Al embajador de Argentina en Uruguay, Alberto Iribarne, le preocupa el “importante lobby británico” en Uruguay a favor de las Islas Malvinas. Como prueba de la supuesta presión ejercida, en un discurso que este martes dio ante el Senado argentino mencionó los 13 aterrizajes de aviones militares que el gobierno uruguayo autorizó en 2019. Según el jerarca, de este modo Uruguay violó "el acuerdo tácito" de solo conceder permisos por "cuestiones de emergencia, peligro de vida o alguna enfermedad incurable".
El subsecretario de Defensa, Andrés Berterreche, precisó que el gobierno autorizó 15 aterrizajes de aviones militares británicos el año pasado, en vez de 13. Fuentes de la Embajada Británica en Uruguay aseguraron que todos respondieron a una "necesidad específica", para lo que se tramitó el permiso de sobrevuelo y aterrizaje correspondiente.
En las Islas Malvinas hay un solo hospital, que no está equipado para intervenciones complejas. En estos casos los pacientes son trasladados en vuelos de emergencia al Hospital Británico de Uruguay o a centros de salud en Chile, lo que es posible gracias a convenios firmados en los últimos años.
De acuerdo al registro del Ministerio de Defensa, en 2019 debieron venir al país personas con sepsis aguda, traumatismo facial, fuerte dolor de cabeza, dolor abdominal intenso y problemas oculares. Estos son algunos de los motivos por los que el gobierno autorizó los 15 aterrizajes en Montevideo desde las Islas Malvinas, según Berterreche.
El viceministro explicó que cuando una aeronave militar extranjera quiere aterrizar de emergencia, la Fuerza Aérea Uruguaya debe resolver cuanto antes si da la autorización o no. Luego, la subsecretaría de Defensa tiene que estudiar cada caso y redactar un informe que incluye detalles como la ruta, el tipo de aeronave, los motivos del aterrizaje y la hora del arribo.
Si entiende que la información provista por el país de procedencia del avión y la Fuerza Aérea Uruguaya no despierta sospecha, Defensa eleva el informe a la Cancillería, el organismo que tiene la última palabra sobre las relaciones exteriores. Si fuera necesario, con el informe sobre la mesa se podrían pedir explicaciones a la nación de donde provino el avión. Pero si no lo fuera, el tema quedaría laudado.
En 2019, hubo cuatro casos que llamaron la atención de Berterreche. Cuatro de los 15 aterrizajes autorizados en primera instancia por la Fuerza Aérea habían sido justificados por el Reino Unido como un "recambio de aeronave", sin mayores detalles. El subsecretario dijo que la última vez que esto pasó fue en setiembre, lo que motivó que pidiera más explicaciones antes de diligenciar la información.
Según explicó probaron que efectivamente necesitaban recambio de aeronave por lo que en enero Berterreche firmó el informe y, según dijo, desde entonces ningún aterrizaje militar desde las Islas Malvinas fue explicado de esta forma.
El Observador consultó al viceministro de Relaciones Exteriores, Ariel Bergamino, pero no quiso hacer declaraciones sobre cómo habían abordado estos casos.
"El lobby británico" con diputados
En el discurso de este martes, Iribarne también justificó el supuesto "lobby británico" en Montevideo a partir de la visita de diputados uruguayos a las Malvinas. Año a año, Reino Unido invita a una comitiva de legisladores de la cámara baja de todos los partidos para que conozcan el territorio. Quienes viajaron en 2019 fueron el frenteamplista Jorge Pozzi, la nacionalista Elizabeth Arrieta (muerta en noviembre de 2019), la colorada Nibia Reisch y Andrés Carrasco, del Partido Independiente. También viajaron dirigentes de la Asociación Rural de Uruguay (ARU).
Pozzi contó a El Observador que se reunieron con las autoridades locales, pero "en ningún momento se habló de la soberanía de las Malvinas". En el mismo sentido se expresó Reisch, quien aseguró que en la visita se limitaron "100%" a recorrer el territorio y conocer cómo viven allí los uruguayos. Además, aclaró que los diputados no visitaron en conjunto el territorio con los dirigentes de la ARU.
La puesta a prueba de Argentina
AFP
Para Ignacio Bartesaghi, doctor en Relaciones Internacionales, el planteo de Iribarne es un indicio de que el Reino Unido busca "ganar espacio" en el nuevo escenario político y de que Argentina quiere saber cuánto van a cambiar las relaciones bilaterales cuando Ernesto Talvi asuma como canciller.
"Que hay un lobby británico en Montevideo, lo hay. Esto ha sido así históricamente, pero también se han dado las pujas por los aviones militares", señaló Batesaghi. Como ejemplo de ello, recordó lo que pasó en la Expo Prado de 2017. Entonces, el canciller Rodolfo Nin Novoa le pidió a la Embajada del Reino Unido que retirara de la Expo Prado un stand sobre las Falkland Islands, como le denominan a las Islas Malvinas en inglés, pero los británicos se negaron.
Uruguay no reconoció el referéndum realizado en 2013, cuando se sometió a votación qué país debía administrar la isla. Según un comunicado emitido por Presidencia en 2016, el país "mantiene su apoyo a que Argentina y el Reino Unido, países con los cuales mantiene excelentes relaciones, puedan retomar un diálogo constructivo y reanudar negociaciones a fin de encontrar una solución pacífica, justa y definitiva a esta controversia".
Bartesaghi entiende que el posicionamiento de Uruguay no va a cambiar con el nuevo gobierno, ya que este viraje "podría tener consecuencias no deseables para el país". A su juicio, con sus declaraciones Iribarne quiere saber cómo va a actuar la administración de Lacalle Pou, "quiere ratificar que va a seguir en la misma línea, mientras que los británicos reaccionan, "buscando ganar territorio". "Ninguno de los dos está pensando que Uruguay vaya a cambiar la postura", zanjó.
El nuevo escenario político está configurado por dos gobiernos que recién se están estrenando en ambos países, donde también se da un cambio de un signo político, sumado a la salida del Reino Unido de la Unión Europea y al acuerdo de este bloque con el Mercosur. Según Bartesaghi, debido a la tensión entre Argentina y el Reino Unido, es posible que este país se acerque a Uruguay para recomponer de forma bilateral las relaciones comerciales con el resto de la región.