21 de agosto de 2026 5:00 hs

Más de una década pasó para que dos de los rostros más representativos y exitosos de la ficción argentina volvieran a encontrarse en pantalla. Hace 13 años fue en la televisión, en la novela de Pol-ka Solamente vos; ahora es en el cine, con la película Yo, Narciso. Bajo ese título es que Natalia Oreiro y Adrián Suar confluyen en la comedia que dio vuelta la taquilla en Argentina en un solo fin de semana: hizo 200 mil espectadores en dos días y sigue con un ritmo que tapó hasta a La Odisea de Nolan.

La película acaba de estrenarse en Uruguay. El poster está presente en todos los rincones de Montevideo y el tráiler se ve en cines desde hace meses. Más o menos, si prestó atención, debe estar familiarizado con la propuesta: Suar, que es protagonista, productor y dirige acá su tercera película, es en la ficción el cirujano plástico Máximo Rey (sí, ese es su nombre), un tipo exitoso que está profundamente enamorado de sí mismo.

Con énfasis en profundamente enamorado de sí mismo.

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La uruguaya, en tanto, interpreta a una socióloga y profesora de la facultad que se hace pasar por paciente para seducir a Rey y estudiarlo de cerca para terminar de escribir su libro sobre el narcisismo patológico. De ese choque sale esta comedia que lleva el sello de su creador y que juega con tópicos reconocibles de las películas de enredos. Sobre ella, Oreiro y Suar hablaron brevemente con El Observador en el marco del estreno local, que vinieron a presentar en las últimas horas.

La película parece llegar en un momento que quizás sea de los más narcisistas de nuestra historia como sociedad. Un ejemplo rápido: lo que pasó en el Mundial, cuando al festejar un gol la gente en las tribunas se filmaba a sí misma. ¿Coinciden?

Adrián Suar: Es muy atinado, sí. Es así. La ficción muchas veces hace de espejo a lo que va pasando en la sociedad. En una comedia, en un drama o en un documental. Lo que pasa en los noticieros, en la gente, se hace tema.

Natalia Oreiro: Sí, el teatro cuando comenzó también era así, ¿no? Se llevaba al escenario la realidad que sucedía en la sociedad, y creo que es tal cual. Estamos en un momento absolutamente narcisista, yoísta, por eso se llama Yo, Narciso. Es como que parece que si uno no se filma no vivió esa situación, si uno no se muestra, no tiene éxito. Está todo puesto en el afuera.

Los dos trabajan desde hace décadas en un medio que entiendo que tiene muchas dinámicas de narcisismo y debe ser ser difícil correrse de esa idea. De lo que genera el aplauso. ¿Es así?

Natalia Oreiro: Sí, creo que eso por ahí tiene más que ver con el egocentrismo, porque por supuesto los que trabajamos en esta profesión tan expuesta tenemos un grado de ego, de necesitar la aprobación del otro. El narcisista no necesita la aprobación del otro. El egocentrista sí, es como que si no, no existe. El narcisista se cree el centro del universo, todo pasa por él, le da igual si la otra persona lo acepta o no, pero su manejo te envuelve tanto que siempre terminás dándole la razón.

¿De dónde sale la idea de hacer una película en torno al narcisismo exacerbado?

Adrián Suar: Yo lo tenía hace tiempo en la cabeza el tema. Sabía que había un personaje, que con el narcisismo había un tema, una película, un personaje. Cuando empezamos a ver cómo entrar para que se transforme una película, cuando la pensamos, ahí se armó sobre todo con el personaje de Nati. Cuando empezamos a pensar en una socióloga, alguien que investiga para visibilizar un tema y lo engaña al protagonista, ahí se armó la película. Es la mecha que te lleva a hacer 90 minutos de película.

El primer fin de semana en Argentina fue un éxito. 200 mil espectadores en un fin de semana.

Natalia Oreiro: Hay algo que está sucediendo. Cuando uno compone un personaje, en mi caso desde la interpretación o desde el lugar de él de director y de productor idea un proyecto, imaginás qué le puede gustar a la gente o por dónde ir para que a la gente le guste, porque para eso hacemos cine, para que el público venga a vernos. Lo que pasa es que hasta que no la terminás, no la ves y la gente no la recibe en el cine, no sabés si eso que soñaste o sentiste que podía pasar, pasa. Y pasó y arrasó. Ojalá que en Uruguay pase lo mismo.

¿Cómo fue el reencuentro en pantalla entre ustedes después de Solamente vos? Pasaron...

Adrián Suar: Trece años. Tenía muchas ganas de hacer una película con Nati. Estaba muy ansioso de trabajar de nuevo con ella. Yo la quiero mucho. Nos respetamos mucho. La pasamos bien juntos. Ella es muy profesional, a mí me gusta eso. A mí me gusta trabajar con buen clima, como se trabaja con ella, y con rigurosidad. Ella tiene mucho respeto por el oficio. Con la edad he pensado que eso tiene que ver con que respetamos mucho lo que nos ganamos. No fue fácil y eso me parece que hay que honrarlo. Y ella está muy metida. Deja todo por la película. Es una sacada. Deja todo. Eso a mí me gusta. Me siento identificado porque somos del mismo zoológico.

Natalia Oreiro: Yo creo que uno no termina una película o un libro, sino que lo abandona, porque siempre creés que se puede hacer mejor. La hacemos una vez, la hacemos dos veces, la hacemos tres veces, la hacemos cuatro, luego se me ocurrió esto, traje tal ropa. Es como que está vivo esto. Y yo quiero que la muerte me encuentre viva, porque si no, ¿para qué elegir esta profesión?

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