28 de agosto de 2024 8:06 hs

Por Bautista de León, de la Universidad ORT Uruguay - Instagram: @bauti.deleon

Camila Rodríguez, una joven de 22 años oriunda de Canelones y graduada de la Licenciatura en Diseño, Arte y Tecnología de la Universidad ORT Uruguay, está transformando el arte digital con su innovador proyecto Emotia. Este desarrollo no solo traduce la actividad cerebral en imágenes y sonidos, sino que también demuestra el potencial de la inteligencia artificial para redefinir la expresión artística. Emotia fusiona la tecnología y el arte, ofreciendo una experiencia innovadora que trasciende la percepción visual convencional. Al utilizar la actividad cerebral para generar arte en tiempo real, el proyecto redefine la manera en que se entienden y experimentan las emociones a través de medios digitales. Mediante un enfoque innovador, la joven está estableciendo un precedente en el campo del arte digital, demostrando cómo la tecnología puede ampliar los límites de la creatividad y la comunicación emocional.

El proyecto se basa en la utilización de un electroencefalograma portátil que mide la actividad cerebral de la artista. Estos datos se convierten en una combinación de imágenes y sonidos en tiempo real, creando una experiencia inmersiva que refleja su estado emocional. “Lo que hace Emotia es convertir la actividad cerebral en una forma de arte visual y auditiva que refleja cómo nos sentimos en un momento dado”, explica Rodríguez. Este enfoque no solo representa una innovadora aplicación de la tecnología, sino que también permite a los espectadores experimentar el arte de una manera profundamente personal. La combinación de datos cerebrales con expresión artística ofrece una nueva forma de conectarse con el arte, desafiando las percepciones tradicionales y abriendo nuevas posibilidades para la creatividad.

El proceso de desarrollo de Emotia fue influenciado por la fascinación de Camila por la inteligencia artificial y su relación con el funcionamiento del cerebro humano. “Me pareció interesante cómo la inteligencia artificial se inspira en el cerebro humano para aprender y tomar decisiones”, comentó Rodríguez, haciendo referencia a su interés en cómo estos sistemas simulan, de manera abstracta, procesos similares a los del cerebro humano. Esta curiosidad la llevó a explorar diversos proyectos que utilizaban la actividad cerebral como medio artístico, lo que resultó en la creación de Emotia.

Otra fuente de inspiración para Camila fue la serie alemana Biohackers, donde un personaje controlaba un dron con su mente a través de un electroencefalograma. “Ver ese concepto me llevó a pensar en cómo podría traducir esa tecnología en una forma de arte que captara las emociones en tiempo real”, añadió. Esta influencia, combinada con su pasión por la ciencia ficción y la tecnología futurista, potenció la idea de fusionar el arte con la tecnología.

Aunque Emotia ha captado la atención por su innovación, Camila no planea detenerse allí. “Si bien me interesa evolucionarlo y tengo algunas ideas, estoy más enfocada en lo que es mi marca personal como artista digital, no quiero que Emotia sea lo único que hice”, dice Camila, destacando su interés por explorar nuevas disciplinas como el modelado 3D, la animación y otros proyectos que mezclan arte y tecnología. Sin embargo, no descarta retomar Emotia en el futuro para incorporar nuevas variables y expandir su alcance. “Me gustaría usar sensores para otras partes del cuerpo, como el movimiento ocular, el pulso del corazón o la sudoración de la piel, para obtener una comprensión más completa de las emociones”, menciona, mostrando su deseo de seguir innovando en la intersección entre arte y tecnología.

Además, Camila aspira a desarrollar su propia inteligencia artificial. “Mi objetivo es combinar Emotia con tecnologías emergentes como la realidad virtual para crear experiencias artísticas que puedan ser controladas por la mente”, comenta, reflejando su ambición de llevar su trabajo a nuevos horizontes, incluyendo la posibilidad de integrar Emotia en el ámbito de los videojuegos controlados por la mente y el arte generativo en tiempo real.

Finalmente, Camila valora el papel del autoaprendizaje en su trayectoria. “El autoaprendizaje ha sido crucial para mí. La pasión y la constancia son claves para lograr lo que te propones”, reflexiona, subrayando la importancia de seguir aprendiendo y adaptándose a medida que la tecnología avanza. “Espero que mi trabajo inspire a más personas. Que ser de Uruguay y ni siquiera de Montevideo como es mi caso, no te condicione a que no vas a poder. Las posibilidades se las construye uno, a veces se presentan oportunidades y hay que explotarlas lo máximo posible”, concluyó.

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