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¿Por qué son importantes los viajes ultrarrápidos a la órbita?

El carguero Progress MS-09, lanzado el 10 de julio, marcó historia al convertirse en la nave espacial que más rápidamente alcanzó la Estación Espacial Internacional

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17 de julio de 2018 a las 17:34

El viaje a la órbita más rápido jamás emprendido ocurrió el 10 de julio y los especialistas rusos fueron los "responsables" de este logro. Tres horas y media entre el despegue y el acoplamiento podrían cambiar considerablemente toda la lógica del trabajo en el espacio cercano, sugiere un colaborador de la edición rusa de Forbes.

El carguero espacial Progress MS-09, lanzado el 10 de julio de 2018, marcó historia al convertirse en la nave espacial que más rápidamente alcanzó la Estación Espacial Internacional (EEI).

Mientras los altos cargos y los expertos espaciales rusos elogiaron el avance desde el punto de vista tecnológico y sus posibles usos para el desarrollo de la industria espacial del país, el porqué de la importancia de este evento permanece desconocido para las audiencias más amplias, lamentó el colaborador de Forbes Mijaíl Kótov.

La complejidad de la tarea

El lanzamiento de una nave espacial es solo una parte del proceso ya que el trabajo más complicado empieza cuando el aparato se dirige hacia la EEI:

"La nave debe acercarse a la estación orbital con la misma velocidad y el mismo ángulo. La órbita de la EEI es estable, pero la Tierra está girando (...) Para asegurar un acoplamiento normal se requieren calculaciones altamente precisas", explicó Kótov.

El acercamiento se realiza mediante el encendido y apagado de los motores del aparato en momentos exactos. Según el autor, se trata de "un trabajo de joyería: los especialistas manipulan los motores para dirigir un aparato volando a unos 27.000 kilómetros por hora con la precisión de meros centímetros".

Tras aprobar el algoritmo en varios lanzamientos de los cargueros Progress, Roscosmos enviará una nueva tripulación a la EEI según el esquema ultrarrápido, y tres horas y media será una enorme mejora ante las 48 horas habituales de hoy en día.

Las implicaciones futuras

Como mínimo, el nuevo método hará más fácil la vida de los tripulantes de la EEI y de todos los servicios terrestres encargados de vigilar y manejar su vuelo. Pero más allá de la comodidad, se abre un camino real para el turismo espacial y una explotación más fácil de las estaciones orbitales, escribe Kótov.

Un aspecto importante es la posibilidad de vuelos urgentes:

"Hoy, si pasa algo en la órbita, los cosmonautas solo pueden contar consigo mismos. El tiempo requerido para llegar a la estación convierte cualquier ayuda en irrelevante. Pero con un nuevo algoritmo ya es teóricamente posible proveer ayuda urgente", sugirió el autor.

Otros expertos comentaron, en particular, que los vuelos rápidos permitirán llevar experimentos más complicados a la órbita, sobre todo con sustancias con fecha de caducidad. Eso ampliaría el rendimiento científico de las estaciones orbitales: la actual y las futuras.

El turismo espacial, también, podría aprovechar la aparición del nuevo esquema. Un vuelo de 48 horas es un desafío para cualquiera, que necesita meses de preparación.

"Tres horas y media es un asunto totalmente diferente", valoró el colaborador de Forbes.

En conclusión, Kótov no se quita el placer de mencionar que la precisión de la colocación en la órbita de las astronaves rusas todavía no ha sido imitada por ninguno de sus competidores.

"Sí, incluso Elon Musk todavía lanza sus cargueros Dragon según el esquema clásico [de 48 horas]. Los especialistas estadounidenses todavía ni siquiera intentan repetir el récord anterior, de unas seis horas", explicó.

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