Hay quienes ya se preguntan cuánto cambiará el mundo después del coronavirus. Expertos tecnológicos de Uruguay cuentan a Cromo cómo aventuran ese futuro ¿no tan lejano? Aplicaciones oficiales que recolectarán datos, educación y trabajo remoto son algunas de las nuevas características de un nuevo escenario.
Hasta que no haya una vacuna contra el coronavirus, la nueva tecnología que están a punto de lanzar Apple y Google, y que con probabilidad será ejecutada en Uruguay, será un insumo para evitar ser contagiado. Gracias a esta herramienta, basada en bluetooth, el usuario podrá recibir alertas de que estuvo en contacto con alguien que dio positivo de coronavirus y recomendaciones de aislamiento.
En este rubro serán clave las aplicaciones oficiales. Como Coronavirus UY, que ya ha acumulado decenas de miles de descargas.
En el futuro esta app podrá servir para tratar otras situaciones de riesgo, contaron ingenieros a cargo del sistema consultados para este suplemento. Por ejemplo, para tratar el dengue u otra enfermedad que genere tantos problemas como viene produciendo el coronavirus.
Y en ese futuro, la incorporación de la telemedicina permitirá un vínculo con el médico a distancia que se naturalizará. Como siempre lo hace la tecnología.
Cambios en las reglas de juego
Pablo Schiavi, un abogado estudioso de nuevas tecnologías, dijo que aunque todavía no pasó la pandemia, el teletrabajo se va a acentuar. En este sentido, las aplicaciones de videoconferencias van a proliferar y muchas oficinas “tradicionales” se van a transformar en virtuales.
A nivel legislativo, “ha habido algún proyecto”, pero no tenemos una regulación “acorde a los tiempos que vivimos” sobre este tema. Según Schiavi, hoy queda librado al acuerdo entre las partes. “Eso es una iniciativa imperativa que no va a tener que tardar mucho”, indicó.
La ley podría contestar preguntas que hoy se hacen muchos trabajadores. Una de ellas es sobre las computadoras que utiliza: ¿el usuario va a usar la suya personal o el empleador le va a proporcionar una?; ¿cómo se controla el horario tradicional de trabajo desde la casa?
Schiavi dijo que es probable que algunas empresas puedan cambiar la modalidad de trabajo y eso los forje a cumplir metas, sin importar si cumplen ocho o seis horas de trabajo.
Algo que ya se está experimentando, y se prevé que se acentuará, son los cambios en los códigos sociales de las videoconferencias. El ingeniero uruguayo Pablo Brenner aseguró que en las videoconferencias la mayoría de las personas siempre llegan puntual, algo que no sucede en las reuniones convencionales.
Además, en estos encuentros quizás no está bien visto que si todos los participantes tienen encendida la cámara, alguien decida mantenerla apagada.
Más ataques informáticos
Más gente teletrabajando, más ciberdelincuentes, más ataques. Esta ecuación “es razonable”, dice Reynaldo De La Fuente, director de la empresa uruguaya en seguridad informática Datasec.
Hoy ya está pasando que los ciberdelincuentes encuentran el terreno más fértil para atacar: usuarios nerviosos, noticias diarias negativas, ansiedad de soluciones rápidas. Más que terreno fértil es el escenario perfecto.
“Los ataques por phishing (la versión informática del ‘cuento del tío’) utilizando la identidad de la Organización Mundial de la Salud se multiplicó por cinco”, indicó De La Fuente.
Luego de que la pandemia pase, y más gente esté trabajando, los ataques podrían estabilizarse. Existirá un tipo de incidente que se puede hacer más frecuente. Y es que el atacante se haga pasar por un gerente de la empresa y le envíe un correo electrónico pidiéndole información para robarle datos y hasta dinero. Como esa persona no estará cerca para preguntarle si él es el verdadero autor del correo electrónico, el ataque podría surtir efecto.
En este campo es probable que las empresas necesiten más expertos en seguridad informática para mantener resguardada la información.
“El covid-19 ha acelerado la transformación digital de las empresas de una forma radical. En algunos casos es algo bueno y en otras no necesariamente; pero es un hecho de la realidad”, comentó.
Educación no tan catedrática
El expresidente del Plan Ceibal Miguel Brechner imagina un futuro en el que internet no represente un costo para quienes pretendan educarse a distancia. Por eso, busca atacar la brecha que viene afectando al sector más vulnerable de la educación.
“¿Qué me imagino? Aún estando todas las herramientas disponibles hay un montón de gente que va a seguir sin acceder a ellas. Tiene que ver con temas culturales, económicos y sociales. Ahí estoy con mi batalla de internet sin costo”, indicó.
Lo que pide es que los proveedores de telefonía, los gobiernos y las grandes empresas de internet instrumenten una forma de que los estudiantes y docentes no tengan que pagar cuando utilicen plataformas educativas.
Pablo Brenner ve cambios profundos en la forma de enseñanza. “No me imagino una educación frontal”, comentó. “Me imagino mucho más trabajo basado en proyectos. Eso va a exigir a los docentes. Ya no va más el recitar las clases. Tal vez ese contenido pueda estar pregrabado. La educación va a tener que ser mucho más activa y personalizada. No uno a 25, sino uno a uno”, opinó.
Brechner agregó que la transformación más grande que puede existir es en la educación universitaria. Hoy en día están todos estudiando remoto, lo que puede entusiasmar a muchos estudiantes a realizar algunas materias en otras universidades del mundo. Eso va a requerir repensar los sistemas de revalidación en el centro de estudios de Uruguay. ¿Cómo hago para que me las revaliden en una universidad en Uruguay? Va a haber que abrir la cabeza de cómo mejoramos y optimizamos los recursos que hay en el mundo a favor del estudiante uruguayo”, comentó.