21 de agosto de 2026 5:00 hs

Más de 2.000 sesiones. Mathias Lehrer conoce cómo sienten, cuáles son los problemas más profundos y cómo la tecnología y la IA los impacta como pocos en Uruguay. Del otro lado de esas sesiones hay empresarios, founders, profesionales y líderes: algunos van una vez por semana desde hace cuatro años, otros fueron una sola vez.

Lehrer guía a empresarios, emprendedores y profesionales a encontrar bienestar y paz interior, definir y lograr sus propósitos a través de sesiones semanales. Trabaja con escucha activa, empatía, energía, canalizaciones y el espejado de lo que trae la persona, para provocar un cambio en la percepción y que quien está del otro lado tome acción.

Lehrer, licenciado en Sistemas y con un MBA, cuenta con una trayectoria de más de una década vinculada al desarrollo tecnológico y los negocios digitales. Tras desempeñarse durante casi diez años como socio en la firma de software Xpantion, cofundó YoCalculo, una plataforma contable orientada a simplificar la liquidación tributaria para pequeñas empresas mediante el procesamiento de fotos. El proyecto superó el millar de clientes y obtuvo el reconocimiento a la mejor aplicación de Uruguay en 2017. En la misma línea de automatización, impulsó también Simple IT, orientada a procesos de conciliación financiera mediante tecnología RPA.

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A su actividad en el ecosistema empresarial se suma su participación en proyectos de impacto e inclusión comunitaria, destacándose como cofundador de Cine Azul, una iniciativa diseñada para adaptar funciones cinematográficas a niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y a sus familias.

En paralelo a su perfil tecnológico y ejecutivo, Lehrer complementa su enfoque profesional con disciplinas orientadas al bienestar y al comportamiento humano: es practicante de Reiki, estudiante de Chi Kung y analista conductual bajo la metodología DISC. Hoy tiene dos focos: Mentoría Origen, la nueva marca de su mentoría, y Club de Propósito, un encuentro online semanal de una hora para frenar, meditar y leer un libro.

Sobre cómo la IA y la tecnología impactan a los fundadores, habló con El Observador:

—¿Qué es lo que más les afecta a los founders y emprendedores que mentoreás? ¿Cuál es el promedio de preocupaciones?

—Primero, cuando viene un founder es porque quiere un cambio en algo. Ese cambio es principalmente en algún área de la empresa: "necesitamos vender más", "necesitamos crear un área nueva de negocios", "hay temas con los líderes y la comunicación que tienen", "las relaciones". Ese es el trigger, el disparador de cómo empieza una relación de mentoría. Dándole una forma simple: cómo mejorar los ratios de la empresa en algo particular. El otro grande es: "Estoy disconforme con algo, no me está llenando esto que estoy haciendo, quiero reinventarme, quiero explorar otra área, quiero cambiar de profesión, quiero hacer un nuevo proyecto". Esas son las dos grandes.

—¿Cómo se unen el mundo tecnológico puro y duro y la dimensión emocional?

—Vengo de la tecnología, entonces siempre busco un método. Y me puse a entender cuál es la carrera que estudié, al menos el título: Licenciatura en Sistemas. Terminé entendiendo que todos somos sistemas y que para todo hay sistemas. Capaz escuchaste hablar de constelaciones: en realidad son sistemas. Más allá de que sea algo duro o algo soft, terminan siendo sistemas. Entonces la conexión está en preguntar qué está sucediendo, y si quiero llegar del punto A al punto B, cómo hago para convertir el desafío que estoy atravesando hoy en un propósito. Lo más duro es atravesar el desconocimiento. Lo que generalmente se llama "zona de confort" para mí es una zona de conocimiento, y cuando pasa algo que no conozco ahí surgen los miedos.

—¿Qué vínculo tienen los founders y empresarios con la tecnología?

