Barras de Peñarol volvieron al Campeón de Siglo después de dos meses y tras haberle generado al club una dura sanción que complicó seriamente sus posibilidades de ser campeón de la Liga AUF Uruguaya. En partido correspondiente a la Copa AUF Uruguay, contra Montevideo City Torque, la barra aurinegra terminó siendo protagonista de un nuevo hecho de violencia.
En forma deliberada, parte de la barra de Peñarol asistió al Campeón del Siglo con un objetivo claro y marcado: hacer suspender el partido y generarle al club un daño mayor al que ya generaron.
Iban 35 minutos cuando cayeron dos bengalas desde la tribuna Cataldi y ambas quedaron cerca del golero de City Torque, Gastón "Moneda" Rodríguez.
A los 48 minutos volvieron a tirar una bengala desde la misma tribuna redoblando una actitud desafiante con el espectáculo, la seguridad privada, con el club, con los dirigentes y con los demás hinchas.
La barra de Peñarol quiso suspender el partido
A los 59', luego de que Nahuel Da Silva abriera la cuenta de tiro penal, los barras fueron por más: hacer suspender el partido y lograr que su equipo abandonara la cancha.
Fue recién en ese momento cuando otra facción de la barra tomó cartas en el asunto e intentó zanjar el problema.
¿Cómo? Con un violento ataque que generó que dos grupos de aproximadamente 30 personas cada uno se enfrentaran a golpes.
Más de un hincha rodó por la tribuna golpeado.
El juego estuvo detenido por el juez Bruno Sacarelo durante ocho minutos.
Bengalas en el Campeón del Siglo
El altavoz del estadio indicó que en caso de que se lanzara una bengala más, el partido iba a ser suspendido.
Los dos bandos abandonaron la tribuna y siguieron el violento intercambio en la parte de atrás de la Tribuna Cataldi.
El resto del estadio, espontáneamente, comenzó a cantarle a su propia barra: "Que se vayan todos, que no quede, ni uno solo".
Fue el canto del socio, del hincha de bien, de la familia. Una expresión de repudio, rechazo y aversión contra la violencia que campea en un grupo de la Cataldi y que ha tomado al club por rehén.
Cuando el juego se reanudó, los cánticos apuntaron al presidente Ignacio Ruglio: "Andate Ruglio la puta que te parió".
El 30 de agosto, Peñarol perdió 1-0 de local contra Nacional, por el Torneo Clausura, y tanto durante como después del partido, la barra aurinegra generó graves incidentes.
El club fue sancionado con cuatro cierres de cancha para sus hinchas, cuatro partidos de local afuera del Campeón del Siglo, una multa de 150 unidades reajustables y también con la pérdida de un punto.
Eso determinó en la interna de Peñarol la contratación de un encargado de seguridad nuevo.
La semana pasada, Ruglio se reunió con referentes de la barra y al otro día mandó tirar abajo el parrillero que la barra tenía instalado en el estacionamiento de la tribuna Damiani.
La reunión fue calificada como "positiva" por la dirigencia del club que desde entonces dejó de tener vínculo directo con la barra para que la relación ahora se establezca entre los hinchas y el jefe de seguridad Gustavo De los Santos.
La primera respuesta de la barra aurinegra se dio este martes: violencia en estado puro, intención deliberada de suspender el partido y generarle al club nuevas sanciones. Pero también al mismo tiempo, el hastío, el rechazo y el repudio del hincha, el socio y la familia de Peñarol. Sus verdaderos hinchas.