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¿Qué hay detrás de una mente criminal?

Sepa qué impulsa a una persona a cometer un brutal asesinato, si es fácil de detectar y si es posible que se cure

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08 de diciembre de 2017 a las 05:00

Los crímenes a niños conocidos en el último tiempo en Uruguay hicieron a muchos preguntarse qué pasa por la cabeza del psicópata que los mata y abusa de ellos. Nadie puede entender lo que le hicieron a Brissa, Valentina o Felipe, pero se puede buscar una explicación. Expertos han dicho que la historia personal de los agresores, con abuso y maltrato en la niñez, pesa de manera definitiva en su conducta posterior. Y más allá de la amplificación mediática y la sensibilidad por este tipo de atrocidades, el sistema judicial ha detectado un ensañamiento en los crímenes cometidos por personas.

Ya no se trata de la cantidad de homicidios, violaciones o daños. Ahora lo más llamativo para quienes deben lidiar con las víctimas es el grado de maldad con la que los agresores actúan.

"Hemos visto delitos muy crudos. Ahora sale mucho más a la prensa que antes, porque está más atenta. Pero la otra vez hicimos una investigación sobre infanticidio, y me preguntaron cómo era posible, y es difícil entenderlo. Es difícil entender por ejemplo por qué una mujer mata a un hijo", dijo a El Observador Ana Nin, directora del Departamento Médico Criminológico del Instituto Técnico Forense (ITF).

Junto a otros tres colegas, Nin ingresó en 1981 al Poder Judicial para tratar de descifrar las mentes criminales. Al principio tenía poca tarea pero con el tiempo su trabajo cobró importancia. Al momento son 50 los psicólogos que trabajan en todo el país para el sistema judicial.

Hoy, con ese recrudecimiento de la violencia, el papel de estos profesionales es clave para buscar explicaciones, más allá de la imposibilidad de entender algunos crímenes.

"Yo todos los viernes tengo la supervisión del interior, donde vienen seis o siete técnicos a mostrar sus casos, y cada vez la violencia es más extrema. Y ahora hay más mujeres implicadas", relató Nin. La experiente psicóloga y perito judicial aseguró que la pérdida de valores y de límites pueden estar detrás del aumento de la maldad en los agresores.

"La sociedad está más violenta, mucho más violenta. Hay una pérdida de límites y valores. Lo vemos en el tránsito, que es tremendo. La pobreza extrema lleva vínculos de mucho deterioro social. Para mí todo se juega en las primeras etapas de vida. Si un niño no es tratado con amor, y al contrario es maltratado, eso va a tener consecuencias, tanto en la mujer como en el hombre", dijo.

Serialidad

Por más que a Uruguay todo llega tarde, en la historia reciente hay casos inexplicables para el común de la gente, cometidos por verdaderas mentes criminales.

Es muy difícil entender a un asesino en serie, porque no tiene un motivo claro para perpetrar sus crímenes. No es un enfermo psiquiátrico, porque no sufre una patología. Su personalidad está alterada. Es imprevisible, narcisista, manipulador, perverso.

¿Por qué y para qué matan? ¿Qué pasa por su cabeza? ¿Avisan antes de cometer un delito? ¿Es posible detenerlos? ¿Tienen cura? El misterio detrás de este tipo de criminales se alimenta con la ausencia de respuesta a la mayoría de estas preguntas.

El avance de los métodos de investigación fue sofisticando los cuerpos policiales y judiciales, y, como consecuencia, desde hace un tiempo existen peritos especializados en la construcción de perfiles psicológicos.

Cuando la Policía buscaba al responsable de homicidios de mujeres en Carrasco, a principios de los 90, no tenía idea para dónde mirar ni dónde buscar. De casualidad, el ministro del Interior de la época, Juan Andrés Ramírez, se encontró –escuchando la radio– con un psicólogo que planteaba elaborar perfiles para afinar la búsqueda. Andrés Flores Colombino recuerda, más de 20 años después en diálogo con El Observador, que en aquel momento dio una charla a 50 policías que buscaban al asesino, y elaboró cuatro perfiles, uno de los cuales encajó luego con el del criminal.

Fue así que dieron con Pablo Goncálvez, el asesino en serie que siendo un veinteañero mató a tres mujeres con sus propias manos con meses de diferencia entre una y otra.

A Goncálvez lo diagnosticaron con un trastorno narcisista de la personalidad. Se trata una psicopatía que tiene tratamiento pero no cura.

Nin estudió la serialidad en Uruguay y destaca la "inteligencia" de Goncálvez a la hora de planificar y cometer sus delitos (ver En línea).

Agustín Romano también es psicólogo y perito judicial, y además es autor del libro Éxtasis letal, criminales psicopáticos en Uruguay (2015), donde recorre varios de los casos más sonados en los últimos años en el país. "Un asesino en serie es aquel que mata a dos, tres o más víctimas, y tiene la posibilidad psicológica de seguir matando. Su motivación difiere de otro tipo de asesinos, como por ejemplo de un sicario, que tiene una promesa remuneratoria, que mata por una motivación psicológica profunda. Eso es lo que marca la diferencia", dijo el profesional a El Observador.

"El perfil de Goncálvez es llamativo para la criminología, y también de los más riesgosos. Puede estar camuflado en cualquier lugar, en una esquina y a una persona que le pregunte una dirección, de repente la mete al auto y la viola o mata. Uno no está preparado para actuar en estos casos. Uno a veces en su inocencia piensa que eso nunca le va a pasar, y se confía en las apariencias de ese tipo de personas, porque generalmente no van detentando elementos para llamar la atención. Uno entra, porque ellos saben cómo hacer entrar a uno en su juego, y cuando se da cuenta lo que puede llegar a pasar, realmente allí las consecuencias son nefastas", agregó Romano.

