La palabra certezas es habitué en el repertorio de Álvaro Delgado. La repite en actos, ruedas de prensa y entrevistas, pero también en discursos en los que intenta posicionarse como una garantía de buena continuidad de la gestión de Luis Lacalle Pou.
Aunque sea tan utilizado, y por eso no llame la atención al escucharlo, certezas fue el concepto central que intentó transmitir el postulante del Partido Nacional ante empresarios argentinos que se acercaron a escucharlo al mediodía de este lunes en Buenos Aires.
Acompañado de su esposa Leticia Lateualde, su compañera de fórmula Valeria Ripoll, su designado ministro de Economía, Diego Labat, y el canciller Omar Paganini, Delgado machacó en varias ocasiones en la idea como forma de diferenciarse del Frente Amplio para transmitir que un gobierno u otro “no es lo mismo”.
El posicionamiento formó parte de su discurso y fue el hilo conductor de las respuestas que dio durante un intercambio con Marcos Pereda, presidente del capítulo argentino del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CCIP), momento en que el empresario le trasladó las interrogantes de sus pares.
La gremial, que tiene en Juan Carlos López Mena una de sus caras de referencia, había traído semanas atrás al mismo evento a Yamandú Orsi, aunque la concurrencia para escuchar al frenteamplista fue menor. Se vendieron unos 110 tickets sobre los 170 del nacionalista. Y Delgado, sabiendo las respuestas que había dado el candidato de la izquierda en ese auditorio, buscó dejar claras las diferencias en varios pasajes con referencias explícitas y otras implícitas.
Certezas e incertidumbres
Allegados al candidato dijeron a El Observador que la intención era pasar "ese mensaje" a los empresarios, particularmente destacando que en estos cinco años el gobierno había estado de “brazos abiertos” para recibirlos. Como muestra de ello, el candidato recordó que a muchos los conocía por reuniones que le habían pedido en el marco de la “migración calificada” impulsada por Lacalle Pou. “Hubo récord de residencias para gente que con su familia vino a vivir e invertir en Uruguay”, subrayó.
En otro de los pasajes, Delgado aseguró que había “dos modelos” diferentes de país que estaban en juego. “Es la incertidumbre versus las certezas. Ellos tienen que explicar qué van a hacer. Son más preguntas que respuestas”, sintetizó.
“El FA no tiene programa, se vaciaron de centro político. Hay una disputa sobre las líneas económicas y un problema de quién resuelve adentro. Ya le pasó a Tabaré Vázquez, que tuvo la oportunidad del TLC con Estados Unidos y la interna ideológica no se lo permitió”, expresó.
A su vez, reclamó que haya sectores de la izquierda que estén “ensobrando” la papeleta del sí del plebiscito de la seguridad social. “Estoy convencido que no va a (salir), en la medida en que todos hagamos lo que tengamos que hacer. Para que esto ocurra no hay que ensobrarlo, los partidos tienen que ser claros en pronunciarse e ir por el plan A, que es decir que estamos en contra y hacer campaña”.
"Apagar incendios"
En su discurso inaugural, Pereda destacó la fortaleza institucional de Uruguay, algo que consideró “indispensable” para quienes buscan invertir en el país.
El empresario, que se mostró crítico con el funcionamiento del Mercosur, subrayó que había alto PBI per cápita, bajo riesgo país e inflación en guarismos históricos y aseguró que bajo esas condiciones los “hombres de negocios de este lado del Río” siempre estarán “dispuestos a acompañar para buscar el desarrollo”.
Además de empresarios argentinos, entre los asistentes hubo algunas figuras del Partido Nacional. Estuvo el presidente de la Asociación Nacional de Puertos, Juan Curbelo, los senadores Javier García y Sebastián da Silva, el viceministro de Ambiente, Gerardo Amarilla, y los diputados Rodrigo Goñi y Pablo Viana.
A partir de su diálogo con los empresarios, uno de ellos interpretó las palabras de Delgado como una forma de “apagar incendios” con los residentes argentinos en Uruguay dado que las preguntas estuvieron centradas en el vínculo bilateral, la política de incentivos a las inversiones y la competitividad.
“No tengo ningún prejuicio ideológico con la inversión extranjera directa”, contestó Delgado a una de las preguntas y aseguró que el camino no era “sacar beneficios”, algo que -una vez más- lo diferenciaba de la oposición, que maneja “subir impuestos y revisar”.
En esa línea, aseguró que un gobierno suyo seguirá sin intervenir en el mercado de cambios, reiteró que uno de los ejes de su programa es que Uruguay sea más barato para “vivir y producir” y que impulsarán una importante “desburocratización del Estado” para que “no estorbe si no va a ayudar”.
Aunque el tema no es central en su propuesta, los principales aplausos los levantó al mencionar su intención de seguir la línea ferroviaria hasta conectarla con Argentina vía Salto Grande para traer cargas y recordar que el "tren de los pueblos libres" fue inaugurado por las autoridades (del kirchnerismo y el Frente Amplio) pero nunca se utilizó.
La última consulta, lo invitó a meterse en la política interna de Argentina, pero la evitó limitándose a plantear que aspira a tener el “mejor de los vínculos” con el gobierno de Javier Milei y que desea “por convicción e interés” que le vaya excelente. “Soy orgullosamente uruguayo, y para que a Uruguay le vaya bien, a Argentina le tiene que ir bien porque derrama como el ‘vecino grande’”.