El ex subdirector de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Conrado Ramos, dijo al semanario Búsqueda que desde que dejó el cargo en 2010 por diferencias sobre la forma en que el Poder Ejecutivo llevaba adelante la “Reforma del Estado”, en Presidencia le “cerraron las puertas” para ingresar a otro puesto en la actividad pública.
Ramos puso como ejemplo que en 2011 la Dirección General Impositiva (DGI) resolvió contratarlo de forma directa por su idoneidad para diseñar un sistema de evaluación, pero “cuando el contrato llegó a Presidencia lo bochó”. “Yo se que fue por razones políticas”, afirmó.
Por otra parte, Ramos manifestó que dentro del Estado hay concursos “de ficción” que están digitados de antemano. “Se le dice a la persona que queres contratar: ‘conseguite dos currículum de colegas tuyos que sabes que no van a querer el cargo’. De esa forma yo tengo los tres currículum para definir. Uno mismo ya sabe a quien contratar. Hay una red de consultoría de gente que se conoce y que tiene calificaciones parecidas”, afirmó.
“Se usa esa red para disimular el tema que estás contratando un funcionario con determinadas calificaciones. A vos te interesa hacer una ficción de que es una contratación con cierto viso de competencia, pero no lo es”, agregó.
Según dijo, el mecanismo se utiliza para reducir los tiempos y contratar gente idónea en los cargos, pero advirtió que sirve también para “pagar lealtades políticas y personales”. “A mi me preocupa el fenómeno por eso digo de tirarlo arriba de la mesa. Estudiar hasta dónde los designaciones políticas son legítimas”, afirmó.