28 de octubre de 2026 5:00 hs

La aspiración de otra terminal de contenedores en el puerto de Montevideo cobró fuerza este año con propuestas realizadas por compañías ya instaladas en Uruguay. Una fue a través de un anuncio público que efectuó Neltume Ports, el accionista mayoritario de Montecon. El segundo intento lo hizo Mediterranean Shipping Company (MSC) que optó por contactos directos con integrantes del gobierno. Sin embargo, una parte del contrato firmado con Katoen Natie actúa como limitante y es considerada por el Poder Ejecutivo al momento de analizar los planteos.

Luego de años de encontronazos por el manejo de los contenedores en el puerto de Montevideo, el gobierno de Lacalle Pou resolvió extender la concesión de Terminal Cuenca del Plata (TCP, propiedad mayoritaria de Katoen Natie) hasta 2081. En esos años previos, la terminal especializada repartía la operativa de contenedores con Montecon que operaba en los muelles públicos. Eso generó la molestia de la compañía belga -aludiendo competencia desleal- que se concretó en un arbitraje iniciado en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi) contra el Estado uruguayo por US$ 1.500 millones.

El contrato zanjó esa controversia internacional, pero además de la extensión del plazo incluyó algunas cláusulas específicas que le otorgaron prioridad a la terminal.

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El documento firmado en 2021 señala que “a los efectos de la correcta aplicación de la Ley de Puertos y de su Reglamento de Operaciones Portuarias, la Administración Nacional de Puertos (ANP) decretará el atraque de los buques que arriben al puerto conforme al reglamento de atraque. En el caso de carga de contenedores, la ANP decretará a la terminal especializada”. En traducción simple, la prioridad para recibir portacontenedores la tiene TCP. Y eso marca que una adicional recibirá la carga que la primera no pueda operar.

Sin embargo, el escrito no frenó los intereses de otros operadores logísticos y marítimos sustentados en una sentencia del Tribunal de lo Contencioso Administrativo (TCA) de principios de este año. Ese fallo sostuvo que no se podía impedir, salvo excepciones, el otorgamiento de permisos o autorizaciones para instalar una segunda terminal en el puerto de Montevideo.

Entonces, las propuestas alternativas comenzaron a cobrar fuerza. Por un lado surgió Mediterranean Shipping Company (MSC), la naviera más poderosa del mundo. Meses atrás, representantes de la compañía mantuvieron contactos con representantes del Poder Ejecutivo y trasladaron la seria intención de desarrollar y manejar una segunda terminal de contenedores. Fuentes del Poder Ejecutivo comentaron a El Observador que ante la pregunta del gobierno sobre cuáles serían las contrapartidas que la empresa pretendía obtener la respuesta fue concreta: modificar la prioridad de atraque que tiene TCP.

Las fuentes señalaron que los términos del contrato con Katoen Natie, y específicamente la prioridad de atraque, le otorgan a la compañía belga una suerte de blindaje difícil de sortear. Es lo que está firmado, añadieron.

Mientras tanto, MSC continúa enfrentada con TCP en Uruguay y mantiene la postura de no manejar tránsitos de mercadería regional en TCP y efectuar esa operativa en Buenos Aires, donde tiene infraestructura propia.

La otra terminal de contenedores

A principios de setiembre, la empresa chilena Neltume Ports (socio mayoritario de Montecon) presentó al gobierno una iniciativa privada para la construcción de una terminal especializada de contenedores en el puerto de Montevideo con una inversión asociada de US$ 900 millones.

Montecon

Montecon

El proyecto fue presentado directamente en Presidencia, luego de levantar de manera irrevocable un arbitraje contra Uruguay presentado en el Ciadi, en contra de la extensión otorgada a Katoen Natie.

La intención es aumentar el volumen de movimientos de contenedores básicamente con la captación de carga regional y abrir el juego a otro competidor en el puerto de Montevideo.

Adicionalmente, en los últimos días la empresa mantuvo contactos con gremiales para transmitir la idea de que no puede haber un monopolio portuario y, a su vez, buscar apoyos a la propuesta de instalar una segunda terminal.

A su vez, fuentes empresariales comentaron a El Observador que otras cámaras analizan internamente la posibilidad de emitir alguna declaración sobre la importancia de promover la libre competencia en el puerto de Montevideo.

Pero esas aspiraciones tienen la misma limitante: la prioridad de atraque otorgada a TCP que le asegura movilizar todos los contenedores que su capacidad operativa le permita.

Semanas atrás, el ministro de Economía, Gabriel Oddone, se refirió a la posibilidad de una segunda operadora. “Por ahora tenemos un contrato que establece un reglamento de atraque y que limita la posibilidad de que exista una terminal de contenedores adicional”, dijo en rueda de prensa.

Actualmente, la iniciativa privada de Neltume Ports es analizada por un equipo técnico de la ANP y en caso de ser aprobada pasará a la órbita de Presidencia. En ese ámbito se deberá decidir si el proyecto termina convirtiéndose en un llamado a interesados.

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