En base a las expectativas planteadas al inicio del gobierno, ¿qué logros en reforma del Estado alcanzó la administración?
Muy poquito. Depende a lo que llamemos reforma del Estado. Si es reforma de la salud, ya se hizo. Pero si es modernizar la gestión pública como uno de los pilares a atacar, se trancó muchísimo en este período. En el pasado con (Enrique) Rubio arrancamos tarde, sin presupuesto. Cuando llegamos, la ley de Presupuesto ya se había negociado y no fue una prioridad de gobierno la reforma del Estado, lo cual tampoco fue criticable en ese momento. Pero en este período se tenía la posibilidad de privilegiarlo y tampoco se hizo.
De todos modos hay algunos avances concretos: estatuto del funcionario público, sistema de compras y el sistema de ingresos...
El Uruguay Concursa es horrible como funciona, por lo que demora la gente en entrar. Hay gente que está entrando a los dos años de ser elegida. Se hace un orden de prelación, y por lo general los dos o tres primeros se van del país o encuentran otro trabajo. Por eso en la mayoría de los casos el organismo tiene que seguir el orden de prelación para abajo. Y mientras tanto, los jerarcas apelan a algún contrato provisorio. Entonces luego se enfrentan al tipo que contrataste por mientras. Después lo tenés que echar cuando termina el concurso, lo cual es un lío. Funciona muy mal. De todos modos hay un sistema de transparencia, aunque a cambio de una lentitud soberana, por hacer mal las cosas.
¿Qué se precisa para cambiar?
Tener gente que entienda del tema. El MEF trabaja en presupuestos por resultados peleado con la OPP, cuando deberían trabajar juntos. Por esas cosas esto avanza con una lentitud brutal. Hay 220 unidades ejecutoras en el presupuesto. Hay que capacitar gente, y sustituir el sistema de evaluación. La población debería poder entrar a la página web de cada ministerio y ver a qué se comprometió el ministro y cuánto ha cumplido. Para eso hay que determinar cuáles son los productos, las cadenas de valor. Decir que se hará tal actividad para conseguir tal producto. Pero nosotros estamos a años luz de hacer eso y avanzamos con una lentitud soberana.
¿Y qué más?
Una reforma del servicio civil. Hay que preguntarse qué gente se necesita para hacerlo, y qué tipo de profesiones necesito. Para eso hay que determinar qué quiero hacer en la administración central. Tampoco se avanza en los sistemas de información con la velocidad adecuada. Pero para todo esto hay que formar gente y coordinarla. Se debería armar una especie de secretariado ejecutivo de la reforma del Estado, con Servicio Civil, OPP y Ministerio de Economía, pero que no se peleen entre sí, y decidir para dónde van. Luego poner la gente para hacerlo de forma coordinada. Pero si no tenemos la gente adecuada y ponemos a compañeros militantes, estamos en el horno. Hay que poner a gente que sepa mucho del tema en la cabeza de las organizaciones, y no a compañeros militantes. Por eso la modernización de la función pública está super trancada.