—La mayoría de founders o empresarios que mentoreo son de base tecnológica, entonces muchos están a la vanguardia y ya saben mucho más. El tema es cómo convertir todo ese conocimiento en aplicación en la empresa para que dé resultados, y cómo va a afectar eso en las personas y los relacionamientos. A quienes no vienen del palo tecnológico les afecta muchísimo más el desconocimiento. Necesitan conocer, creen que necesitan conocer, quieren conocer todas las tecnologías y piensan que la IA es lo que los va a salvar. Y ahí es: la IA sirve, la tecnología sirve, si sabemos para qué usarla.

—¿Qué les preocupa concretamente de la inteligencia artificial?

—Los que venimos de Sistemas siempre buscamos soluciones. Entonces, cuando llega la preocupación, lo primero es: "¿Mi negocio va a seguir? ¿Voy a poder sobrevivir?". Porque los layoffs son muy grandes, las empresas de tecnología que muchas veces contratan a otras empresas de tecnología bajaron sus presupuestos y el trabajo puede mermar. ¿Voy a poder seguir siendo útil? ¿Voy a poder seguir brindando mi servicio? ¿Voy a poder seguir manteniendo a todas las personas que mantengo en la empresa? Ese es el principal concern.

—¿Te plantean que ahora pueden hacer lo mismo con menos gente?

—Depende mucho de si es servicio o producto. Un producto generalmente lo vas a buscar hacer con la menor cantidad de gente posible y que sea eficiente. Un servicio no siempre te suma que haya la menor cantidad de gente posible, sí que sea eficiente. Capaz que en algún área sí podés reducir personal porque hacés las cosas de una forma mucho más fácil y hoy, con Claude o la que sea, tenés a disposición muchísimas más herramientas que antes y procesás mucho más trabajo. Eso del 10x puede ser que casi se confirme en muchos casos. Pero no siempre es lo mejor: depende de dónde vengan, hacia dónde estén apuntando y en qué ciclo esté la empresa.

—Hay una frase que dice que primero tenés que saber cuáles son tus dolores y después usar inteligencia artificial. ¿Cómo lo abordás vos?

—Recontra resueno con esa frase y yo voy a los dolores principales. ¿Cuál es tu desafío? Si es un desafío de tecnología, vamos a tener que encarar por mejorar la tecnología dentro de la empresa. Ahora, si tu desafío parte por crecimiento o ventas, no siempre es tecnología lo que tenés que mejorar: capaz va por la parte comercial, capaz va por otro lado. En ese desafío encuentro el dolor real, y después que encuentro el dolor real encuentro qué miedo hay detrás. Una vez que aparece ese miedo, se muestra una nueva perspectiva. Y cuando ves esa nueva perspectiva, cambiás el dolor y el desafío por un propósito.

—¿Algún ejemplo concreto?

—Te lo pongo de forma genérica. A veces el dolor es generar más ventas y la conclusión es tener más presencia. Al tener más presencia, si tu empresa hace bien las cosas, vas a estar en el top of mind o al menos alguien se va a acordar de vos, y al hacer bien las cosas te van a referenciar. Ese es un círculo virtuoso: después te empiezan a llamar a vos. Igual partimos de una base, que es casi un factor higiénico: el job to be done tiene que estar bien hecho. Si sos una empresa de software, eso tiene que estar bien hecho y ser de buena calidad. Tu laburo, tu servicio y tu delivery tienen que ser buenos. Después pasamos a la otra parte.

—¿Cuánto cambió tu mentoría desde que salió ChatGPT?

—Un montón. La ansiedad de las personas es muchísimo mayor. Dentro de todo lo bueno que tiene la IA, lo que está sucediendo es que antes, para hacer algo, generalmente necesitabas contratar a alguien porque no tenías las capacidades. Ahora tenés un montón de capacidades que antes no tenías, y eso hace que no tengas un horario en el cual frenar de laburar. Podés estar todo el tiempo haciendo cosas y creando cosas sin depender de un tercero.

