de maximizar los beneficios de la IA y minimizar los riesgos, como hacemos con cualquier tecnología.

Hay quienes son muy apocalípticos y otros no tanto con la evolución de la inteligencia artificial. ¿Con qué lo comparás y qué es lo que más te preocupa de la IA aplicada a la educación?

Yo creo que lo comparé recién con la calculadora, pero es un ejemplo limitado.

Me preocupan los dos extremos: Por un lado, la gente que quiere tapar el sol con un dedo y rechazar la IA por miedo. Ya está acá, ya se usa, y tiene un enorme potencial para mejorar el aprendizaje.

Por otro lado, los que la adoptan sin cuidado. Hay que tener precaución con privacidad de datos, qué información se usa para entrenar los modelos, qué sesgos trae la IA y qué implica el desbalance de información en ciertos contextos.

Hoy, más que nunca, la educación tiene que desarrollar el pensamiento crítico. Se trata de entender qué me sirve y en qué tengo que tener cuidado.

Sobre las redes sociales: Ceibal ha trabajado fuerte en esto y ha hecho estudios no solo sobre redes, sino también sobre videojuegos y otros temas. Recientemente, en Australia se limitó el uso de redes sociales a menores de 16 años. ¿Cuál es tu mirada sobre el prohibicionismo respecto a las redes sociales? ¿Se puede pensar en algo parecido en Uruguay o no?

Nosotros siempre apostamos por educar y brindar herramientas para que los chiquilines y sus familias puedan tomar decisiones informadas.

Sabemos que los chiquilines están en las redes sociales y que hay fenómenos que pueden amplificarse en estos entornos. Por ejemplo, el ciberbullying existe en la vida real y también en el mundo virtual.

Son temas que tratamos de trabajar a distintos niveles: con la comunidad educativa, con las familias y con los propios estudiantes.

Hoy hay una llegada muy extendida de los dispositivos, principalmente los celulares, y eso escapa un poco de lo que puede hacer Ceibal.

Creo que estas discusiones son válidas, y que es importante analizar la evidencia sobre qué impacto tienen las redes a distintas edades.

Nuestro enfoque en general es brindar información, no prohibir.

O sea, no sos partidaria de prohibir.

Hoy no. Si me preguntás hoy, te diría que no.

Ahora, tampoco sé si uno puede ser absolutista con este tema. Se va generando evidencia con el tiempo y hay aspectos que hay que seguir analizando.

Por ejemplo, en las escuelas uruguayas tenés una laptop y un docente que te guía en el uso de la tecnología. Eso es algo muy positivo, porque el acceso a dispositivos y redes ya existe en los hogares.

Entonces, ¿qué hacemos con eso? Acompañamos el uso, generamos conciencia, o dejamos que pase sin regulación.

Ahora, si me preguntás si un niño de 6 años debería estar en YouTube cuando ni siquiera sabe escribir... creo que hay casos particulares en los que habría que pensar mejor la regulación.

No soy dogmática, creo que hay que estar abiertos a la discusión y ver la evidencia que se va generando.

Un estudio de Kids Online realizado por Unicef y la Universidad Católica reveló que el 39% de los niños de entre 9 y 12 años usan TikTok. En cuanto al acceso a redes sociales, las plataformas ponen un límite de 13 años. Ceibal ha trabajado en talleres de sensibilización sobre esto. ¿Qué más puede hacer Ceibal en este tema? ¿O ya es un límite para Ceibal?

Me parece que eso que hacemos ya es importante.

En las escuelas hay una gran llegada a las familias, y generamos mucho material y webinars para acompañar este tema.

Ahora, Ceibal no puede meterse en los hogares a ver qué redes usan los niños. TikTok lo usan en los celulares, que son dispositivos personales.

Lo que podemos hacer es seguir educando y brindando herramientas para que las familias y los docentes sepan cómo gestionar estos desafíos.

Un tema que particularmente se ha discutido en los últimos años en tecnología es la brecha de género. ¿Este tema va a tener más foco en tu gestión? ¿O creés que ya estaba presente en Ceibal?

Creo que ya estaba desde el principio de Ceibal, y en los últimos años se ha trabajado con más sistematicidad.

Y sí, es un tema que va a seguir, porque en Uruguay todavía no lo tenemos resuelto.

¿Avanzamos en algo o seguimos estancados?

Bueno, no sé... Estuve mirando un informe reciente de la CUTI la semana pasada y no era muy auspicioso.

Los números siguen bajos, en torno al 25% de mujeres en la industria de tecnología de la información.

¿Creés que tu nuevo rol puede ayudar en algo a reducir la brecha de género en tecnología?

Bueno, creo que sí.

Hay estudios que dicen que es importante para las niñas, a la hora de elegir una carrera, tener modelos de rol.

Creo que este puesto me da más visibilidad, y que si una niña ve que hay una mujer ingeniera que se dedica a estos temas, puede plantearse que es posible para ella también optar por estas carreras.

Yo doy clases en la Facultad de Ingeniería, en la carrera de Ingeniería en Electrónica, y siguen siendo pocas las mujeres.

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Fiorella Haim Ceibal

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