Controlarse la temperatura al llegar y ponerse alcohol en gel, ir a hacer ejercicios a una colchoneta sin saludar a nadie, respetar las distancias, no compartir el mate, no pasarse la pelota, llevarte tu propia ropa. Los jugadores de fútbol se adaptaron a una nueva realidad al volver a los entrenamientos y, si ponen en la balanza, esto es mejor que estar entrenando solos o en pequeños grupos, como pasó durante los primeros meses de la emergencia sanitaria. Sin embargo, algunos consideran que el tiempo que tendrán para hacer amistosos no permitirá una buena preparación.
“Al principio jode, pero después te acostumbrás”, contó a Referí Alejandro González, de Defensor Sporting, sobre los nuevos hábitos en los complejos deportivos. El zaguero tenía incertidumbre sobre el regreso a los entrenamientos, pero cuando vio que ya se estaban jugando partidos de fútbol cinco y que había personas que salían a practicar a los espacios públicos se tranquilizó.
En Cerro entrenan en dos grupos de 15 jugadores y entre las dos partes apenas se cruzan. Para el delantero la etapa más dura de la pandemia ya pasó y con la vuelta a la cancha “la motivación es distinta” por estar con los profesores y el resto de los compañeros. “Se vuelve todo más fácil”, destacó.
Poco tiempo
El 15 de junio se retomaron los entrenamientos individuales y el lunes se inició la etapa dos, que permite entrenamientos en grupos reducidos. La aspiración de los neutrales de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) es que el 13 de julio se pueda avanzar al tercer nivel, que habilitará los partidos amistosos. El reinicio del Campeonato Uruguayo está previsto para el 1° de agosto, aunque esta fecha no fue oficializada.
El preparador físico de River Plate, Sebastián Avelino, cree que a los jugadores le va a costar unos partidos adaptarse a jugar 90 minutos. El integrante del cuerpo técnico de Jorge Fossati explicó que los jugadores están entrenando las capacidades físicas por separado, pero que no practican el deporte en sí en los entrenamientos. “Estamos entrenando un deporte paralelo al fútbol”, dijo a Referí.
En las primeras semanas de entrenamientos el equipo no tuvo grandes problemas de lesiones, pero Avelino explicó que es porque la exigencia de los ejercicios no era alta, porque se realizaban movimientos que son previsibles. Cuando se comiencen con los trabajos de espacios reducidos y los amistosos, es probable que surjan problemas. Por ahora se trabaja “en alta intensidad” pero de forma “individual y controlada”, resumió Avelino.
Para González, el período de tiempo de entrenamientos colectivos es “acotado”. “Me pongo en el lugar de los entrenadores y es bastante complejo. Necesitamos un período de tiempo importante para adaptar nuestro cuerpo a la competencia normal y no lo vamos a tener”, opinó.
El zaguero cree que los entrenamientos podrían haber vuelto antes, cuando ya había gente que se juntaba a jugar al fútbol cinco o al fútbol once en la rambla, como llegó a ver, pero dijo que es “inviable” que se extienda una semana más el reinicio.
“Podés hacer un montón de trabajos individuales, pero si no hay un tiempo de cuatro o cinco partidos amistosos para ponerte a punto, los equipos lo van a sufrir un poco”, explicó.
Boghossian planteó la misma preocupación y expresó su deseo de que el campeonato se postergue una semana más. “Con solo dos semanas de juego específico se va a perder mucha precisión en lo técnico. Van a haber muchos errores, habrán lesiones por el tipo de juego del fútbol uruguayo, que tiene mucha carga, contacto, forcejeo”, explicó.
El preparador físico de Liverpool, Pablo Balbi, advirtió que el físico de los jugadores “se va a exponer a un rigor superior a lo normal” y opinó que será clave rotar a los planteles para tener una “buena dosificación de los tiempos de juego”. “Cuando uno juega al fútbol no mide las consecuencias. Una lesión puede hacerte perder siete u ocho partidos”, expresó a Referí, en referencia a que se jugarán dos partidos por semana.
