En ese sentido, la experta contó que muchas empresas comenzaron a capacitar a sus líderes en “gestión de miedo”. Esta sensación de inseguridad se basa en argumentos reales, porque muchos uruguayos están siendo enviados a seguro de paro de un día para el otro y algunas empresas no tienen certezas de qué pasará luego de la pandemia. “Ahí es la clave, dar seguridad, sin hacer una moña de más ni dar falsas esperanzas”, rescató la experta.
Por su parte la coach Graciela Foggia detalló un par de aptitudes que son vitales para liderar en estos tiempos: “Se requiere ante todo de un líder flexible, adaptable, pero también firme y con las metas claras, empático para poder comprender cada caso en particular poniendo el foco en la gente, sin dejar de mirar lo que se requiere de cada uno”.
Agregó que los colaboradores también deberán ser empáticos con sus superiores, porque es un momento difícil en donde se necesita la ayuda de los dos lados.
Hoy en día a las empresas se les está haciendo cuesta arriba transmitir seguridad y firmeza, porque el factor de la cercanía física está anulado por razones sanitarias. Pittini dijo que se están viendo algunas prácticas novedosas como “hacer reuniones sin necesidad de que sean de trabajo, simplemente para saber cómo está el otro”. Agregó que el buen uso de la tecnología es clave, porque repercute tanto a nivel de productividad como comunicacional, Por eso, para la especialista, las empresas que ya estaban más acostumbradas al trabajo remoto están haciendo la diferencia.
En todas esas instancias, Pittini recomendó que el líder debe estar presente para compartir las inquietudes de los colaboradores y evacuar dudas. Además, estas herramientas de videollamadas permiten generar una sensación de horizontalidad, porque se eliminan los despachos. “Hay que trabajar mucho en equipo, todo el tiempo. Hoy los líderes están llamados a esto”, agregó.
Ahora bien, Pittini puntualizó que no es lo mismo cercanía que control. Es decir, lo primero tiene más que ver con lo humano, para saber cómo está el otro y qué le pasa. Sin embargo, el control responde a cuestiones puramente corporativas en cuanto a la productividad. “Cercanía no es control, es mostrarse que estás ahí, que estás atento”.
La experta señaló que la cercanía es necesaria en todos los momentos, obviamente que en este juega un rol fundamental. No obstante, señaló que el control excesivo puede traer consecuencias negativas en los empleados, ya que la mejor forma de saber si alguien está trabajando en basarse en los resultados.
“Cercanía no es control, es mostrarse que estás ahí, que estás atento”
Para Pittini algunas empresas suelen controlar en demasía a sus colaboradores y que, en estos momentos, esto es algo negativo y “salta a luz de los ojos” porque indica que hay algo que no anda bien. “Lo más importante no es saber si el empleado está sentado de 9 a 18 horas, sino que importa que haga las cosas bien. Y a todo nivel se puede trabajar en base a resultados”, agregó.
Sobre esto mismo Foggia rescató que “es natural que se sienta la pérdida de control” por parte de los líderes. Sobre todo por aquellas empresas que “transitan por primera vez por esta experiencia, y que en el pasado nunca se lo habían planteado como posibilidad”.
“En la medida que los líderes tienen claro las metas y objetivos, el rol que cada integrante tiene y le agrega un seguimiento adecuado, debería tender a desaparecer esa sensación”, agregó Foggia.
Las dos coincidieron además que las personas aquí son quienes pueden marcar la diferencia y deben ser prioridad. “Son momentos donde las personas tenemos que dar la milla extra”, sostuvo Foggia.
Luego de que la crisis pase, “va a haber un antes y un después” según el experto en Recursos Humanos y docente de la Universidad Católica, Juan José García. Agregó que esto no quiere decir que las cosas no vayan a ser iguales, pero sí quedará en la retina de cada empleado cómo actuaron los líderes de las empresas en medio de la crisis. “Se va a ver si defendían los intereses de su personal y se volvían más humanos u optaron por una salida a la desesperada”.
“Son momentos donde las personas tenemos que dar la milla extra”
Seguir pensando a futuro
A pesar de que hoy en día las empresas no tienen certezas de qué va a pasar en el corto plazo, Pittini recomendó que se sigan ideando estrategias con objetivos de cara al futuro. Esto es recomendable, según la experta, porque les da una inyección de energía a los empleados y la sensación de que efectivamente habrá un mañana.
“Nosotros no sabemos cómo va a evolucionar el coronavirus en Uruguay, pero hay que ir manteniendo e ideando por parte de los líderes los próximos movimientos que las compañías esperan hacer”, agregó.
Por su parte, para seguir pensando en futuro, Foggia dijo que en estos tiempos la palabra que aparece como vedette es la “flexibilidad”. Agregó que no es momento de blancos y negros, sino que hay encontrar un equilibrio para que las decisiones que se tomen permitan seguir pensando en un mañana. “A la hora de vender, cobrar, comprar y pagar, las políticas deberían aplicarse con flexibilidad, sin atentar contra el negocio”, dijo.
En este sentido, García coincidió con Foggia y dijo que una característica vital a la hora del liderazgo es el grado de imaginación e innovación que se tenga para poder salir a flote. “En condiciones normales, es relativamente fácil liderar, pero en la crisis se ve quién es quién”, agregó.
