Cuando se pone el dispositivo frente a los ojos y el juego comienza, se transporta a una pequeña habitación con paredes blancas. Su misión es escapar de la habitación, pero no puede usar sus manos. No hay palanca de juego ni tablero táctil. Debe usar sus pensamientos.
¿Adiós a los controles?
Awakening es un prototipo de lo que se espera de la industria en un futuro: videojuegos controlados por el cerebro
