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28 de enero 2026 - 5:00hs

La lengua y la religión han sido los dos elementos unificadores de América Latina. Alberto Methol Ferré ha dicho que lo idiomático creó una comunidad que hasta se deja en claro en el nombre de la región ( Latina), y que el catolicismo se impuso desde que españoles y portugueses bajaron de los barcos y fueron colonizando al compás de la fe de sus reyes. Pero algo parece estar cambiando.

“Los católicos son cada vez menos” en seis de los países más poblados de la región que estudió el prestigioso centro Pew Research. Y crece la cantidad de latinoamericanos que no profesa ninguna religión (el aumento se vio en todos los países estudiados con subas que van entre 7 y 17 puntos porcentuales).

Uruguay —por su tamaño poblacional y porque desde hace décadas es el país con más porcentaje de ateos y agnósticos— no formó parte del estudio; aunque otras investigaciones (como el Latinobarómetro) ya venían resaltando el derrumbe del catolicismo y el auge de quienes se consideran religiosos por fuera de una institución (religión) en particular.

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La última encuesta de El Observador, la Unidad de Métodos y Acceso a Datos (Udelar) y el docente del Instituto de Estadística Juan Pablo Ferreira aporta unos datos complementarios: el 65% de los uruguayos se dice “poco” o “nada” religioso.

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“El proceso de secularización poco a poco permea a todas las sociedades. Le gente se crea su propio mapa religioso, muchas veces sin un vinculo con una religión en particular”, explica el doctor en Filosofía Miguel Pastorino, quien estudió Teología y no reniega de su catolicismo.

Pero a diferencia de los que se cree, dice, “es falso (o al menos simplista) pensar que en Uruguay el proceso empezó antes porque se separó a principios del siglo XX la religión del Estado. En realidad las características culturales del país, el tipo de inmigrantes que fue formando a la sociedad actual, tuvieron su peso. Mucho más si se tiene en cuenta que, en comparación a otros Estados de la región, Uruguay es un país joven en que la Iglesia Católica llega tarde”.

¿Ciencia versus religión?

Los resultados de la encuesta de El Observador y los académicos de la Udelar son contundentes: cuando más formada está la población, menos religiosa se considera.

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El doctor en Antropología Social Nicolás Guigou dice que “es parte de un fenómeno mundial y hasta se ve países como Brasil donde la religión ocupa un lugar más central: entre los universitarios hay menos religiosos que en el resto de la sociedad. Sobre todo en las disciplinas de área social que son las que intentan explicar lo que le pasa a una sociedad sin caer en cuestiones espirituales”.

Da un ejemplo: “Tal vez un físico puede tener su estudio de un objeto muy claro y al mismo tiempo ser muy esotérico. En las disciplinas sociales es más difícil que un politólogo, un sociólogo o un economista te justifiquen que Trump hace lo que hace porque está poseído por una entidad… es más probable que busquen explicaciones geopolíticas, sociales”.

Pastorino agrega que “en Uruguay tenemos una historia, en el sistema educativo en especial, del conflicto entre ciencia y fe. Y está la idea, el prejuicio, de que quienes creen es porque no les da el intelecto y necesitan algo de lo que aferrarse”.

Guigou no lo niega, aunque también enfatiza que “a mayor formación es probable que sepas que necesitás hacer determinadas cosas para obtener determinado rédito y que no alcanza con ir a la celebración de Iemanjá y pensar que una divinidad te lo soluciona”.

Eso sí, Pastorino y Guigou son contundentes y coinciden: es probable que mucha de la gente que en Uruguay se considera “poco” o “nada” religiosa en realidad lo sea más de lo que declara. ¿En qué sentido? Una cosa es pertenecer a una religión o seguir rituales, y otra es lo trascendental. Y ahí ven cómo viene creciendo en Uruguay las líneas esotéricas, los chacras del yoga, los caminos ancestrales, la meditación.

El estudio del Pew Research mostró algo de eso para los países que encuestó (entre los que no está Uruguay). “Creer en Dios es algo muy común, y alrededor de nueve de cada diez o más adultos encuestados en cada país dicen que creen en Dios. La religión es importante para muchas personas en la región, y aproximadamente la mitad o más de los adultos encuestados en Brasil, Colombia, México y Perú dicen que la religión es muy importante en sus vidas. Rezar es bastante común, y la mayoría de los adultos brasileños, colombianos y peruanos dicen que rezan al menos una vez al día”.

No solo eso: “En promedio, las personas que dicen ser ateas, agnósticas o de ninguna religión en particular en América Latina son casi tan religiosas como los cristianos en Europa”.

Aunque las metodologías no son comparables, Uruguay se parece más a Europa. Una anterior encuesta de El Observador mostraba que solo el 14% cree en Dios pese a no tener una religión.

¿Cómo se hicieron los estudios?

La metodología de la encuesta de El Observador, UMAD y Ferreira sobre los niveles de religiosidad puede consultarse al final de esta nota.

Para el caso de uruguayos que creen en Dios pese a no tener religión, la metodología está al final de esta nota.

Aquí el estudio del Pew Research

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