García rescató que las empresas deben mantener un equilibrio entre los intereses económicos y los humanos, sobre todo porque uno se retroalimenta del otro. De igual modo, hizo la salvedad que en muchos rubros no queda otra alternativa que “hacer una cirugía grande” para poder seguir adelante. “Queda muy en evidencia cuando esa cirugía mayor se hace realmente por necesidad o porque simplemente se está aprovechando de la situación, y no se tiene la capacidad de gestionar como hay que hacerlo”, dijo.
Este tipo de recortes de personal al que se refirió García suelen ser la última opción, ya que los líderes intentan manejar otras alternativas en conjunto con el directorio de la empresa. El experto dijo que el despido o el envío de trabajadores a seguro de paro suele generar “mucho pánico en los empleados”, y esto siempre tiende a cambiar las formas de liderazgo. “Incluso los líderes suelen sentir pánico, pero si llegan a demostrarlo, la cosa se complica porque pasa a ser algo general”, agregó.
Para García, a la hora de que se den despidos, el líder debe demostrar firmeza y capacidad de oratoria pero también argumentos claros y verdaderos. “Si son firmes, pero mienten, no van a tener buenos resultados”, explicó el docente. “No es solo comunicar la cirugía mayor, sino las razones que llevan a hacerla y también la tranquilidad de que quienes se quedan, no están en la cuerda floja”.
Al igual que los especialistas, el fundador de Xn Partner, Enrique Baliño, dijo en una entrevista a Café y Negocios que proponer metas a futuro es importante para motivar a los trabajadores. "Tienen que poder pensar en un futuro mejor, más allá de que haya crisis o no. Necesitamos gente positiva para imaginarnos el futuro, cómo queremos que sea el corto y mediano plazo de la compañía", afirmó. Para leer la entrevista completa, hacé click acá.
Parar para seguir
García sostuvo que luego de que pandemia pase, las empresas más afectadas deberán hacer un parate para reflexionar cuáles son las consecuencias que el coronavirus dejó. "Si no se toman medidas como esta, para pasar raya, es muy difícil que los aprendizajes se vean materializados", explicó. Agregó que los líderes tienen la oportunidad de rever qué cosas no se hicieron del todo bien para no tropezar con la misma piedra.
"Es importante que nos miremos como personas, para poder mejorar como líderes", aseguró por su parte Pittini. Coincidió con García en que siempre, después de una crisis, es necesario un momento de reflexión. "Si no el diario vivir nos pasa por arriba y no podemos sacar apuntes de lo que aprendimos. Esto sucede en todos los niveles y en el liderazgo aún más", subrayó.
Comunicar bien
Los especialistas están de acuerdo en que un aspecto que hace al líder es la forma de comunicar. Tanto Pittini como García pusieron como ejemplo los mensajes que han dado las autoridades nacionales a lo largo de la crisis sanitaria: “fueron mensajes claros, que no hacen falsas expectativas de cara al futuro. Además, siempre explicaron el porqué de cada medida”, afirmó el docente de la Católica.
“Hoy en día los mensajes de los líderes tienen que ser muchísimo más claros y concisos”, sostuvo el especialista en public speaking y vocería, Daniel Ríos. Agregó que esto es provocado, en su mayor parte, porque la comunicación interna de las empresas se está dando de manera remota. “Cuando hablamos con alguien cara a cara, tenemos armas para descifrar lo que nos quiere decir, pero a través de Zoom suele haber malos entendidos”.
Para Ríos cuando los líderes tienen que comunicar una mala noticia, como por ejemplo el envío a seguro de paro de algún colaborador, siempre es preferible hacerlo en el mano a mano y no a través de una videollamada. “Uno de mis clientes tuvo que mandar a un empleado a seguro de paro y lo hizo personalmente. La reacción del colaborador fue darle un abrazo y decirle ´Gracias por venir de frente´”, contó el especialista. En este sentido, subrayó que “siempre que se pueda” es recomendable transmitir este tipo de medidas de manera personal y presencial.
Además, el aspecto comunicativo deja a entrever qué significa el colaborador para la empresa, por eso para Ríos esta es una muy buena oportunidad que terminará marcando la relación jefe-empleado de cara al futuro. “Los líderes tienen dejar claro que la empresa no existiría sin las personas que forman parte”.
En coincidencia con Pittini, Ríos sostuvo que es vital que se siga hablando del futuro pero hizo la salvedad de que “no es recomendable hacerlo fijando plazos, porque la situación es muy dinámica. Pero el líder tiene la obligación de comunicar que hay un mañana mejor, hacia donde toda la empresa puede ir”.
Para el especialista, un aspecto fundamental en el liderazgo es elegir al vocero indicado para cada una de las ocasiones. “Si se produce un incidente menor y el que sale hablar es el líder, se le está otorgando a ese incidente un magnitud mucho mayor”, ejemplificó Ríos.
Un aprendizaje inédito
Todos los expertos coincidieron que esta crisis sanitaria tiene que servir para que el mundo empresarial uruguayo aprenda a estar mejor preparado para trabajar remotamente. “Lo que está pasando ahora, no está en un manual de liderazgo”, dijo al respecto García.
En ese sentido, Pittini también sostuvo que es una oportunidad para ver más allá y poder proyectar otras líneas de negocios alternativas. Estas puedan ser un salvataje para la compañía, pero también convertirse en una gran fuente de ingresos cuando la tormenta pase