5 de mayo de 2020 11:12 hs
Javier Fernández Raggio preside la Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE) desde 2019. Considera que liderar la organización en este momento es un desafío enorme pero “muy lindo”, que lleva mucha responsabilidad. Asegura estar muy contento y confiado con el equipo y el trabajo que están realizando. “Tuvimos que entender que toda la planeación que teníamos había que dejarla en stand by y la mejor decisión que tomamos fue escuchar a los socios, para que sientan que están acompañados”, explica.
Se sumó como mentor al programa de apoyo a emprendedores Sembrando, que lleva adelante la esposa del presidente, Lorena Ponce de León. Le parece una instancia como gratificante y rescata el agradecimiento de los participantes. 
Opina que es positivo que haya más programas dedicados a empresarios porque “en un país chico de recursos limitados hay que generar sinergias para llegar más lejos”. Apunta que desde AJE se busca que haya mejores empresarios, más cercanos y comprometidos con la sociedad: “Eso las nuevas generaciones lo traen mucho más incorporado. Antes en el colegio nadie decía quiero ser empresario; hoy emprender y tomar iniciativas está bien visto”.
 
¿Qué preocupa a los socios de AJE en estos momentos?
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AJE es multisectorial, y así como diversa es la organización, diversas son las situaciones que se dieron. Algunas empresas tienen más riesgo de cerrar que otras, algunas vieron parada su actividad y otras pudieron reinventarse. También hay empresas que por su tipo de actividad no lo sintieron tanto, por ejemplo las de software. 
Hay preocupación y también mucha conciencia con el tema salud. En AJE hablamos de ser conscientes, de cuidarnos entre todos para que pase lo más rápido posible.
 
¿Cómo ve a los empresarios?
Todos tuvimos que decir ‘esto no va a seguir de la misma manera. Algunos de los planes que teníamos pueden seguir y otros no’. Tuvimos que repensar las formas de trabajo, comunicación y crecimiento. Hay mucha preocupación por cómo cuidamos el trabajo de las personas que trabajan con nosotros. Cualquier crisis trae oportunidades, eso está dicho hace rato.Hay que pensar y diseñar cosas nuevas, basándose en lo que se está dando ahora, como las nuevas modalidades de consumo o la importancia de los contactos virtuales. Todos teníamos en la cabeza que debíamos tener una oficina, y hoy nos dimos cuenta que eso puede ser necesario pero no imprescindible.
 
¿Cómo responde AJE a la crisis?
Tuvimos que cambiar las actividades planeadas y empezamos a hacer cafés virtuales para escuchar a los socios. Detectamos mucha preocupación por temas financieros: hay mucha gente preocupada al extremo de evaluar cerrar sus negocios. Escuchamos las medidas del gobierno y fueron surgiendo cosas al respecto, para ver a quién le correspondía alguna financiación, corrimiento de vencimientos o la nueva figura del seguro de paro flexible. Formamos una red para ayudarnos entre nosotros. Con algunos socios especialistas organizamos talleres. Como asociación vemos que muchos socios han salido a ayudar, se nota el compromiso con la sociedad más allá del bienestar propio.
 
¿Cómo opera la red de contención en AJE?
Tenemos un concepto muy fuerte de comunidad. Ahora tenemos más actividades que antes porque estamos en una etapa de sobre conexión. He escuchado de empresas que dicen que desde la casa los empleados trabajan mejor, creo que lo que pasa es que estamos en modo cuarentena y eso hace que las energías se vuelquen a nivel laboral, pero cuando se normalice la situación todos vamos a bajar el tiempo de exposición a la conexión. Esta nueva virtualidad va a cambiar la forma de trabajar. Hay empresas que ya se replantean tener reuniones presenciales, porque se evitan tiempos de traslado y todo se vuelve más productivo. Este shock nos hizo descubrir eso y está bien que lo aprovechemos. 
 
¿Hay más contacto con los socios?
Si el día de mañana se levanta la cuarentena y podemos volver a hacer eventos presenciales los vamos a hacer, pero vamos a mantener muchas de las actividades virtuales. La gente lo disfruta, aprende y comparte sin importar dónde esté. Con esta nueva virtualidad estamos mucho más cerca de nuestros socios del interior.
 
¿Cuán importante es el diálogo entre el propio empresariado?
Nosotros fomentamos el desarrollo del joven empresario basado en valores, comprometidos con la sociedad, y eso implica llevarse bien con los pares, no importa el rubro. Muchas veces nos convertimos en clientes y proveedores entre nosotros mismos. Tenemos un diálogo permanente y tratamos de estar conectados con el resto del ecosistema. La conexión, la colaboración, el trabajo horizontal y el compromiso es lo que más fomentamos en AJE.
 
¿Qué actitud deberían tener los empresarios en este momento?
Mucha actitud positiva. Resiliencia es una palabra que se está usando mucho y es clave. La actitud colaborativa, el estar dispuesto a escuchar al otro, acercarse y compartir es la manera. Hay que preocuparse sí, porque las empresas si no tienen ingresos no subsisten, pero hay que cuidar a los empleados, clientes y proveedores. 
Es el momento para estar más cerca de cada uno de los eslabones para buscar soluciones. Mientras más cerca estemos más fácil será sobrellevarlo, incluso con nuestros competidores.

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