8 de abril de 2015 10:08 hs

El colorido impacta ni bien se traspasa la puerta de la fábrica de Cotton Flor que cuenta con 3.500 metros cuadrados en el corazón de Montevideo, en la calle Cuareim.
Morris Saúl dirige la empresa familiar que nació en 1991 dedicándose a la fabricación de acolchados, que comercializaba a través de las marcas Zyporah y Soniar. En la actualidad la firma tiene en su cartera 123 productos.
En el 2000 debido a los problemas con las importaciones, el precio de la guata no permitía ser competitivos: en Cotton Flor decidieron tirarse al agua y comenzar a fabricar guata. El inicio de la operativa fue accidentado, ya que les enviaron una máquina equivocada –anécdota que Saúl describe como difícil de olvidar–. Luego de seis meses de trabajo para poner en marcha el equipo, marchó viento en popa y les permitió competir con las importaciones y ampliar su abanico de productos.
La necesidad de fabricar guata y la falta de proveedores de fibras en Uruguay llevaron al empresario a Alemania para participar de la feria más importante de la industria textil, Heimtextil. Gracias a su compañero de viaje, descubrió la marca Cotton Flor. “Cludius vio la palabra (Flor de algodón) en un pasacalle de una autopista de Fráncfort y me dijo que la tenía que patentar. Me gustó. Si me preguntan de qué era el pasacalle no tengo idea”, comentó entre risas.

Entre el local y la fábrica, trabajan 51 personas, pero deberían ser 70, puntualiza Saúl. Fabrican entre 10 mil y 20 mil prendas, lo que el empresario considera una producción inestable por la falta de gente”. Si la plantilla estuviera completa podrían producir 35 mil, ya que cuentan con la maquinaria que lo permite.

Pasaron de vender vestimenta a la fabricación de acolchados ¿Por qué?
En 1981, con la devaluación, la gente viajaba mucho a Buenos Aires a comprar ropa. Necesitábamos dar un vuelco para no morir con los ojos abiertos y empezamos en el rubro del blanco. Primero comprábamos tela en textiles uruguayas y mandábamos a hacer las sábanas y comprábamos acolchados a una marca famosa. Cuando esa marca flaqueó y nos quedamos sin proveedor, empezamos a mandar a hacer los acolchados a Indus, hasta que empezamos a fabricar nosotros. Después con la crisis del 2000 vimos que sin la fabricación propia del relleno no podíamos subsistir. Las dos veces que nos pusieron contra la pared dimos un vuelco.

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¿Consigue personal capacitado en el mercado?
Es difícil. Hace más de un año y medio que estamos buscando un encargado de depósito y expedición con el perfil que necesitamos. Previendo la falta de personal trajimos maquinaria para paliar la situación.

¿Cómo es el mercado uruguayo, al que destina el 99% de su producción?
Conservador, sabe lo que es bueno y lo que no. Hay momentos en que por necesidad hay que adquirir productos baratos. Frente a eso trabajamos tres líneas: desde la económica hasta la más cara, que tiene 180 hilos, pasando por una intermedia pero siempre con la misma calidad: el resultado es igual y la duración también.

¿Trabajan solo con fibras ecológicas?
Sí, no tiene ningún producto químico. Generalmente cuando se producen los acolchados se les incluye a las fibras químicos para que queden duros, parejos y con mayor resistencia, pero con el tiempo se bajan y se aplastan. Nuestras fibras pueden perder hasta 5 % del total del volumen; no más, tiene muy buen rebote porque las fibras ecológicas con la que confeccionamos no son recicladas, es decir que no son fibras vírgenes entreveradas con estopa.
Las importamos de Oriente y ahora estamos investigando dos mercados: Canadá y EEUU.
La innovadora línea Mágica fusiona el acolchado y las sábanas, lo que asegura permanecer tapado. ¿Cómo surgió?
Se le ocurrió a mi hijo. Intentamos tener productos económicos destacando que son uruguayos y esto era una prueba más. Mi hija pulió los detalles, siempre pensando en nuestro público. Gracias a esta línea se fortalecieron otros productos; nos ayudó a vender los demás.

¿Adónde exportan?
Ahora llegamos a Brasil, y nos ayuda ser parte del Mercosur en cuanto a los impuestos.

¿Recuerda la primer exportación?
Sí, fue a Argentina. A Rosemberg, un cliente que tenía fábrica de blanco pero que en 2003 le era más caro fabricar en su país que comprarnos a nosotros.

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