22 de agosto de 2014 22:39 hs

La campaña electoral inició su etapa fuerte con la presencia en televisión, ¿cuál es el panorama actual?

La campaña electoral recién está comenzando y lo hace a partir de una tragedia, como la del accidente aéreo que provocó la muerte del candidato a la presidencia del Partido Socialista Brasileño (PSB), Eduardo Campos. Eso hizo que Marina Silva lo sustituyera como candidata. En la primera encuesta realizada con Silva en ese plano, esta aparece como segunda en las preferencias de la gente. Los resultados arrojados por la encuesta la muestran a Silva con el mismo caudal de votos que tuvo en las elecciones de 2010, en el entorno del 20%, pero también con una leve ventaja y con posibilidades de ganar en una eventual segunda vuelta.

En 2010, en la campaña electoral pasada, Dilma Rousseff no empezó bien en las encuestas, ya que la tenían por debajo del candidato del Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB), José Serra. Pero luego ganó con claridad. ¿Cómo es el comportamiento del electorado brasileño con respecto a las tendencias iniciales? ¿Es normal que se reviertan las encuestas de principio de campaña o la última vez fue un caso particular?

En la elección pasada, Dilma era una candidata desconocida, pero gracias al apoyo de Luiz Inácio Lula da Silva, a medida que avanzó la campaña, Dilma se fue haciendo más conocida gracias a que cada vez era más asociada al nombre de Lula. Desde entonces, ella creció en la captación de votos y pudo vencer con buena ventaja en el segundo turno. Esta vez sucede lo contrario. Dilma es muy conocida y Marina, que entra en la disputa en este momento, es más conocida que Dilma en la campaña pasada, ya que también fue candidata en 2010 y sorprendió llevándose el 20% de los votos.

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¿Esto significa que puede esperarse de Silva un camino similar al de Rousseff en la campaña pasada?

Yo creo que se puede esperar una segunda vuelta entre Dilma y Marina, donde va a incidir lo que Dilma pueda hacer con la recuperación del prestigio como candidata. Normalmente, lo que sucede durante la campaña hacia la elección, la fuerza de gobierno hace una exposición de los atributos, especialmente en la campaña de televisión, y acaba recuperando algo del prestigio que puede haber perdido por el desgaste de gobernar. Esto sucedió con Fernando Henrique Cardoso y también con Lula.
¿Cómo se espera que incida la tragedia de la muerte de Campos en el resto de la campaña?
En estos primeros momentos la tragedia ha tenido mucho protagonismo. En los primeros programas de televisión la imagen de Eduardo Campos ha sido muy utilizada, tanto por el PSB como por los demás partidos. Todos sumaron homenajes a Campos, pero ahora la familia de Campos consiguió que su imagen no pueda ser utilizada por otros partidos. La pregunta que se plantea hoy es en qué medida esta asociación de imagen de Campos con Marina es beneficiosa para ella. Es posible que en las próximas encuestas ella aparezca más independiente de esa imagen, al frente del PSB, porque en los últimos días lo que predominó en la televisión fue la cobertura de la tragedia.

¿Puede ser contraproducente por una pérdida de identidad que esa asociación predomine en la campaña?

La estrategia con la que sea utilizada esta imagen va estar siendo muy observada por el electorado y por los rivales para ver qué flancos encontrar para atacar a la candidata del PSB.
El inicio de la campaña televisiva era muy esperado. ¿Cuáles son las estrategias elegidas por los partidos en este segmento de la contienda? ¿Es común que se busque la confrontación?
En este momento los comandos de campañas quedaron un poco confundidos debido al hecho inesperado de la muerte de Campos. Marina surgió de esto como una amenaza muy fuerte tanto para Aécio Neves (PSDB), quien aspiraba a llegar a la segunda vuelta con Dilma, como para el oficialismo, que puede ser derrotado en la instancia final. En ese sentido, desde ambos lados comenzaron a atacar a Marina, pero hay que tener mucho cuidado por la asociación de ella con la tragedia de Campos. No sería muy bien visto un ataque fuera de lugar.

¿Cómo juega el hecho de que Silva haya estado vinculada a los gobiernos anteriores? ¿Es una fortaleza o una debilidad para el PSB?

Yo considero que no influye en ningún sentido, porque Marina tiene un electorado muy específico, más joven, que vive en grandes ciudades y que quiere una renovación en la política. Son electores muy parecidos a los que salieron a las calles en las manifestaciones del año pasado (en contra del gobierno y que terminó con duros enfrentamientos). Esa gente es la que alberga un sentimiento de un país en proceso de cambio. Los brasileños exigen hoy una nueva postura de los políticos y un cuidado mayor de la calidad de los servicios públicos.

¿Ese cambio es producto del desgaste de la figura de Dilma?

No necesariamente se exige un cambio de nombres, pero sí de postura ante los asuntos que le importa a la gente. Dilma es asociada a una serie de ganancias, especialmente por los sectores más pobres de la sociedad, entonces existe también un temor de que el cambio de partido en el poder puede ocasionar un perjuicio en relación con esas ganancias, principalmente en lo que tiene que ver con beneficios sociales. Entonces, el país hoy día está dividido entre aquellos que apoyan más al gobierno de Dilma, que son los más pobres, y aquellos que son anti Partido de los Trabajadores (PT, oficialista) y quieren sacar al partido del gobierno. Esta porción del electorado es la que vive en ciudades mayores y con mejor escolaridad. Marina y Aécio se dividen este electorado anti PT.

¿Cuál es el sector descontento con la gestión de Rousseff, que la apoyó en su momento y hoy le ha retirado el voto?

En ese segmento se encuentra gente de clase media y muchos de los que reconocen los beneficios del gobierno pero quieren más. Se trata de gente que tuvo acceso al consumo porque tuvo una mejoría en los ingresos, pero que está descontenta con los servicios públicos. Estas personas exigen también una atención mayor del gobierno hacia los servicios públicos.

¿Existe una división geográfica clara del electorado de una y otra candidata?

Sí. En las regiones norte y nordeste hay preferencia clara por Dilma y es ahí donde saca la mayor ventaja, mientras que en el sur y sureste, donde están las mayores ciudades y donde se concentra la mayor parte de los electores, hay preferencia por la oposición.

Con el panorama actual, ¿se puede asegurar entonces que Brasil definirá quién es su presidente en una segunda vuelta electoral?

No sé si se puede hablar de seguro, pero sí hay una posibilidad muy grande y una probabilidad mayor de que haya segunda vuelta. Lo que resta por ver es hasta dónde puede llegar esa recuperación histórica de los gobernantes que intentan la reelección.

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