Todo comenzó como un acto de rebeldía. Después de años en los que ni soñaba con dedicarse al teatro, Federico Guerra decidió anotarse en la Escuela del Actor. Un día tuvo que representar una tragedia griega, pero él se rebeló contra tanto acartonamiento y boicoteó su personaje el día de la muestra. "Se podría decir que lo aggiorné", dice con una forma de hablar que recuerda a la de algún personaje de Daniel Hendler. Qué fue lo que hizo no queda claro, pero fue suficiente para que el profesor quisiera que repitiera el año.
"El humor nace siempre de la desgracia"
El creador de Snorkel y Odio oírlos comer habló con El Observador sobre su teatro nocturno y rockero