2 de septiembre 2019 - 5:00hs

El especialista en política internacional, Nicolás Albertoni, sostuvo en entrevista con El Observador que Uruguay debería pensar en una estrategia de inserción internacional como motor de desarrollo nacional y que hay que tomar medidas en lo institucional, por ejemplo crear en cancillería el cargo de viceministerio de Relaciones Económicas Internacionales. 

En su último libro, que acaba de publicarse, titulado Uruguay como solución, Albertoni incursiona en las que entiende son acciones urgentes que se deben tomar para establecer una estrategia que se enfoque más en acciones concretas que en los “consensos pasivos” que existen en el país.

¿Por qué la referencia al libro El Uruguay como problema de Alberto Methol Ferré en el título del libro?

Busca repensar el sentido internacionalista del Uruguay, que en las últimas décadas ha estado erróneamente anclada en una mirada de “patria grande” que diluye una visión más nacional. Se pretende dar una mirada internacional que ponga nuestros desafíos como país en el centro de nuestra estrategia global. Es decir, insertarnos al mundo para reforzar lo que somos. De aquí la diferencia en pasar de percibirnos como problema a entendernos como una solución. Estamos en un momento clave en el que deberíamos pensar entre todos en una estrategia de inserción que se transforme en el motor de nuestro desarrollo.

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¿Cómo percibe que fue el debate  sobre la inserción internacional de Uruguay en los últimos años?

Al repasar la historia de los procesos de integración en el cono sur, queda claro que uno de los grandes problemas del Mercosur (y que hoy pagamos caro) fue haberse casado sin haber atravesado el noviazgo, que fue un tema de contexto. A Uruguay no le quedó otra que avanzar a los tiempos de los grandes socios (Brasil y Argentina). Nunca nos dimos el tiempo necesario como país para definir nuestra estrategia de inserción. El Tratado de Asunción proponía establecer una zona de libre comercio para diciembre de 1994 y así dar paso a la creación de una unión aduanera al poco tiempo, lo que suponía contar con un arancel externo común y una política comercial externa común. A casi 30 años de la fundación del bloque, ninguno de estos propósitos comerciales y económicos fue alcanzado plenamente. Esto debería plantear si, con el actual contexto regional e internacional, Uruguay no debería reabrir aquel debate que se prefirió postergar a fines de los años 80 y principios de los 90.

¿Pero sí hubo consensos de apertura comercial durante esos años?

El ingreso al Mercosur fue una muestra de consenso, porque había una intención de empujar todos hacia adelante. Después los avatares del bloque terminaron no funcionando como Uruguay y los otros miembros pretendían. Además, con los datos sobre la mesa, nos damos cuenta que en la actualidad el mundo se dirige hacia otras herramientas de integración más flexibles y no como la que pretendió crear el Mercosur en la década de 1990. De todas formas, en Uruguay lo que existen son consensos pasivos, lo que representa un logro en una región tan convulsionada, pero se debe pasar  más de intenciones a acciones concretas.

¿Qué es lo que está faltando en esas acciones concretas para la inserción internacional?

Hay que tener un debate serio sobre el sentido práctico de la inserción internacional y no hay que seguir confundiendo “competir” con “perder”. Con el acuerdo con la Unión Europea es de esperar que el agro sudamericano sea un claro ganador, pero habrá otros sectores más expuestos a la competencia, como el sector industrial. El gobierno deberá trabajar de cerca para pensar mecanismos de compensaciones hacia esos sectores. Pero en ninguno de los casos hay que dividir estos acuerdos en una lógica binaria de perdedores y ganadores. Esa lógica no hace más que transformar un debate sobre inserción en un juego de “cinchar la cuerda”. Este tipo de trabas más bien relacionada al debate explican en gran medida por qué seguimos teniendo consensos pasivos que no a pasan del querer al hacer.

¿Considera medidas de urgencia que se deban tomar?

El aspecto institucional. Es realmente urgente que Uruguay repiense la plataforma institucional en la que se sostiene la política comercial del país, la cual hoy está en parte distribuida en diferentes ministerios. Uruguay es un país con una dependencia al comercio muy grande y no tiene un ministerio abocado completamente a eso. Cada vez se ven menos en el mundo cancillerías que el lunes están hablando de derechos humanos, y el viernes de la letra chica de un acuerdo comercial.

¿Qué propone entonces?

Es necesario caminar hacia una lógica chilena, hace pocas semanas lo consolidó aún más como parte de la modernización de la cancillería al crear un viceministerio de Relaciones Económicas Internacionales. Esto implica dar un impulso al brazo comercial de la cancillería en el que ya existen excelentes profesionales, pero se necesita más gente que pueda seguir un camino más comercial y económico de las relaciones internacionales, que no implique seguir la carrera diplomática tradicional. Esto requiere de una reestructura de la matriz organizacional, para estar preparados también a partir de que desde el Mercosur se plantee flexibilizar los procesos de negociación.

El Mercosur concretó dos tratados importantes con  Europa. Si bien falta tiempo para su  puesta en operativa, ¿Se puede ver un viraje en la visión aperturista sobre todo de Brasil y Argentina, dos economías esencialmente cerradas?

Un primer punto clave es aclarar que si bien la firma de estos acuerdos son importantes, nada se podrá poner en práctica si no se ratifican en los parlamentos, lo que solo sucederá cuando exista una mayoría parlamentaria dispuesta a abrir el país al mundo. Hasta que eso no pase, lo que habrá es un papel. Más allá de la alegría que se vive por estos meses, hay que recordar que llevó un cuarto de siglo concretar el acuerdo con la Unión Europea y estos tiempos de duración ya no van de la mano con los tiempos del mundo actual. Esto deja entrever que los equilibrios entre países tan diferentes como son los del Mercosur dura un cuarto de siglo encontrarlos.

¿Hay errores en lo político que identifique en los últimos años de Uruguay en su política internacional?

Uno de los grandes errores de estos últimos años se dio cuando el actual gobierno depositó en el plenario de su partido la posibilidad de decidir sobre cosas que debían ser temas de Estado como la política exterior del país. A los gobiernos se los elige para que gobiernen y asuman las consecuencias de sus acciones. No para que cada paso que quieran dar, deban consultarlo con un plenario del cual supuestamente salió un plan de gobierno que se aprobó.

¿Cómo ve actual situación del mundo con la guerra comercial China-Estados Unidos? ¿Es oportunidad o desafío?

Es una enorme oportunidad. Basta ver las nuevas dinámicas que está generando la reorientación de la demanda China para sustituir a Estados Unidos como su proveedor. Uno de los grandes beneficiados ha sido Brasil, que aumentó considerablemente las exportaciones de soja en los últimos meses. Dado que Estados Unidos y China no tienen un acuerdo comercial, ¿cuánto más rédito le podrán sacar con esta reorientación de la demanda China si existiera un acuerdo con el Mercosur? Sería enorme. Tenemos lo que ellos precisan y se lo venderíamos a precio más competitivo al llegar a destino.

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