—¿Y por qué eso impacta en las relaciones?

—Cuando tenés más ansiedad, muchas veces tenés menos paciencia y respondés mal, reaccionás. Alguien venía con algo, reaccionaste, te enojaste o dijiste algo que no querías decirle a otra persona, y ese vínculo ya también se dañó.

—Entonces, ¿es medio mentiroso eso de que la IA mejora la productividad?

—Para mí las dos son verdades: es verdad que aumenta la ansiedad y es verdad que aumenta la productividad. El tema es que se ensancha lo que podemos hacer y la norma cambió. Si antes hacías X, ahora podés hacer 5x, y esa se vuelve la nueva norma. Como no dependés de un tercero, todos pueden llegar a ese 5x. Si ves alrededor del mundo, saliendo de la burbuja, no hay tanto uso de la IA, pero cuando estamos en tecnología es lo principal, y por eso los mayores layoffs son en tecnología, porque viene de la tecnología y sabe hacer tecnología. Ahí ya seteamos una norma mucho más alta. Si estás 12 o 14 horas laburando y esa es la nueva norma, es obvio que vas a tener más ansiedad.

—Cuando un empresario te dice "no sé cómo hacer para estar al día", ¿qué le contestás?

—Primero: capaz no es necesario. ¿Qué vende tu empresa? ¿Cuál es el valor agregado y el diferencial de tu empresa? ¿Para qué querés estar al día, en qué querés estar al día y con qué tecnología? Si tu empresa no se dedica a informar sobre nuevas tendencias, no tenés que estar al día de todo: tenés que saber lo que realmente sirve. Y depende mucho de la cantidad de colaboradores y del tamaño de la empresa, porque en una empresa muy grande los cambios suceden en algún área, pero para que impacten globalmente ya es otra movida. Estar al día muchas veces es dejar de hacer lo importante en tu empresa, porque considerás que esa urgencia es lo que te va a hacer la diferencia y dejás de brindar bien tus servicios. Claude Cowork salió este año. Claude Design y Claude Code también. No nació hace 1.000 años esta nueva forma de laburar. Entiendo que Copilot y otras cosas salieron antes y que hoy los devs saben que es mucho más importante tener buena especificación que codear, que las specs son mucho más vitales que codear. Pero en informática hace unos años, cuatro o cinco, y en la general no es tanto.

—Llama la atención la cantidad de emprendedores solos que pueden hacer mucho con muy poco. ¿Estamos ante un fenómeno nuevo?

—Cambia la forma de ver las cosas. Hay algo que ya es tipo chiste, que es cuál va a ser la primera empresa de una sola persona de 2.000 millones de dólares. Esa persona internamente tiene que tener unas condiciones determinadas para enfrentar todos los desafíos que va a enfrentar si quiere hacerlo de esa manera. Igual, hasta en los que tienen una empresa constituida y varios colaboradores hay un común denominador: el sentimiento de soledad. Soledad en la toma de decisiones, soledad en hacia dónde dirigir la empresa, soledad en "esto es nuevo, no lo conozco, yo soy el responsable de hasta dónde ir y desde dónde decidir". Más allá de que en Uruguay por suerte hay un ambiente muy rico y muy nutrido, las decisiones para tu empresa muchas veces las tomás solo. Y el que va a emprender solo hoy tiene el mejor momento de la vida para hacerlo, si quiere emprender solo.

—Se habla mucho de pantallas y niños, pero poco de cómo la tecnología afecta las relaciones del founder con su familia y su entorno. Hasta el sueño.

