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31 de octubre de 2026 20:10 hs

Peñarol salvó otro papelón. Otra vez en la hora, como ocurrió en varios partidos este año. Está muy claro que jugar con la presión de tener que ganar, no es para cualquiera. Y este equipo, hace rato que viene demostrando un bajón anímico, futbolístico y desde todo punto de vista.

Este es un año que sobran las preguntas para un equipo que, aún con posibilidades de ser campeón en la Liga AUF Uruguaya -se puede decir, hasta insólitamente, porque también el bajo rendimiento de los rivales lo ayuda a veces-, no encuentra el rumbo.

¿Qué pasó luego de la lesión de Leonardo Fernández? No supieron cómo suplantarlo con una figura similar o que al menos se pareciera en algo.

¿Quién es el líder futbolístico del equipo? ¿A qué juega este equipo? ¿Juega este equipo?

Abel Hernández de Peñarol ante Wanderers por el Torneo Clausura

Abel Hernández de Peñarol ante Wanderers por el Torneo Clausura

Y así se puede seguir: ¿Qué enseñanza dejó el adiós a la Copa Libertadores que ni siquiera alcanzó para seguir en la Copa Sudamericana? Parece que ninguna.

¿Por qué hay tanta diferencia entre el Peñarol que le ganó 5-1 a Wanderers en la final del Torneo Intermedio con un juego exquisito y un primer tiempo para encuadrar, a este de este sábado que se arrastró ante el mismísimo rival que pelea por no descender?

Muchas preguntas que buscan respuestas

Cuando se tenía que ganar sí o sí y ante un adversario que busca no descender, ¿qué buscó Diego Aguirre con jugar con un mediocampo formado por Eric Remedi, el Indio Fernández y Eduardo Darias? ¿Cómo hace Abel Hernández para cabecear si Javier Cabrera, el único extremo que se animó (y un poquito), casi nunca metió bien un centro, y no solo en este partido? ¿Puede ser suplente Matías Arezo en este equipo? ¿Tiene que ser sí o sí titular Leonel Jaime que viene demostrando muy poco? Y así se podría seguir por un rato con las preguntas.

Nicolás Fernández de Peñarol ante Wanderers por el Torneo Clausura

Nicolás Fernández de Peñarol ante Wanderers por el Torneo Clausura

"En el fútbol no se puede dejar de correr, pero tampoco se puede dejar de pensar", dijo hace años el Flaco César Luis Menotti. Y, como casi siempre, tenía mucha razón.

Este equipo de Diego Aguirre no corre y no piensa, con todo lo el contrapeso que ello conlleva. Sobre todo, como se escribía líneas arriba, para un equipo que juega (o debe jugar) con la presión de tener que ganar.

El estilo es lo más difícil de conseguir, y este técnico, que tantas alegrías le dio a Peñarol, y que aún le puede dar más incluso este año, aunque suene contrafáctico, supo darle su estilo. No es un pésimo entrenador. Al contrario. Sin embargo, en los últimos tiempos cayó en un vacío junto con su equipo.

Abel Hernández de Peñarol ante Wanderers por el Torneo Clausura

Abel Hernández de Peñarol ante Wanderers por el Torneo Clausura

Peñarol vive una crisis de confianza, es muy errático, y lleva cinco partidos sin ganar. Ya no puede luchar por el Torneo Clausura tras este 1-1 ante Wanderers y aspira a la Tabla Anual, pero jugando así, en los dos partidos que tiene ante Defensor Sporting en el Parque Franzini, y Cerro Largo en el Estadio Campeón del Siglo con el regreso a su escenario y con su gente, va a ser muy difícil de conseguir.

El momento de Peñarol parece estar consumiendo a sus futbolistas. No existen más las gambetas de Leonel Jaime, perdió aquella chispa que lo elevó a lo más alto del fútbol uruguayo tras su llegada, y eso también incide en el rendimiento de todos. Lo peor es que en 90 minutos el equipo casi no pateó al arco.

No tiene juego colectivo prácticamente desde que comenzó el Torneo Clausura y parece que Diego Aguirre forma los equipos con futbolistas que son insostenibles por sus rendimientos desde hace tiempo.

Diego Aguirre de Peñarol ante Wanderers en el Torneo Clausura

Diego Aguirre de Peñarol ante Wanderers en el Torneo Clausura

Peñarol se asemeja a un equipo anárquico. Porque si bien parece que todos sus futbolistas quieren aportar su cuota, lo hacen sin el auxilio de un compañero. Así no funcionan los grupos en una cancha. No es un equipo, es un conjunto de voluntades que avanza de manera errática con la pelota, y hasta parece a veces que tenga miedo de probar un tiro al arco, como si fuera un pecado.

Diego Aguirre ni en resultados y mucho menos en juego, está pudiendo dar vuelta esta situación. Por más que aún tiene todas las chances de ser campeón, este Peñarol no es garantía de nada.

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