Más casos

En Uruguay también hubo mentes criminales psicopáticas que mataron, aunque sin la serialidad de Goncálvez. En los últimos años se puede encontrar el caso de Pablo Borrás, un joven de Colonia que mató a cuchillazos a cuatro personas, incluidas su abuela y su prima, luego de entrar a la estancia de ellos con intenciones de robarlos. Al componente narcisista de base y el deseo de venganza, se le sumó la itinerancia en su rasgo psicopático. Itinerante porque mató a todo el que se le cruzó por delante al momento de cometer el delito premeditado.

También psicopáticos pero con señas distintas, se encuentran los delincuentes Diego de León, alias El Cosita, y Rafael García, apodado El Sapo, ambos violadores de dos mujeres (de 32 y 15 años), y asesinos de otro violador con el cual compartían celda, apodado El Caramelero. Ambos descuartizaron y comieron el corazón de su compañero de reclusión en una Navidad, por considerar inadmisible que la víctima tuviera la costumbre de ir contando sus ataques sexuales a mujeres.

"Detrás de Goncálvez hay una historia que no es pública"

Ana Nin es directora del Departamento Médico Criminológico del Instituto Técnico Forense (ITF), y uno de los primeros cuatro psicólogos en ingresar al Poder Judicial. En entrevista con El Observador habló de la mente criminal de asesinos seriales, y se detuvo en el triple homicida Pablo Goncálvez, caso que fue motivo de su estudio en el plano académico.

¿Logró tener una respuesta de por qué Pablo Goncálvez mató a tres mujeres?

Hay toda una historia detrás de Goncálvez que no es pública, que nosotros pudimos acceder de alguna manera, pero que no la planteamos en el trabajo. El trabajo de los psicólogos en el Poder Judicial es en silencio. Están los derechos humanos de las personas, y tratamos que aquello que no es público ni ha salido en un juicio, no se puede dar a conocer.

¿Usted habla de la estructura psicológica de Goncálvez o de la historia personal?

De la historia que tiene atrás, porque cada asesino tiene una historia atrás.

En su momento generó sorpresa el perfil de Goncálvez, porque en apariencia no había tenido una historia de abuso o situaciones que expliquen sus reacciones

Tiene una historia de muchos problemas familiares. Eso no estaba visto y no se va a ver. Goncálvez no quiere hablar ni de sus delitos ni de nada, nunca quiso hablar. Si bien en su momento declaró y se pudo llegar a la prueba fáctica de que él había sido el asesino, siempre hubo negación en él. Por un lado decía y por otro negaba. Eso es muy típico de determinadas personas que hacen todo un manejo y manipulación, o del juez o del entrevistador, y él nunca quiso hacer público por qué había llegado a esa situación. Hay otra historia de Goncálvez a la que no se ha llegado.

¿Hubo en Goncálvez algún factor de riesgo que permitiera a su entorno detectar su perfil criminal?

No lo sé, pero todo eso sigue dentro de él. ¿Cómo va a reaccionar ahora en su vínculo con las mujeres? Tampoco lo se. Él mata a mujeres que conocía y de su entorno, a excepción de la primera que fue una violación. Tan inteligente es Goncálvez, tan inteligente, que en su primer delito levanta a una mujer, la viola y luego le pide la cédula, que le cuente su historia, y le va preguntando una cantidad de detalles. Cuando lo llaman a declarar y ella dice que fue violada por él, Goncálvez dice que no porque fue de común acuerdo, que la conocía, vivía en tal lugar y brindando todos los elementos que hicieron pensar al juez en una relación entre ellos dos. Ese fue su primer delito, y después empezó a "mejorar su técnica", y las empezó a matar.

¿El factor sexual estuvo siempre en sus delitos?

Yo creo que es mucho más que lo sexual en un asesino serial. Es toda una estructura que se identifica con la muerte de la víctima para ellos mismos sentirse vivos. Es mucho más complejo. En la serialidad hay una disociación, o mejor dicho dos formas de actuar del serial, donde va primero haciéndose pasar como alguien de confianza y la víctima necesita algo de esa persona, para después volverse alguien totalmente distinto donde pasa a ser un victimario muy feroz. Él conquista primero a la víctima. Cada asesino serial debe ser analizado, y ver en la persona por qué no fue reconocido. De niño le matan el "self", es decir, todo lo que lo rodea el "yo". Se lo matan de niño y él necesita matar para ser alguien. Por eso tienen esas estructuras donde hubo un narcisismo maligno, trófico, donde impide a la persona desarrollarse normalmente. Ellos no se desarrollan normalmente, aunque está lo que llamamos el "falso self", donde hay toda una estructura social que muestran, donde parecen muy adaptados, pero no son nada adaptados a la sociedad.

Es parte de la manipulación

Claro, mostrar una imagen de sí que no es verdadera.

¿Fue tan extraordinario lo de Goncálvez para pensar que en Uruguay no se puede repetir?

Puede pasar en cualquier momento. La serialidad se ve en violaciones, es constante. Pasar a la muerte es diferente.

¿Cómo describiría usted a un asesino serial en la vida cotidiana?

No se reconoce, no hay forma de reconocerlo, porque mantienen un formato adaptativo ¿Cómo se reconoce? Imposible.


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