—Muchísimo. Es algo que abordamos mucho. Hay algo que termina descubriendo el founder: que quiere tener tiempo. Después de apagar todos los incendios, después de ordenar, después de crecer, después de encauzar lo que quiere hacer con la empresa y lograrlo, descubre que no quiere tener la agenda llena. Y eso es un tremendo descubrimiento, porque mientras no sos consciente de que estás todo el día con el celular, no sabés que lo estás haciendo. Es algo normal. Yo lo digo en un pitch: ¿alguna vez te sentaste en el baño con el celular, con Instagram o lo que sea? Entonces tenés ansiedad. Y cada vez va a estar más incorporado, con wearables, con los lentes. Se trata de hacernos conscientes de qué estamos haciendo con nuestras relaciones. Esa es una decisión propia, no hay bueno ni malo.

—¿Qué estrategias recomendás?

—Hay dos caminos. Uno es el método de desalentar el uso: poner el celular en blanco y negro, aplicaciones que te bloquean y te dan cinco o diez segundos para recién ahí poder entrar, y tantas veces por día y tanto tiempo. Está bueno. Pero antes hay que tomar conciencia: "¿Que yo esté todo el día con el celular, que me pierda vínculos, que deje de hablar con mi pareja, con mis amigos, con mis hijos, lo quiero cambiar?". Porque si no querés cambiar, no lo vas a cambiar. Después está generar más vínculos y aprovecharlos. A mí me pasó algo personal: nací en Montevideo, me fui a vivir a Punta del Este, y desde entonces aprovecho mucho más los vínculos cuando vengo a Montevideo. Antes lo tomaba como natural. Es dejar de tomar las cosas como naturales: escuchar sin querer responder ya, escuchar sin pensar "tengo que contestar un mail", sin ese ruido interno de todo lo que tenemos que hacer y que en definitiva no tenemos que hacer.

—¿Y algo práctico para bajar esa rumiación?

—Listado de tareas importantes, punto. Listado de tareas urgentes, punto. Ya salieron de mi cabeza. Y la otra es respirar. Respiración consciente, de tres a cinco minutos por día, no mucho más. Diez si querés, dos veces de cinco, o un minuto cada vez, no importa. Eso te ayuda a dejar de reaccionar, a dejar de enojarte todo el tiempo, a vivir las situaciones como observador. Porque si yo estoy acá y me enojo, no puedo cambiarlo, porque estoy en mi cuerpo y estoy enojado. Si yo me observo enojado, entonces puedo modificar ese comportamiento. La respiración te permite ser el observador. Cuando respiramos, volvemos a nosotros.

—¿Y el vínculo con los hijos? ¿Ahí la tecnología juega un rol distinto en el caso de un founder?

—Hay de todo. El vínculo sigue siendo un vínculo. Es obvio que muchas veces están mucho más ocupadas las personas, con viajes y demás, y eso es real. Lo que sí siento, y esto es muy personal, es que tienen mucha más conciencia de lo que es la tecnología. Entonces también pueden abordarla y mostrar otras cosas.

—¿Cómo te definís?

Soy un positivo de la tecnología. Me gusta que existan nuevas herramientas y que nos simplifiquen la vida en muchas cosas. Lo que sí, prestemos atención a lo que a nosotros nos importa realmente y no consumamos porque sí la última tendencia, sino si nos va a servir para nuestros propósitos. Y desde ahí, cuestionar mucho todo, no porque lo diga quien lo diga está bien y es ley.

Pero cuestionarse productivamente, con criterio, siendo crítico real y con compasión, no con el látigo. Yo hablo siempre de tres palabras que me guían: autenticidad, propósitos y emprender. El primer paso es respirar conscientemente. La respiración me salvó la vida, y después de más de 2.000 mentorías sé que funciona. El segundo es cuestionarnos a nosotros mismos, porque si no somos capaces de cuestionar nuestras creencias no vamos a poder cambiar nuestra identidad.

Y después definir el propósito, porque eso te baja la ansiedad: va a salir algo nuevo y vas a saber si te suma o te resta. Si no sirve para tu propósito, ya no le tenés que prestar atención, decidiste mucho más rápido y no se te empezó a rumiar todo. Y después, accionarlo. Yo digo "emprender" porque el emprendedor siempre hace cosas.

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