El caso de la denuncia por una estafa de US$ 20 millones a una mujer brasileña viuda de 63 años en Artigas y que involucró a una "vidente" de la misma edad, dio un revés en los últimos días luego que la Justicia iniciara una investigación contra la denunciante.
La involucrada, a quien en distintos medios se la mencionó como "vidente" aunque según su abogado Rodrigo Rey es una paciente oncológica, había sido condenada en mayo de 2024 tras alcanzar un acuerdo abreviado a dos años de prisión domiciliaria por los delitos de lavado de activos en modalidad de conversión y transferencia en reiteración real, con un delito continuado de apropiación indebida.
La condenada surgió luego de que la ciudadana brasileña denunciara que le había robado cerca de US$ 20 millones de la herencia de su esposo fallecido luego de concretar la cesión de derechos hereditarios de la viuda a la mujer en 2017.
Ahora, y tras varios meses, la defensa de la "vidente", liderada por el abogado Rodrigo Rey, consiguió su libertad anticipada y confirmó a El Observador un revés judicial en el caso.
"Se está investigando a quién denunció a mi clienta por falsificación documentaria", aseguró el defensor.
En julio del 2024, el abogado presentó una contradenuncia respecto a la brasileña por falsificación de documentos al presentar pruebas que demuestran que es falso que la mujer estaba en Brasil el 29 de diciembre de 2017, cuando se concretó la cesión de derechos hereditarios de ella a la principal implicada.
"Esa denuncia que está a cargo de la fiscal Sabrina Massaferro ya tiene toda la evidencia documental concluyente para permitir y habilitar la formalización de la investigación. Ya están todos los elementos alrededor de la mesa", dijo Rey este lunes en diálogo con Radio Cuareim 1270 de Artigas.
Para probar que no se encontraba en Uruguay al momento en el que se llevó adelante la cesión de los derechos hereditarios, la defensa de la brasileña presentó dos facturas del 27 y 29 de diciembre del restaurante de Fernando César Franchi Bellesi, ubicado en la calle Rua Julio de Castilhos 334 de Lajeado, una ciudad de Río Grande do Sul ubicada a 600 kilómetros de Uruguay.
Ahora bien, según explicó Rey, mediante una investigación privada lograron constatar que el local apuntado por la defensa de la sexagenaria estaba cerrado a la fecha en que se emitieron las facturas.
Se trataría de facturas de un restaurante que, según informó en su día La Diaria, ya no funcionaba en el lugar que indican en la fecha antes mencionada.
"Esos servicios no se consumieron en ese momento, por lo tanto hay falsificación documental y eso es un delito gravísimo en el Código Penal uruguayo", señaló y apuntó que está también el "agravante" de que ese documento "se utilizó para tratar de justificar que una una persona no se encontraba en Uruguay" y así impulsar la "nulidad de los derechos hereditarios".
"Quien dice ser estafada en ese proceso penal y en ese proceso civil, ahora está siendo investigada por falsificación documentaria, y nosotros entendemos que están todos los elementos arriba de la mesa para formalizarla", aseveró.
Tras esto, comentó que el actual dueño titular de la inmobiliaria donde funcionaba el restaurante tiene la intención de declarar en el proceso y decirle a la fiscal que el centro alimentario "no estaba funcionando" en el día que la brasileña asegura haber comido y que su negocio ya operaba en el lugar indicado en las facturas por esas fechas.
"Acá se falsificó, es nuestra hipótesis, una factura para tratar de derribar un negocio jurídico que una persona otorgó sin ser engañada, sin ser inducida por espíritu, como se llegó a decir, o cuanta barrabasada se le ocurría a la parte denunciante", dijo.
"Nosotros aceptamos la responsabilidad, pero ahora entendemos, y no en términos de contraofensiva, que también tenemos razón, y esto permite reescribir la historia. Acá no hay la sola culpable, acá hay dos partes que se disputaron una herencia; una parte tuvo mejor suerte en el proceso penal porque logró reducir cierta evidencia que nos obligó a nosotros a aceptar circunstancialmente en esta responsabilidad, pero ahora creo que hay otra parte que también tiene una responsabilidad penal y lo que sería justo para demostrar que hay equidad e imparcialidad en la Justicia es que esa parte también asuma su responsabilidad penal", cerró.
Su cliente fue mencionada en varias noticias y declaraciones como una vidente. Sin embargo, Rey aclaró meses atrás que la mujer "tenía cáncer" y que sus denunciantes se aprovecharon de que usaba pañuelos en su cabeza para instalar ese relato.