9 de octubre de 2026 5:00 hs

La Encuesta Continua de Hogares no permite dar una respuesta perfecta, por la simple razón de que no sigue a esas mismas personas durante años (eso que los investigadores llaman “panel” por el seguimiento longitudinal). Pero sí hay distintos ejercicios estadísticos que permiten acercarse a características al comparar (tanto en qué cayó más la pobreza, como en las condiciones de quienes en 2026 están por encima de la línea de la pobreza por poco).

En Montevideo habita menos del 38% de la población del país, pero la capital explica más de la mitad de la caída de la pobreza. ¿Qué tiene que ver el departamento? Una opción está en la composición de la población.

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La formalidad suele ser más alta en Montevideo que en el interior. Cuando se ve quienes están fuera de la pobreza, pero por poco, hay un 22% de aumento en la variación entre quienes mejoraron sus ingresos laborales. Si se tiene en cuenta que hubo rondas de salarios y una baja inflación, parecería lógico pensar que entre esa población ocupada mejoró el dinero que perciben.

Esa variación es todavía más marcada que las transferencias monetarias. Hay que tener en cuenta que los aumentos principales dirigidos a la infancia pasarán a regir desde enero de 2027. ¿Cómo se explica la baja de menores que viven en hogares pobres?

Los niños no son pobres como tal, sino que habitan hogares pobres. Su propia condiciones de menores, sobre todo de los más chicos, no les permite aportar ingresos (salvo aquellos que se les dan por asignaciones o tarjetas del Mides).

Los niños de 0 a 5 años registran la mayor caída de la tasa, de 32,4% a 24,9%, al comparar 2026 contra 2025. Entre los niños de 6 a 12 años baja de 29,3% a 22,9%. Suelen tener bajas más marcadas quienes ya están en un porcentaje más altos (entre los más veteranos la pobreza en Uruguay es baja como para demostrar que hagan la gran variación). Pero eso se complementa con lo que pasa en el incremento de quienes no son pobres pero están cerca de serlo (que podrían ser algunos de los que salieron).

Casi cuatro de cada diez personas de la franja que por poco están encima de la pobreza tienen menos de 18 años. En 2025 eran aproximadamente el 32,1%.

Y ahí surge una pata más que une al aumento de ingresos y los menores de edad: los hogares con más gente. Los hogares de cuatro o más integrantes reúnen aproximadamente el 47% de la población y concentran 1,89 puntos porcentuales de la reducción, cerca de dos tercios del descenso nacional.

Es otro indicio de que la mejora está especialmente vinculada a hogares familiares numerosos, aunque falta establecer cuánto se superponen con los que tienen niños y reciben transferencias.

El Observador realizó otro ejercicio contable: tomó los ingresos de cada hogar y calculó si quedaría por debajo de la línea de pobreza al restarle los montos de asignaciones familiares y de tarjetas del Mides.

En 2026 hay aproximadamente 109.000 personas que están por encima de la línea de pobreza, pero cuyos hogares quedarían por debajo si se descontaran ambas prestaciones, frente a unas 80.000 en 2025.

Eso representa un aumento de aproximadamente 29.000 personas en esa situación.

La simulación no significa que esas prestaciones hayan sacado efectivamente de la pobreza a 29.000 personas. Es un ejercicio contable que mantiene constantes todos los demás ingresos, el comportamiento de los hogares y la línea de pobreza. Tampoco se pueden sumar las filas de AFAM y TUS porque se superponen.

Además, entre quienes están hasta 10% por encima de la línea, los montos medios nominales computados por AFAM y TUS aumentaron entre ambos años. Esto merece un análisis posterior a precios constantes y teniendo en cuenta los cambios en la composición de los hogares. Pero sirve para decir que aunque no haya sido lo que más pesó, tiene una relevancia contable clave.

Una frontera frágil: más personas también están a punto de salir de la pobreza

El análisis de los ingresos inmediatamente por debajo de la línea muestra otro fenómeno.

Entre quienes siguen siendo pobres, pero cuyos hogares tienen ingresos inferiores a la línea por un margen de hasta 5%, la población estimada pasó de unas 60.000 personas en 2025 a casi 79.000 en 2026.

Es decir, aumentó en aproximadamente 19.000 la cantidad de personas que permanecen bajo el umbral, aunque muy cerca de superarlo.

En cambio, entre quienes estaban entre 5% y 10% por debajo de la línea, la población disminuyó de unas 67.200 a 56.300.

Esto muestra que la evolución no consistió simplemente en un traslado de personas desde un lado de la línea hacia el otro.

Mientras creció la población apenas por encima del umbral, también aumentó la que continúa apenas por debajo.

La diferencia entre ambos grupos puede ser relativamente pequeña en términos de ingresos, pero determina que unos sean clasificados como pobres y otros no.

De hecho, si se amplía el margen y se considera a quienes superan la línea de pobreza por hasta 20%, aparecen unas 282.000 personas en 2026.

Se trata de una población que, aunque no está bajo la línea, tiene ingresos relativamente cercanos al umbral y podría quedar expuesta ante una pérdida de empleo, una reducción de ingresos u otro deterioro económico.

Y ahí se suma otro dato clave: la mejora de ingresos por trabajo pegó también fuerte en los pobres más pobres. Los pobres ahora están menos lejos de la canasta de pobreza y la distribución dentro de la pobreza se ha vuelto más equitativa. Prueba de ello la baja de la indigencia (pobreza extrema).

Esto hace pensar a modo de hipótesis que, salvo un cataclismo, la tendencia de reducción de la pobreza debiera consolidarse en lo que resta del año.

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