La Justicia imputó a una nueva persona por el atentado contra la fiscal de Corte, Mónica Ferrero, ocurrido el pasado 28 de setiembre. Con esta imputación, ya son ocho los formalizados por este caso, por distintos delitos y con distintos grados de participación.
Según informó la Fiscalía General de la Nación, este octavo imputado fue hallado responsable de varios delitos, entre ellos asociación para delinquir, atentado agravado, estrago, posesión de sustancias estupefacientes prohibidas, tráfico interno de armas y municiones en modalidad de depósito, porte y tenencia de armas de fuego con los signos de identificación alterados o suprimidos, receptación y uso de documento o certificado público falso.
Deberá cumplir prisión preventiva por 180 días hasta que se realice el juicio oral y público en su contra.
En la mañana de este viernes la Policía detuvo a dos personas, una de las cuales fue la formalizada, mientras que la otra quedó en libertad porque no se encontraron "elementos vinculantes al atentado", explicó Fiscalía.
A mediados de enero, El Observador informó que había un hombre requerido por el atentado, que ya estaba identificado por la Policía y que los investigadores sabían que había viajado a Argentina en varias oportunidades.
Además, ya no tienen dudas de que el autor intelectual del atentado fue Sebastián Marset. De los ocho identificados, los dos que lideraron el ataque fueron un expolicía, de 55 años, que conoce a Marset y tiene trato con él, y su hijo, que fue quien viajó a Bolivia y trajo la granada que fue lanzada en el patio de Ferrero.
También se logró confirmar que quienes ejecutaron el atentado en la casa de Ferrero fueron tres delincuentes que se trasladaron en la camioneta Great Wall, que luego apareció quemada junto con el tablón por el que subieron a las azoteas para llegar hasta la casa de la fiscal Ferrero. A ellos se sumaron otros dos, que se trasladaron en el Volkswagen Bora y que los asistieron y le hicieron de punteros en el trayecto.