11 de agosto 2024 - 5:00hs

Hace 32 años, Los Pericos venían en baja. Habían tenido su primer disco, El Ritual de la Banana, que sacaron en 1987 y que los llevó a un crecimiento rápido e intenso con temas como Jamaica Reggae o el propio Ritual de la Banana. Como toda subida intensa, la bajada fue igual, y luego de su tercer disco, Rab a Dab Stail en 1990, la banda procesó una crisis. El disco no pegó, algunos de sus integrantes se fueron y la banda debía intentar resurgir.

Se presentó, por ejemplo, el dilema sobre qué tipo de reggae hacer, si había que sumarse o no a las moda que sonaba en Panamá o en Jamaica para lograr la forma de volver a ser la banda que años antes había revolucionado la escena argentina en el género. Así, casi que de las cenizas, surgió Big Yuyo, un disco que su cantante, Juanchi Baleiron, lo describe como "ecléctico", que "no pasó por un colador estilístico" y que se hizo en medio de la incertidumbre pero con la convicción de estar "en una edad que no te importa nada". Entre esos 14 temas del disco, se encuentran Mi Resistencia, Hacé lo que quieras, Eu Vi Chegar, Waitin´, Me Late, Voy Caminando Lento y Desorden.

Con las principales composiciones de Fernando "El Bahiano" Hortal, el histórico frontman de la banda, y Baleiron, Big Yuyo escaló y se convirtió en uno de los discos icónicos del reggae en español y convirtió a Los Pericos en la banda que cruzó las fronteras de la movida del reggae y lo llevó a los festivales del rock. Resurgieron los toques multitudinarios, volvieron a sonar constantemente la radio y por si fuera poco, terminaron tocando en Jamaica, la cuna del género, recibidos por Rita Marley, la hija de Bob.

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32 años después, Los Pericos se presentan el 16 de agosto en Sala del Museo en la gira en la que repasan todo el disco que los llevó a ser la referencia. Del proceso de composición del disco, de la vorágine posterior y del lugar que ocupa la banda en la actualidad, Juanchi Baleirón habló con El Observador.

Big Yuyo representa muchas cosas en la banda. La reinvención, el resurgimiento y convertirse en la banda que llevó el reggae en español a Jamaica, en donde estuvieron con la hija de Bob Marley. Hoy, cuando repasás el disco entero, ¿a qué te remite?

Son un montón de lindas cosas amontonadas. Por un lado estábamos en plena reinvención con la incertidumbre de que pudiese tener la chance de remontar ese momento que estábamos buscando. Habíamos estado probando otros estilos antes, quizá un poco más pop, más rock, como diciendo "no somos el reggae de moda" y finalmente encontramos, influenciados por la música de lo que pasaba en Panamá, que había una reinvención del género en español, con el dancehall y el dembow. Había una refrescada de reggae que ya venía en Jamaica hace tiempo y encontramos ahí una inspiración. Sumado a eso empezamos a componer ya con un poco más de cancha, más experiencia. Éramos pendejos, estábamos muy metidos en hacer un disco así, convencidos, al punto tal que hicimos el disco y estaba fuera de contrato. La compañía lo vio, le entregamos el master y dijo, "ah, pará, vamos a firmar el contrato". Diferente hubiese sido firmar después de Big Yuyo (risas). Ahí estábamos viendo qué onda, no estábamos en un buen momento. Entonces salió divino y generó todo el quilombo que armó. Escuchar esas canciones es volver a esos momentos, a esa época que, más allá de lo que hoy significa el disco, en ese momento era como incertidumbre pero al mismo tiempo una convicción, porque estábamos en una edad que no importaba nada, que sos inmortal también. Y después vino ese año en Jamaica, que le agregamos más color, más prestigio y más respaldo propiamente de los jamaiquinos. Fue como un resurgir de vuelta reinventados siendo Los Pericos, pero con una vueltita de rosca, estando un poquito más vivos de cómo era la industria. Sumado a la inspiración, porque si no había canciones no pasaba mucho.

