El uso de las nuevas tecnologías para agilizar el acceso o la salida de los turistas ya es un hecho en los aeropuertos estadounidenses. En el vaso medio lleno, ya no habrá que preocuparse por contar con toda la documentación necesaria para viajar en avión. Ahora los pasajeros contarán con su rostro, como el documento más importante para subirse a un avión. En el vaso medio vacío, la medida suscita por su legalidad.
“Al ampliar el uso de la biometría, TSA asegura su posición como líder mundial en seguridad de aviación y avanza los estándares de seguridad de transporte a nivel global”, dijo David Pekoske, administrador de la TSA en un comunicado de prensa. Cómo funciona
El sistema de los aeropuertos estadounidenses toma imágenes de los pasajeros mientras están haciendo el chequeo en el mostrador de la aerolínea. Se trata de un proceso que insume apenas dos segundos. Antes de esto, personal de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza ya ha puesto en algún lugar entre la pasarela de abordaje y el avión una tableta integrada con una cámara a la que se le van alimentando todos los datos de los pasajeros.
Registro
Las imágenes en vivo de los pasajeros son enviadas a una central, en donde se contrastan con los registros anteriores obtenidos de los pasajeros. El proceso genera plantillas biométricas con el fin de contrastar rasgos que le permitan una identificación a las autoridades. En caso de que los rasgos de un pasajero no coincidan con los almacenados, deberá identificarse por otros medios (huellas dactilares o antecedentes criminales).
Almacenamiento
El sistema de reconocimiento facial de aeropuertos retendrá por 15 años los datos biométricos de los ciudadanos estadounidenses y residentes legales en el país, mientras que lo hará por 75 años en el caso de los extranjeros no inmigrantes.
Respecto a la ampliación del uso de la identificación facial, el gobierno espera que el aeropuerto de Atlanta –Hartsfield-Jackson– sea la primera terminal que utilice esta tecnología en todo el proceso del viaje: desde la entrega de equipaje, en la fila de seguridad y en la puerta de embarque.
Durante el período de prueba, el sistema logró detectar a 1.300 visitantes que habían sobrepasado su tiempo de estancia permitida en Estados Unidos. Según un reporte de la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional, los escáneres no lograron “coincidir consistentemente con individuos de ciertos grupos de edad o nacionalidades”.
A su vez, la TSA va a colaborar con el Departamento de Seguridad Nacional para realizar los nuevos carnés de identificación que serán un requisito para entrar a Estados Unidos a partir del 2020.
Este mecanismo, por ejemplo, ya se puso en marcha en el aeropuerto internacional de Sídney, en Australia, donde ya usan el reconocimiento facial con la aerolínea Qantas. También se implementó en los aeropuertos parisinos de Charles de Gaulle y de Orly.
En cuanto al equipaje, la aerolínea Delta presentó en el aeropuerto de Minneapolis-Saint Paul, unas máquinas expendedoras con reconocimiento facial para que los pasajeros puedan facturar su equipaje por sí solos, lo que duplica la velocidad del trámite.
En la región
Por otra parte, el Aeropuerto Internacional de Carrasco será el primero en América Latina en implementar la tecnología de biometría facial. Este sistema leerá los datos alojados en el chip de todos los documentos electrónicos, incluso la foto, para luego chequear si la persona coincide con el documento. Luego del embarque, y de comprobar que la persona concuerda con los datos, no serán necesario los documentos físicos.