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Спасибо Россия (por uno de los cinco mejores Mundiales de la historia)

Europa es Europa, y los rusos, cuando quieren, pueden dar lecciones de civilización

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16 de julio de 2018 a las 05:00

Vimos unos cuantos buenos partidos, más de uno magnífico (Bélgica-Japón; Bélgica-Brasil), los uruguayos pudimos soñar por varios días seguidos (nuestros sueños tienen siempre fecha de vencimiento), no oímos quejas sobre la organización, vimos por televisión a quienes festejaron en plazas públicas sin miedo a que los robaran o bajaran de las favelas a intimidarlos, y nos quedamos con la imagen de que cuando el mundo civilizado quiere hacer las cosas bien, las hace mejor que quienes continúan viviendo en la periferia de las exigencias logísticas y de realización.

Europa es Europa, y los rusos, cuando quieren, pueden dar lecciones de civilización, buen comportamiento, bonhomía y cultura. Hay quienes no creían que el Mundial iba a salir tan bien. Quienes no creían, desconocen lo que es Rusia. Resultaba imposible, estaba cantado, que un país que en menos de un siglo –desde que el ruso se afincó como idioma de millones– construyó a base de innovación y atrevimiento una de las mejores literaturas modernas del mundo, un país que fue al espacio sideral antes que los estadounidenses, y que consiguió meterse a la manera de invisible hacker en las elecciones nacionales de su gran Némesis, pudiera organizar un mal Mundial.

El de Rusia 2018 quedará como uno de los cinco mejores Mundiales de la historia, y cuando pase el tiempo continuará trepando en el ranking. Спасибо Россия (Gracias Rusia). Si antes quería conocer las noches blancas de San Petersburgo, ahora es una deuda que tengo con mi alma, y que debo pagar antes de morir, así tenga que llegar caminando. Después de tanto leer, desde que los leí cuando tenía 16 años y me enseñaron a mejorar el alma, a Pushkin (padre de todos), a Dostoyevski, a Chéjov (lo pongo por encima de Shakespeare), a Mayakovski, y sobre todo a Ósip Maldestam y Anna Ajmátova, a quienes el comunismo soviético tanto odió y persiguió, he llegado a creer que todos los que amamos la gran literatura somos rusos también.

Mi película favorita es El arca rusa, obra maestra. Ahí el protagonista viaja por la imaginación humana para demostrar que el viaje es el destino. Gracias Rusia por este viaje fabuloso alrededor de una pelota, que por más de un mes fue el planeta.
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