Después de más de una década de debates y disputas políticas, la idea de echar mano a las Fuerzas Armadas para contribuir en la capacitación de los jóvenes empezará a concretarse en marzo de este año, en una experiencia que comenzará con 30 adolescentes internados en el Instituto Nacional de Inclusión Adolescente y que tendrá como objetivo darle herramientas a lo jóvenes que han cometido delitos y que están dispuestos a reinsertarse en la sociedad una vez que cumplan con sus penas.
Según supo El Observador, el Ministerio de Defensa ya está intercambiando la documentación necesaria con el Inisa para firmar el convenio de cooperación entre las dos instituciones para poner en marcha lo que para algunos ha sido un viejo anhelo —como lo ha planteado antes el presidente del Inisa, Jaime Saavedra— aunque para otros ha sido más bien algo sobre lo que mejor no innovar.
Saldada esa discusión, con el visto bueno del presidente Yamandú Orsi, de la ministra de Defensa, Sandra Lazo, y de las Fuerzas Armadas, la idea es que el plan comience en marzo y que puedan sumarse, de manera voluntaria, unos 30 internos, varones, que no estén involucrados en problemas de drogas ni sean consumidores.
El objetivo es que los adolescentes que participen puedan conocer de primera mano cómo es la vida en las Fuerzas Armadas, cuáles son las opciones de carreras, terminar el ciclo educativo obligatorio y formarse en los talleres de oficios que se imparten en las instituciones militares.
Una vez que terminen su participación, la idea es que la experiencia adquirida les permita a los adolescentes tener la posibilidad, si así les interesara, de integrarse a trabajar en las Fuerzas Armadas.
Las fuerzas militares ya estuvieron de recorrida en la Colonia Berro y en los próximos días se va a concretar otra en el Centro Belloni, de modo que los internos empiecen a conocer la propuesta y evaluar si les interesa.
Estos planes de acercamiento de las instituciones a los adolescentes en conflicto con la ley son el eje central de la propuesta de Saavedra al frente del Inisa. Otra de las iniciativas que va en línea con el convenio con el Ministerio de Defensa es la de llevar empresas a los centros de reclusión, para crear —como lo ha llamado Saavedra en diferentes salidas públicas— "la zona franca del pobrerío", de modo que los adolescentes puedan adquirir cultura de trabajo mientras cumplen con las medidas de prisión dispuestas por la Justicia.
Esa idea, que quedó habilitada en la ley de Presupuesto aprobada a fines de 2025, está ahora en un proceso de implementación que requiere de varias etapas. En primer lugar, las autoridades se encuentran analizando cuáles son los posibles negocios que puedan funcionar dentro de la institución. Luego, habrá que definir cuáles serán los beneficios para las empresas que decidan instalarse en centros del Inisa. En tercer lugar, hacer las gestiones para acordar con empresas su ingreso a la Colonia Berro, el principal centro de rehabilitación de adolescentes en conflicto con la ley.