11 de julio 2024 - 12:02hs

Andrea Robin Skinner, una de las hijas de Alice Munro, denunció este domingo que su madre ignoró los abusos sexuales que sufrió cuando era una niña a manos de su padrastro, Gerald Fremlin, el segundo esposo de la escritora canadiense que falleció el pasado 13 de mayo.

Cuando al final del verano Skinner regresó con su padre, Jim Munro, le contó a su madrastra, Carole, lo que había sucedido. Carole por su parte se lo contó a Jim Munro quien decidió no decir nada, escribió la hija de hija de la escritora considerada una maestra del relato corto.

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A pesar de lo sucedido, el padre de Skinner siguió enviando durante años a su hija a pasar los veranos con Alice Munro y Fremlin.

Skinner describió cómo el esposo de la escritora aprovechaba los momentos en los que estaban solos para mostrarle sus genitales, realizar comentarios soeces, hablar de otras niñas del vecindario o comentar sobre las necesidades sexuales de su madre.

Cuando tenía 25 años, finalmente confesó a su madre los abusos de su padrastro.

"Reaccionó exactamente como temía que haría, como si se hubiese enterado de una infidelidad", dijo la hija de Munro quien añadió que la escritora abandonó brevemente a Fremlin, no por los abusos sexuales que había cometido su marido sino por haberle sido infiel.

"Me contó (Alice Munro) sobre los otros niños con los que Fremlin mantenía 'amistades', subrayando su propia sensación de que ella, personalmente, había sido traicionada", señaló.

"¿Se dio cuenta de que estaba hablando a una víctima y que yo era su hija? Si lo hizo, yo no lo sentí. Cuando intenté decirle cómo el abuso de su esposo me había causado daño, se mostró incrédula", añadió.

Por su parte, Fremlin la acusó de haberle provocado y chantajeó a la familia con publicar fotografías comprometedoras, según el relato de Skinner.

A pesar de lo sucedido, Alice Munro siguió viviendo con Fremlin hasta que este murió en 2013 porque "le quería mucho" y porque la "cultura de misoginia" era responsable de que Skinner creyese que la escritora tenía que "negar sus propias necesidades".

Cuando se convirtió en madre, Skinner cesó su contacto con Alice Munro. Dos años después, en 2004, en una entrevista con The New York Times, Alice Munro expresó su inmenso amor por Gerald Fremlin y afirmó que mantenía una estrecha relación con todas sus hijas.

Cuatro meses después de la publicación de la entrevista, en febrero de 2005, Fremlin fue acusado de abusar a Skinner y fue sentenciado a dos años en libertad condicional y a no mantener contacto con niños menores de 14 años durante ese periodo.

"También quería que esta historia, mi historia, fuese parte de las historias que la gente cuenta sobre mi madre", explicó.

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Alice Munro

Alice Munro

"Desgraciadamente, eso no es lo que pasó. La fama de mi madre significó que el silencio se mantuvo", añadió.

Skinner terminó señalando que nunca se reconcilió con su madre y que muchos otros la silenciaron.

"Los niños son a menudo silenciados. En mi caso, la fama de mi madre significó que el secreto fue más allá de mi familia. Mucha gente influyente se enteró de parte de mi historia y aún así siguieron ayudando, y sumaron, a una narrativa que sabían era falsa", concluyó.

La reacción del mundo cultural

Las acusaciones de la hija de Munro sacudieron el mundo cultural de Canadá ante las alegaciones que muchos influyentes personajes del país decidieron ignorar el escándalo.

En declaraciones al periódico The Globe and Mail, Robert Thacker, autor de una de las biografías más conocidas de la escritora, Alice Munro: Writing Her Lives, reconoció que es uno de los que ignoró los abusos sexuales.

Thacker dijo que en 2005 Skinner le relató las acusaciones de abusos sexuales y del silencio de su madre pero que decidió no incluirlo en su libro. Thacker calificó los abusos sexuales como un "desacuerdo" familiar y justificó que su inclusión en la biografía no mejoraría nada.

Incluso Deborah Dundas, la periodista de The Toronto Star que decidió dar voz a Skinner y romper el silencio en torno al abuso sexual que sufrió y la complicidad de Alice Munro, reconoció este lunes en una entrevista que se resistió a publicar la historia por temor a las repercusiones que tendría derribar uno de los mitos culturales canadienses.

La columnista de The Globe and Mail, Marsha Lederman, calificó de "cataclismo" las acusaciones y defendió que el legado de Munro "debe ser reconsiderado" ante las revelaciones de la hija de la escritora.

Por su parte, escritoras estadounidenses como Joyce Maynard y Joyce Carol Oates expresaron su admiración por Munro a la vez que señalaron que no dudan de las palabras de Skinner.

Munro's Books, la librería que Jim y Alice Munro fundaron en 1963 y que desde 2014 no tiene relación con la familia, emitió un comunicado en el que apoyaron a Skinner a la vez que pidieron "tiempo" para absorber la noticia y "el impacto que puede tener en el legado" de la escritora.

Mientras, otra de las grandes escritoras de Canadá, Margaret Atwood, y que se califica como su segunda amiga más antigua se ha mantenido en silencio.

EFE

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