Uruguay se encuentra en el puesto 37 en el informe de Felicidad 2013 divulgado esta semana por Naciones Unidas a partir de datos de 156 países.
El informe se elabora midiendo variables como el Producto Interior Bruto per cápita; apoyo social; esperanza de vida saludable; generosidad o percepción de corrupción.
En la región hay varios países en los primeros puestos de felicidad como Costa Rica (puesto 12), Panamá (15) y México (16) que superan incluso a Estados Unidos.
Sin embargo, Uruguay se encuentra debajo de países como Colombia (35), Argentina (29), Chile (28), Brasil (24), Venezuela (20), México (16), Panamá (15) y Costa Rica (12) y por encima de otros como Ecuador, Bolivia y El Salvador.
Los primeros lugares de la lista están copados por países del norte y centro de Europa: Dinamarca (índice de 7,693), Noruega, Suiza, Holanda, Suecia, Canadá, Finlandia, Austria e Islandia. Estados Unidos aparece en el número 17 de la clasificación.
En cambio, el fuerte impacto de la crisis, tanto a nivel económico como social y psicológico se reflejan en los niveles de felicidad en países europeos como España, Grecia e Italia, que han caído en los últimos años.
Por otro lado, los países con menor índice de felicidad pertenecen al África subsahariana: Togo (2,936), Benin, República Centroafricana, Burundi, Ruanda, Tanzania y Guinea, y después aparecen Comoros y Siria (un país en guerra civil).
El profesor John Helliwell, de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), uno de los autores del informe, reconoce que el concepto de "felicidad" es "absolutamente subjetivo", ya que depende de la personalidad de cada ser humano y de cómo encara la vida, además de cuáles son las expectativas individuales, aunque sociólogos y psicólogos tienen herramientas para interpretarlas.
Helliwell reconoce que no es sorprendente ver qué países encabezan la lista, ya que no solo son ricos sino que también mantienen importantes inversiones en educación, sanidad o asistencia social que contribuyen al bienestar físico y emocional de la población.
En cambio, destaca que hay países, como varios latinoamericanos, que ocupan lugares elevados en la lista sin ser muy ricos, lo que explica porque disfrutan de altos niveles de "felicidad emocional" no relacionados directamente con la pura riqueza económica y material.
Helliwell explica que otros países europeos que han sufrido mucho la crisis bancaria o económica, como Islandia o Irlanda, han tenido menores descensos en el índice de felicidad que los países de la Europa mediterránea debido a variables como la creencia en que los políticos pueden sacar la situación adelante, o que no han caído en "una depresión colectiva".
Sobre Estados Unidos, a pesar de su riqueza en términos brutos, el país se ve perjudicado por factores como las menores posibilidades de asistencia sanitaria y educación (que va unida a la movilidad social) para amplias capas de la población, explica Helliwell.
El informe señala también, en sus más de 150 páginas, que la creciente fractura en los lazos sociales en muchos países está afectando al bienestar de su población, por lo que apuesta por "un renovado enfoque" en la ética y la buena conducta como forma de mejorar la felicidad individual y colectiva.
El estudio es el segundo de este tipo, tras el de 2008, y fue elaborado por expertos de otras universidades (además de la citada Columbia Británica, figuran la Universidad de Columbia, en Nueva York, y la London School of Economics), durante tres años a partir de datos de la Encuesta Mundial Gallup en 156 países.
Los datos muestran que "hay una creciente demanda a nivel mundial de que las políticas se alineen más con lo que realmente afecta a la gente y lo que caracteriza como su bienestar", señala Jeffrey Sachs, del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia en la presentación del informe.