Ustedes fueron de los primeros en romper con la idea de que el reggae solo se podía escuchar colgado, tirado al sol en el pasto.

Es que lo que teníamos nos gustaba y no pasaba por un colador estilístico. Tenés un tema como Desorden, que es un tema con guitarras podridas, o te entra Sano y Salvo, o una balada linda que es Waitin, o Me Late o Eu vi Chegar que es brasileño. Por eso, tocar el disco entero es un hermoso reencuentro con los temas que hace mucho no tocábamos.

Después de pegar con Big Yuyo, la vuelven a pegar con Pampas Reggae y más adelante con Mystic Love. ¿Sentís que esos dos discos que vinieron seguían el impulso que les había dado la popularidad de Big Yuyo?

Es como una trilogía. Vino Pampas Reggae que es tremendo y después vino Yerba Buena que por ahí no fue el más fuerte de esa trilogía, donde hacíamos una mezcla de un poco reggae, un poco ska, un poco de alguna cosa latina. Pampas Reggae tenía Párate y Mira, Mucha experiencia, que fueron los cortes, pero lo curioso que ese disco es tenía además Home Sweet Home y Runaway, que no fueron corte difusión. No tuvieron video. Años después sale el disco 1000 Vivos donde grabamos esos temas y ahí sí asoman la cabeza, empiezan a correr la carrera y van avanzando hasta que se lo meten en dos temas imposibles de no tocar hoy. Después vino Mystic Love, que fue un cambio. Ahí dejamos esos tres discos de energía y contagio y aparece un poco la introspección que le bajaron un par de cambios con los tres cortes difusión que fueron temas más profundos, como Pupilas Lejanas, Sin Cadenas y La Hiena, que era como más oscuro.

¿Ahí sentían que tenían más libertad de explorar?

La libertad propia nuestra. Nadie nos impuso. Como que a nosotros nos gustó, le tomamos gustito a esa mixtura que nos dio éxito y en un momento dijimos "Ya está, basta, vamos a ver qué pasa ahora desde cero, componiendo así de la nada sin tener en cuenta desde donde veníamos". Con el paso del tiempo Sin Cadenas y Pupilas Lejanas se convirtieron en dos temas muy fuertes que al día de hoy son de los más escuchados y ganó la calidad y el nuevo rumbo. Los Pericos venía de El Ritual de la Banana, un quilombo caótico en el comienzo, un hueco, y después resurgimos con Big Yuyo, Pampas Reggae y Yerba Buena, y ahí juntamos de vuelta a la banda con algo un poco más que lo que ya traíamos. Crecimos mucho más y nos fueron tomando más en serio.

En ese sentido, ¿cómo se llevaban con el público más fundamentalista?

Nunca fue tan jodido. Por suerte siempre tocábamos en festivales donde nos tocaba una fecha que tenía que ver mucho la onda con las otras bandas. Y yo creo que ya ha cambiado mucho hace más de 20 años cuando me acuerdo que hicimos un Cosquín Rock y tocábamos antes de Sepultura y Pappo y la gente estaba súper bien. Hicimos un show más rocker obvio y era el primer show que cantaba yo, que tengo una voz más rockera que la que tenía El Bahiano. Hicimos una versión más rocker de Pupilas Lejanas que a la gente le gustó, de hecho la solemos hacer muchas veces porque está buenísima, me da como si fuera Green Day. Nunca nos ha pasado algo tan jodido de que te puteen o te chiflen, por suerte.

Tampoco con los colegas.

Todo bien, al contrario, siempre hubo buena onda desde el comienzo, con Luis Alberto Spinetta hasta Gustavo Cerati, con todos hemos tenido buena onda. Spinetta subió a cantar con nosotros una vez y con Gustavo en el festival Vive Latino de México en 2005 cantamos Sin cadenas. El estaba allá, de pseudo vacaciones y lo encontramos. Él ya había participado con nosotros en ese tema para la película Botín de Guerra, la película de Abuelas de Plaza de Mayo, y se subió porque le gustó en la oportunidad y la rompió.

