21 de julio de 2026 5:00 hs

La ronda de negociación colectiva que tuvo lugar en la segunda mitad del año pasado determinó los aumentos salariales que recibirán gran parte de los trabajadores del sector privado al cabo de dos años —unos 695.000—, entre julio de 2025 y junio de 2027.

Para esas negociaciones, el Poder Ejecutivo propuso pautas con ajustes nominales semestrales diferenciados en tres franjas de ingresos, que prevén un crecimiento real en la mayoría de los casos, sujeto al cumplimiento de las metas de inflación anual.

En el primer año de vigencia de los acuerdos que siguieron la pauta —son mayoría—, los salarios crecieron por encima de lo previsto. Si bien este desempeño se explica fundamentalmente por el comportamiento de la inflación, también refleja un pequeño desvío al alza respecto a la pauta original, ya que la inflación en ese período se ubicó levemente por debajo de la meta (4,25% frente al 4,5% proyectado).

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  • Primera franja de salarios

En la primera franja de ingresos —hasta $ 38.950 nominales—, que incluye aproximadamente al 30% de los asalariados del sector privado, se aplicó en el primer año un ajuste nominal del 7,02% (3,3% en julio de 2025 y 3,6% en enero de 2026).

Con ello, el crecimiento real fue del 2,66%, superando el 2,41% que planificaba la pauta, según datos procesados por El Observador.

Para el segundo año, está previsto un aumento del 6,4% (2,8% en julio de 2026 y 3,5% en enero de 2027).

El crecimiento real proyectado es del 4,27% al finalizar los acuerdos, considerando la estimación oficial de inflación del 4,5% anual.

Se trata de la franja en donde están los niveles salariales más bajos y el gobierno propuso aumentos mayores.

  • Segunda franja

Para el segundo nivel de ingresos —desde $ 38.950 hasta $ 165.228 nominales—, que abarca aproximadamente al 60% de los asalariados del sector privado, el ajuste nominal durante el primer año fue del 5,88% (2,5% en julio de 2025 y 3,3% en enero de 2026).

Como resultado, el crecimiento real alcanzado fue del 1,57%, superando el 1,32% previsto en la pauta original.

Para el segundo año, el cronograma contempla un aumento del 5,16% (1,9% en julio de 2026 y 3,2% en enero de 2027), con un crecimiento real proyectado del 1,96% al finalizar el período de vigencia de los convenios.

  • Tercera franja

Por último, en la tercera franja de ingresos —aquellos salarios de $ 165.229 nominales en adelante—, el ajuste nominal aplicado en el primer año fue del 4,55% (1,6% en julio de 2025 y 2,9% en enero de 2026).

Dado que la pauta original preveía una inflación del 4,5% —sin contemplar un componente de crecimiento real para este segmento—, el diferencial obtenido al situarse la inflación en 4,25% generó un crecimiento real del 0,28%.

Para el segundo año, se ha fijado un aumento del 4,5% (1,7% en julio de 2026 y 2,7% en enero de 2027).

¿Se mantendrá la mejora del salario real?

A la fecha, la menor presión inflacionaria frente a lo proyectado permitió que los trabajadores del sector privado, independientemente de la franja de ingresos en la que se encuentren, lograran una recuperación del poder adquisitivo superior a lo trazado originalmente por el Poder Ejecutivo para este primer tramo de los acuerdos.

En todos los casos, la magnitud del incremento real definitivo recién se conocerá a mediados de 2027. Este resultado dependerá de la evolución de la inflación durante el segundo año —entre julio de 2026 y junio de 2027—. Si los precios suben por encima de lo proyectado, el poder adquisitivo podría deteriorarse; por el contrario, si la inflación se sitúa nuevamente por debajo de la meta, el desvío al alza se amplía y consolida una ganancia real mayor a la prevista.

“El Poder Ejecutivo le embocó en su perspectiva de inflación decreciente y esto fue muy importante. En tanto y en cuanto los ajustes salariales fueron nominales y la inflación estuvo en los guarismos que dijo el gobierno, hubo aumento salarial”, reconoció días atrás el presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala, en entrevista con El Observador. La central sindical había marcado diferencias con el gobierno por ese tema el año pasado.

De cara al futuro, el escenario mantiene desafíos. Las proyecciones de inflación presentan una trayectoria creciente en el corto plazo, situándose de forma transitoria levemente por encima de la meta, para luego converger gradualmente hacia el 4,5% en el horizonte de política monetaria.

En su reunión de julio, el Comité de Política Monetaria (Copom) identificó los principales riesgos para la inflación. Entre los factores alcistas, destacó la evolución del conflicto internacional y los efectos climáticos derivados del fenómeno de "El Niño" sobre los precios. Por otro lado, entre los riesgos a la baja, subrayó un escenario de mayor debilidad del dólar a nivel global y una posible desaceleración más pronunciada en los precios de los commodities.

Las expectativas se mantienen ancladas: a 24 meses, los analistas proyectan un 4,5%, mientras que las estimaciones de los mercados financieros registraron un leve incremento hasta el 4,67% y las empresas se mantienen en el 5%. En promedio, las distintas mediciones se alinean con el objetivo de inflación definido por el Banco Central.

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