8 de septiembre de 2025 5:00 hs

El sector de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) se consolidó en las últimas dos décadas como uno de los pilares más dinámicos de la economía uruguaya. Según el estudio realizado en 2024 por CPA Ferrere para la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI), la industria tecnológica factura más de USD 2.800 millones anuales, exporta por encima de los USD 1.800 millones y genera más de 22.000 puestos de trabajo directos de alta calificación, que superan los 50.000 si se cuentan los empleos indirectos e inducidos. Su aporte equivale al 3% del Producto Interno Bruto (PIB) de manera directa, y al 4,3% cuando se incluyen los efectos inducidos.

Este crecimiento no es coyuntural: la participación del sector en la economía se duplica cada diez años y hoy está en el “top 5” de exportaciones del país, a la par de cadenas históricamente fuertes como la carne, la forestación o el turismo. La facturación se multiplicó por trece desde el año 2000, impulsada por la expansión hacia mercados internacionales. En 2022, el 65% de los ingresos provinieron de las ventas al exterior, cuando en el 2000 esa proporción era de apenas 35%.

Uno de los mayores impactos de la industria TIC está en la calidad del empleo. Los trabajadores del sector perciben salarios que más que duplican el promedio de la economía nacional, y aun controlando por formación y experiencia, ganan en promedio 35% más que perfiles similares en otras ramas. Además, se trata de una industria que fomenta la reconversión laboral y que, en palabras de Amílcar Perea, presidente de CUTI, “ha mantenido durante más de 25 años una política de Estado que asegura empleos de calidad”.

El sector emplea al 43% de los trabajadores con perfil tecnológico en Uruguay, con una base cada vez más diversa en cuanto a formación y género, aunque persisten desafíos para aumentar la participación femenina y descentralizar oportunidades hacia el interior del país.

Pese a su juventud, el sector TIC ya se ubica entre los más relevantes de la economía nacional. En el ranking de exportaciones de 2022 ocupa el quinto lugar, detrás de la carne, la forestación, la soja y el turismo, y por encima de los lácteos o el arroz. Esta posición lo convierte en un actor estratégico en la diversificación de la matriz productiva del país, con un peso creciente en la generación de divisas y en la mejora de la productividad de otras cadenas a través de la digitalización, la trazabilidad y la innovación aplicada.

Como señala el informe de CPA Ferrere, la importancia de la industria no se limita a sus propias cifras: los “encadenamientos hacia adelante” son determinantes porque transfieren tecnología a otros sectores y les permiten mejorar su competitividad.

Desafíos de un camino con obstáculos

El escenario global impone desafíos. Actualmente, más del 80% de las exportaciones uruguayas de software y servicios TIC tienen como destino Estados Unidos, un mercado que, según Perea, “está mucho más complejo que hace cinco años” y cuya recuperación no se vislumbra en el corto plazo. Esa concentración hace urgente la apertura de nuevos mercados, en particular en América Latina y especialmente en Brasil.

Frente a este escenario, la agenda estratégica del sector apunta a evolucionar del modelo de “software factories” hacia un esquema con mayor generación de propiedad intelectual. El objetivo es que Uruguay no solo exporte servicios, sino también productos propios que incorporen innovación y puedan escalar globalmente.

Perea lo resume con claridad: “Tenemos que ayudar a que las empresas, en vez de dar solamente servicios, generen productos que solucionen problemas. Vemos la inteligencia artificial como una oportunidad para aumentar nuestra productividad y captar más demanda”.

La hoja de ruta definida por CUTI y plasmada en el plan estratégico 2025-2030 prevé duplicar el peso del sector en el PIB, alcanzar un 10% en 2030 y generar 15.000 nuevos empleos. Para lograrlo, será clave la articulación entre empresas, academia y gobierno, con políticas que consoliden la formación de talento, atraigan profesionales del exterior y promuevan la innovación emprendedora.

El software uruguayo es mucho más que un sector dinámico: es un motor transversal que impulsa la productividad en el agro, la logística, el turismo y los servicios. La evidencia internacional y local confirma que el uso intensivo de soluciones tecnológicas explica buena parte de las diferencias en crecimiento entre países y sectores.

En palabras de Perea, “la oportunidad está intacta, aunque el camino esté lleno de obstáculos”. El desafío de Uruguay es sostener una política de Estado que continúe acompañando a la industria en su evolución, potenciando la innovación y consolidando un ecosistema tecnológico que ya es referencia en la región y que tiene todo para seguir escalando en el mundo.

Uruguay Technology: una marca para conquistar el mundo

En 2024, CUTI y Uruguay XXI lanzaron la marca Uruguay Technology, una iniciativa que busca posicionar al país como referente tecnológico a nivel global. La propuesta forma parte de la estrategia de internacionalización de la industria y apunta a visibilizar la calidad, la innovación y la confiabilidad de las soluciones locales en los principales mercados del mundo.

La marca se integra al paraguas de Uruguay Natural, con el objetivo de reforzar la identidad tecnológica del país y acompañar a las empresas en ferias internacionales, misiones comerciales y acciones de promoción. De este modo, se busca potenciar la atracción de inversiones y abrir nuevas puertas para que más compañías uruguayas de software y servicios digitales crezcan fuera de fronteras.

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