Balbi está expectante de la decisión de la AUF de aprobar cinco cambios durante los partidos. Avelino, su colega de River Plate, no solo planteó que está de acuerdo con el número de variantes y va más allá: “Ojalá vengan para quedarse”.
González, en cambio, opinó que lo de la rotación de planteles es algo “relativo” y dijo que la clave es que haya jugadores jóvenes que tengan experiencia en Primera división, una ventaja que cree que tiene Defensor.
Para el volante de Torque Leandro Ezquerra el nivel del juego va a aumentar de forma progresiva. “La intensidad va a ir subiendo de a poco. Cuando volvamos va a ser parejo para todos y va a sacar más ventaja el que tenga más plantel”, dijo a Referí.
La incertidumbre previa
Los jugadores de Torque recibieron una bicicleta fija, pesas y una pelota para seguir mantener el físico durante el tiempo en que los entrenamientos estaban prohibidos. Ezquerra dijo que con esos materiales “la llevó bastante bien” durante el confinamiento.
Al volante le falta terminar la tesis –que está “encaminada”– para recibirse de preparador físico. Junto a dos amigos, estaba por abrir un gimnasio, pero su inauguración se postergó hasta hace dos semanas. Ezquerra aprovechó ese lugar para entrenar.
Liverpool hizo algo similar: alquiló bicicletas a un gimnasio y se encargó de llevarla en fletes hasta la casa de los futbolistas, junto a conos y pelotas. Pero el preparador físico negriazul comentó que esa etapa de entrenamientos vía Zoom fue “difícil”: “El fútbol se entrena en una cancha, no en una cocina o en un garaje”.
El ayudante de Román Cuello lamentó que durante esas semanas entrenaban sin ninguna motivación. “Todos los días levantarte para entrenar en una cocina, en un living, con la familia dentro de casa. ¿Y entrenar para qué?”.
Twitter @CACerro_oficial Boghossian recordó que las primeras semanas sin entrenar en cancha fueron duras, especialmente para alguno de sus compañeros. “No se sabía ni para qué fecha, cuándo se iba a jugar el campeonato, la forma en que no se podía volver a entrenar”, comentó. A su vez, en Cerro se suman los problemas que tienen los jugadores para cobrar los sueldos (ver recuadro).
Avelino destacó que el confinamiento en Uruguay no fue obligatorio y que los jugadores podían entrenar en espacios abiertos. “No fueron tres meses de inactividad. El tema de todo esto era la cabeza, para que los jugadores hicieran el trabajo con la intensidad que le pedíamos”, dijo.
“Nos gusta lo que hacemos y necesitamos nuestro espacio y lugar. Yo hacía todos los ejercicios para enviárselos, pero no lo mismo que estar en la cancha”, concluyó Avelino.
Problemas económicos que continúan
El delantero de Cerro Joaquín Boghossian dijo que cuando llegó a Cerro ya sabía a lo que iba a tener problemas para cobrar el sueldo. La institución, según comentó el futbolista a Referí, estaba complicada desde antes del inicio de la emergencia sanitaria y no cobraron ningún salario. El único dinero que percibieron se los pagó la Asociación Uruguaya de Fútbol y correspondía a un salario mínimo.
Lo que sí cobraron los jugadores fue el seguro de paro, al que fueron enviados por la inactividad durante la emergencia sanitaria del coronavirus, aunque no todos los jugadores pudieron acceder a la prestación estatal. “Nos sirvió porque era una plata mensual fija, que entraba en los bolsillos de la mayoría”, dijo Boghossian.
Ý el delantero lamentó que las perpectivas no son buenas: “Estuvo complicado y va a seguir estando. Intentaremos que esto nos fortaleza y dejarlo de lado. Pero es difícil porque venís arrastrando malestares”.