Ya a un mes de decretada la emergencia sanitaria por el covid-19 la mayoría de bares, pubs y restaurantes del país tienen sus puertas cerradas al público. Este cierre afectó fuertemente a los productores de cerveza artesanal, un producto que en los últimos años se hizo muy popular. Además de la pérdida de venta directa, los cerveceros se vieron afectados por el coronavirus días previos a una de las celebraciones más importantes del año para el sector: San Patricio.
Para conocer las condiciones de los trabajadores del sector y saber de qué manera los afectaron la emergencia sanitaria y la cuarentena voluntaria, la Cámara de Cervecerías Artesanales del Uruguay encuestó a productores, distribuidores y dueños de bares, pubs y restaurantes de todo el país. Del informe se concluyó que el empleo cayó un 81% debido a la crisis sanitaria, las ventas cayeron un 50% en todas las empresas y 60% de los productores se quedaron sin ingresos después de que cerraran pubs y bares a los que les vendían.
Más del 90% de las empresas declaró que quebrarían después del tercer mes sin ventas y sin ningún apoyo financiero. Además, contestaron que accediendo a créditos y aplazamiento de pagos podrían mantenerse funcionando cuatro meses si no se reactiva la actividad en los puntos de venta.
“El informe demuestra que es un sector bastante frágil, donde todas las empresas son pymes” opinó Andrés Gómez Caputi, secretario de la Cámara. Agregó que para sobrellevar está situación “las cervecerías artesanales tienen que tener la habilidad de reinventarse”. “Hay que pensar mucho mejor que en una situación normal qué cerveza se va a seguir produciendo” dijo.
Cerveza a domicilio
Una de las principales preocupaciones en el sector viene por el cierre de puntos de venta como bares, pubs y restaurantes. Gómez explicó a Café y Negocios que la mayoría de lo que producen las cervecerías artesanales se venden en ese tipo de establecimiento, y con su cierre las ventas se han venido a pique.
En busca de alternativas, el ecommerce y la implementación de deliverys por parte de las marcas de cerveza se están presentando como soluciones rápidas que ayudan a costear algunos gastos. El secretario de la Cámara opinó que estos nuevos canales de venta, que se suman a la participación de empresas como PedidosYa en muchos bares, parecen haber llegado para quedarse, principalmente para los meses de invierno.
“Es inevitable que este modelo de me quedo en casa, pongo una serie en Netflix y que me traigan la cerveza a casa, no siga funcionando después de la cuarentena”
“Pasó algo que no había sido necesario antes, que es llegar de la cervecería al cliente sin pasar por intermediarios” dijo el secretario. y agregó que esto hizo que algunos emprendimientos tuvieran que implementar el uso de envases, que antes para algunos no eran necesarios porque el producto iba directamente del barril al consumidor en los bares. “Tuvimos que volver a repensar las formas de vender” concluyó.
Gómez informó que una preocupación muy grande que tienen los dueños de bares es no tener una fecha definida por el gobierno para volver a la actividad. “No hay una respuesta oficial de cuándo las cosas se van a ir acomodando, y el temor que tenemos es que si abrimos los bares por iniciativa propia se va a dar una caza de brujas, porque la gente va a desaprobar que abramos sin una recomendación oficial del gobierno” explicó.
La baja en las ventas no es lo único que preocupa, costear los gastos se está haciendo difícil para estos emprendedores. “Cuando se reanude la actividad, cada litro que se produzca va a seguir teniendo costos altísimos comparados con los de la cerveza industrial” comentó Gómez
La lucha de lo artesanal
El sector cervecero artesanal no es reconocido como tal ante el cobro de impuestos. Los productores están incluidos dentro de la industria de la bebida, y para Gómez esto es parte de la competitividad que tiene el sector desde hace un tiempo, y de una lucha que se viene dando desde antes de la crisis sanitaria. “Producir un litro de cerveza artesanal emplea mucha más gente que un litro de cerveza industrial. Pero al estar dentro de la misma industria, el IMESI, que es un 22% de cada litro producido nos grava a todos por igual” dijo.
“No queremos que se nos de nada de parte del gobierno, solo queremos que se nos permita producir con menos carga, en un escenario más justo acorde al dinero que mueve nuestra industria”
Gómez informó que desde el sector ya se contactaron con el Ministerio de Trabajo para discutir la creación de un subgrupo dentro de la industria de la bebida. El trámite y las reuniones aún no se han dado, y el secretario de la Cámara opinó que “el poder de negociación del sector artesanal, al lado del industrial es muy bajo. Porque somos empresas chicas y familiares, que la gran mayoría viene impulsada a pulmón”.