Tatiana Marset Alba, hermana del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, pidió durante una audiencia virtual que las autoridades bolivianas la traten como "una presa más" y aseguró que no busca recibir un trato preferencial por su apellido.
"Quiero que saquen de lado que soy Marset. Sí, soy su hermana, nada más que eso. Prácticamente terminé acá por algo que no hice y me están tratando como una criminal. No soy una criminal, soy una presa más", afirmó en un fragmento de la audiencia difundido por el medio boliviano El Deber.
La mujer, que permanece recluida en una cárcel del este de Bolivia, también reclamó respeto por su estado de salud. "Pido que me respeten a mí, a mis abogados, y que respeten a mi salud también. Y que me traten como se tiene que tratar, no cómo lo hicieron hoy", sostuvo.
View this post on Instagram
Durante la audiencia, Tatiana Marset relató que debió recibir atención médica esposada a una camilla, luego de ser trasladada por un cuadro de pancreatitis.
La media hermana de Sebastián Marset había sido diagnosticada con esa enfermedad a mediados de mayo y permaneció internada antes de regresar al centro penitenciario.
Según su testimonio, la forma en que fue custodiada durante la asistencia médica constituyó un trato indebido.
Sebastián Marset cambió de abogados en Estados Unidos
Mientras tanto, Sebastián Marset resolvió cambiar el equipo que lo representa en Estados Unidos, donde enfrenta cargos por narcotráfico y lavado de dinero.
Los nuevos defensores serán Robert Feitel, Sandi S. Rhee y Joseph Douglas King, quienes sustituyen a Gene Rossi, Michael Padula y Rodrigo da Silva.
El cambio se produjo pocos días antes de la audiencia preliminar del proceso, que inicialmente estaba prevista para el 25 de junio, pero fue postergada, a pedido de la Fiscalía y de la defensa, para el 1° de julio.
En paralelo, el narcotraficante uruguayo envió una carta a la jueza Rossie Alston Jr., en la que denunció supuestas irregularidades durante su detención y traslado a Estados Unidos.
En la misiva sostuvo que sufrió "serias violaciones a sus derechos fundamentales" desde el momento en que fue detenido y afirmó que agentes policiales ingresaron a su vivienda "sin orden de allanamiento o orden de arresto".
También aseguró que nunca existió "ningún proceso formal de extradición" y que, al llegar a Estados Unidos, su pedido de contar con un abogado fue ignorado. "Fui sometido a un interrogatorio sin una representación legal, en una violación directa de mis derechos", escribió.
Además, denunció que el acta del interrogatorio fue alterada. "Declaraciones que nunca hice fueron grabadas, y negaciones que realicé explícitamente fueron grabadas como si las hubiera aceptado. Esto constituye una fraudulenta alteración de un documento oficial", afirmó.
Sobre el final de la carta, Marset reiteró que es inocente de los delitos que se le imputan y aseguró que está preparado para demostrarlo. "Mi único deseo es tener acceso a una adecuada representación legal y a un justo procedimiento", concluyó.