Cuando en 1997 Sexto Sentido cautivó al mundo y tres años más tarde El protegido revitalizaba junto a X-men las películas de superhéroes (en tiempos en que Christopher Nolan aún no había arribado al género), M. Night Shyamalan era comparado con Alfred Hitchcock y Steven Spielberg. Una década después, el nombre del director de origen indio parece maldito. La última noticia es que fue marginado por Sony de la campaña de promoción de Después de la Tierra, el nuevo filme de ciencia ficción protagonizado Will Smith y su hijo Jaden, que se estrenó el viernes pasado y viene cosechando críticas desastrosas.
Luego vinieron El protegido y Señales, dos largometrajes que funcionaron bien, y posteriormente La aldea. Algunos creen que su declive comenzó con esta cinta. No obstante, el filme fue un producto interesante que se vio perjudicado con el estreno del falso documental El secreto de M. Night Shyamalan, creado para promocionar la película, en la que el director decía tener poderes extraños, como sus personajes.
Pero fue con La dama en el agua que comenzó el fin de los tiempos dorados. El director dejó de lado sus criticadas vueltas de tuerca pero el resultado fue muy pobre. Para colmo, creó para sí mismo el personaje de un escritor visionario cuya pluma cambiaría el mundo. La crítica defenestró la película, su actuación y su rol grandilocuente, que terminó de cimentar su fama de egocéntrico. Además, el director se había ganado otro enemigo: Disney pictures. El filme fue el primero que no fue producido por la compañía, que se sintió muy molesta cuando el indio salió a los medios a criticarla. De allí en más, su cine fue barranca abajo.(Airbender, el último guerrero incluso ganó cinco premios Razzie, considerados los anti-Oscar).
Si bien el descenso de calidad es claro, también cabe preguntarse por qué EEUU se ha ensañando tanto con el director. Después de todo hay cientos de cineastas mediocres en Hollywood y no tantos que puedan escribir y dirigir películas como las mejores de Shyamalan. Paul Schrader, por ejemplo, pasó de ser el guionista de cintas como Toro salvaje y Taxi Driver a filmar otras de lo más irregulares.
Pero Hollywood es tierra de fracasos y redenciones. Habrá que esperar para ver si Shyamalan es capaz de darle una última vuelta de tuerca a su carrera y reinventarse en su próximo destino, la televisión, donde prepara proyectos como las series Waywart pines, Proof y Lost horizon.