El reggae supo ser un género mainstream, con ustedes a la cabeza. ¿Hoy en que lugar está ubicado?

Si bien hoy no hay artistas que la estén rompiendo, el género está fuerte, está impuesto, se ganó un lugar. Falta que cada tanto se renueve, que aparezcan artistas nuevos que, o hagan algo que ya se hizo pero con mucha personalidad o que innoven dentro del reggae. Es como ha pasado en cualquier estilo, en cualquier género. Hace 70 años que el rock se renueva y el rock es rock, ¿de acuerdo? Acorde uno, cuatro y cinco. Sin embargo aparecen bandas cada tanto y la rompen y decís "wow". No están inventando nada pero tienen personalidad y hacen revivir el género. El reggae es un género especial que ha tenido mucho prejuicio al comienzo, después se estableció, fue moda en un momento hace veintipico de años, aflojó un poquito y hoy en Argentina quedan los que tienen personalidad, empuje y una invención. Dread Mar I hizo un crossover grande, se abrió a otros géneros, Nonpalidece es una banda que tiene una tradición así y Los Cafres son eternos. Para mí está por ahí un poco la onda de lo que sucede en el reggae, habría que ver qué pasa con artistas nuevos que refresquen un poco la movida del reggae.

¿Te pasa de buscar y escuchar dónde están los artistas nuevos de reggae?

Sí, chusmeo. Encuentro que están tocando muy bien, tocan muy bien el género, entienden claramente por dónde va el reggae. Es es como que saben tocar el género y hay muchas bandas que lo tocan muy bien. Falta algo como personalidad, magia, algo que aparezca y que haciendo un estilo tan característico resalte y genere algo.

Hace poco El Bahiano, en una entrevista con Urbana Play FM, le preguntaron por una eventual vuelta a la banda y dijo: "Si sucede, buenísimo". ¿Es una posibilidad?

No, nunca lo pensamos. Nunca pasó de una charla así corta, pero somos gente grande y tenemos sentido común. Decir no porque no suena a que estás enojado y uno nunca sabe qué puede pasar. Por ahora no, por ahora no hay ningún plan, ni ningunas ganas de hacerlo en lo inmediato. No quita que en el futuro pase algo y nos encontramos. Esas cosas podrían llegar a pasar como cualquier otra situación de la vida, pero no está en los planes inmediatos. Creo que estamos también ahora trabajando en algo nuevo y estamos muy metidos en esto, entonces no ves esas cosas. Lo recordás al Negro con todo lo que significó, lo importante que fue en todos sus aspectos, en su carácter de frontman, en la parte de letras, en melodías, y sobre todo, como digo siempre, en las ganas que le puso y el amor que le puso a la banda, y estamos agradecidos por lo que dio. Muchas de las canciones, si no existía El Bahiano, no hubiesen existido.

La banda continúa haciendo discos y temas nuevos. ¿Está esa presión de repetir el hit cómo fue Big Yuyo y los demás discos o con el paso del tiempo ya se vive diferente?

El perfil y la altura artística y de convocatoria está dada por lo que son históricamente, por los clásicos, grabar cosas nuevas, covers, reversiones es como mostrarte activo, es como decir "estoy con ganas de hacer cosas, no me estoy quedando solamente en los temas clásicos". Si funciona, bienvenida esa canción. Si entra muy bien en el setlist y la rompe, genial. Y si no, no, nos divertimos con tocarlo. A veces uno tiene la presión de que tengo que hacer canciones que estén a la altura de esas. Pero cuando esas surgieron, eran nuevas también y nunca supiste que después se transformaban. Más contándote lo que pasó con Runaway y Home Sweet Home. Es como que un poco concentrarse en hacer las cosas bien, que pase el tiempo y las escuche y diga, "ah, que bueno está eso". Yo tengo que hacer eso, hacer canciones o versiones de otro que sean sumamente dignas, que me gusten, que yo el día de mañana las escuche y estén buenísima

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