Opinión > CARTA DEL DIRECTOR

¿Por qué Noruega, siendo socialista, se convirtió en un país rico?

Además de petróleo tiene una institucionalidad fuerte que hace que las riquezas naturales no se desaprovechen

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04 de mayo de 2014 a las 16:21

El famoso sitio web Quora formuló esta pregunta a sus lectores. Y entre los miles de respuestas se destacó la de un periodista noruego, de nombre Atle Brunvoll, que trabaja en el diario Aftenposten y que señaló 10 razones: 1) Noruega no es un país socialista. 2) Encontramos petróleo en el mar del Norte. 3) Nacionalizamos esas reservas de petróleo. 4) Dejamos que grandes compañías internacionales de petróleo ganaran miles de millones de dólares extrayendo el petróleo. 5) Les pusimos altos impuestos a esas empresas pero dejándoles una rentabilidad muy sustancial. 6) No GASTAMOS esos ingresos del petróleo sino que los invertimos. 7) La mayor parte de nuestras mujeres trabajan fuera del hogar y ello contribuye sustancialmente a la sustentabilidad económica. 8) Relaciones pacíficas con las naciones vecinas y ninguna guerra desde 1945. 9) Educación gratuita. 10) Pescado.

De estas respuestas hay algunas entendibles o aplicables solo para los noruegos. Pero es muy destacable y generalizable lo que hizo Noruega con el hallazgo inesperado de petróleo en el mar del Norte. En lugar de gastárselo todo y de inmediato, como han hecho la mayoría de los países productores de petróleo (y Venezuela es un ejemplo muy cercano y muy bueno), decidieron invertirlo en un fondo soberano de inversiones. Así evitaron la famosa “maldición del petróleo” que afecta a los países que carecen de instituciones fuertes y de gobiernos sensatos. De ese fondo soberano, los sucesivos gobiernos de Noruega fueron realizando inversiones medidas y cautelosas. Y además apostaron a la educación, pero no simplemente aumentando el presupuesto sino exigiendo mejoras claras y concretas en los estándares educativos que llevaron a Noruega a situarse en los más altos lugares de las pruebas PISA.

Claro que, además, como señala el economista Sondre Rasch, Noruega tiene un índice de “libertad económica” muy alto según la Heritage Foundation, y en niveles similares a los de Gran Bretaña y Estados Unidos. O sea, de “socialista” tiene muy poco. Tiene además una muy buena protección de los derechos de propiedad, un estado de derecho estable y eficiente y muy escasas regulaciones.

Noruega tiene bajos aranceles (excepto en agricultura), mercados abiertos, apertura a la inversión extranjera, facilidad para abrir negocios sin pedir permisos o licencias. Y, según Rasch, tiene algo muy importante que no es generado por el gobierno y que es intangible: la confianza. La gente confía en los demás y esto ayuda al buen funcionamiento de los mercados, haciendo más fácil el cumplimiento de los contratos y dando fortaleza a las instituciones, tanto políticas como económicas y sociales.

Sí, Noruega tiene petróleo. Algo que aquí buscamos casi con desesperación. Pero tiene algo mucho más importante: tiene una institucionalidad fuerte que hace que las riquezas naturales, que van y vienen, no se desaprovechen o malgasten. Y tiene confianza entre sus ciudadanos.

Nosotros, y muchos otros países latinoamericanos, tuvimos un boom espectacular de precios de materias primas en la última década. En lugar de reservar algo para el futuro o de invertirlo cuidadosamente, nos gastamos puntualmente cada peso extra de recaudación fiscal. En lugar de aplicar las famosas políticas contracíclicas, que se predican muy bien cuando alguien está en la oposición pero que no se aplican en absoluto cuando ese “alguien” llega al gobierno, se aplicaron políticas pro cíclicas, gastando más de lo debido y generando una gran fiesta de consumo, que al presidente José Mujica no le gusta.

De modo que si no mejoramos la calidad de nuestras instituciones, y no veo en el horizonte nadie que lo proponga y menos que lo lleve a la práctica, estos buenos tiempos pasarán sin dejar una economía sustentable y sin construir un futuro laboral y social para las nuevas generaciones. Al contrario, se hará más fuerte la marginación social pese a la abundancia presupuestal. Mientras tanto, Noruega mejora y se distancia de nosotros.

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