Saber si la rambla está abarrotada de gente o conocer si a las cinco de la tarde es una buena hora para ir al supermercado pasó a ser información relevante en la nueva normalidad. Para lograr mantener la distancia social adecuada y hacer las tareas y actividades cotidianas las aplicaciones antiaglomeración se vuelven fundamentales.
En Uruguay ya hay personas que pensaron en estos proyectos. El mes pasado se realizó un evento de dos semanas organizado por la Universidad ORT y la Fundación Da Vinci. Se pedía a diferentes grupos a buscar soluciones a problemas ocasionados por el covid-19. Uno de ellos pensó en cómo ayudar a la gente a salir de sus casas evitando sitios muy concurridos.
“El comportamiento de las personas al concurrir a un lugar es por lo general en el mismo horario y es ahí donde se producen las aglomeraciones. Si se grafica la cantidad de personas por local, durante el día, por lo general tiene marcadas subidas en horas determinadas”, analizaron en la descripción de su plan.
Este grupo, compuesto por seis personas, entrevistó a gente de su entorno para entender los motivos principales por los cuales deseaban salir. Las respuestas fueron, en ese orden de importancia, por comida, por trabajo, para pagar cuentas, por salud y por recreación. En esa pequeña investigación detectaron perfiles distintos en el momento de estar en esos lugares. “Hay quienes no lo ven como algo tan complejo y otros creen que el otro es un enemigo”, dijo Constanza Boix, una de las representantes de este equipo.
Entonces pensaron en desarrollar una aplicación móvil, así como también una página web, la cual combine información relevante de lugares de interés (supermercados, tiendas, redes de cobranza) extraída de dos fuentes: de forma estadística de plataformas con información (por ejemplo Google) que indiquen el lugar o tiempo promedio de estancia y características del lugar. Y en segundo lugar de datos aportados por los usuarios en una modalidad de “encuesta”, donde la comunidad aporta información sobre lugares que luego es consumida y validada por otros.
Los miembros de este proyecto están en búsqueda de financiación para implementar la iniciativa.
Lo que hoy existe para el usuario
La información de Google ya puede verse. Cuando un usuario escribe el nombre del comercio de su barrio en Google Maps, aparecen los datos básicos (ubicación, fotos, número de teléfono) y una gráfica que indican los horarios en los que más y menos concurre gente. Las palabras que utiliza son “poco concurrido” y “muy concurrido”. Nunca informa un número exacto. En los supermercados más grandes y conocidos dice cómo está la situación en ese instante.
Además, sugiere un dato no menor para quienes quieran planificar su permanencia en ese sitio: cuál es el tiempo promedio en que la gente suele estar en esos lugares. Por ejemplo, en el supermercado del Montevideo Shopping la gente suele estar entre 25 y 45 minutos.
Esta herramienta no está en todos los negocios de la zona. Si bien se desconoce el funcionamiento del algoritmo de Google, es probable que no aparezca porque el comercio es muy nuevo y tal vez no fue tanta gente para que Google haya podido procesar esa información.
La app europea ya disponible en Uruguay
Una app que ya funciona en Uruguay es Crowdless (disponible en Android e iOS). Fue desarrollada en el Reino Unido con la colaboración de la Agencia Espacial Europea. Es gratuita y busca ayudar a los usuarios a saber qué tan concurrido están los supermercados, almacenes y farmacias.
La app usa inteligencia artificial e información de los satélites, como también los datos recogidos de Google Maps y Google Spaces (el gigante informático siempre está presente) a fin de definir el porcentaje de concurrencia de un lugar, que va desde 0% (indica que está vacío) hasta 100% (indica está lleno).
El sistema utiliza los colores de semáforo para advertir cuál es la cantidad de gente que hay en estos sitios: rojo (alto), amarillo (medio), verde (bajo).
El valor de referencia para medir cuán lleno está un establecimiento se basa en un dato anterior: la cantidad máxima de personas que fueron a ese lugar desde que se tienen registros. Es decir, si hasta el día de hoy la cantidad máxima de gente que concurrió en un día fueron 100 personas y el porcentaje de concurrencia es del 60%, entonces hay 60 personas en el local. La app desconoce la capacidad máxima admitida legalmente en este lugar.
Crowdless, además, combina la información anterior con la que le brindan sus usuarios para saber si efectivamente el establecimiento tiene el nivel de ocupación que indica. Al cliquear sobre un negocio, la app pregunta al usuario si la información que proporciona es adecuada. “¿Es correcto este nivel de concurrencia?”. El usuario debe responder con algunos de los tres colores. Es una especie de validación como sucede cuando aparece un accidente de tránsito en Waze y se puede poner una confirmación para enfatizar de que es cierto que se produjo.
Cromo fue a dos supermercados grandes de Malvín para saber qué tan verdadera es la información que ofrece. En uno de ellos, la app indicaba un 62% de concurrencia y había 25 personas. Una de las encargadas de ese comercio dijo que le parecía “adecuado” ese porcentaje dado el tamaño del lugar, aunque no tenía cifras precisas para determinarlo.
La app funciona como una herramienta colaborativa que se hace más precisa siempre y cuando los usuarios la utilicen y contribuyan, de manera honesta, a informar qué tan lleno está el comercio en cuestión.
Más de 36 mil personas la descargaron en el mundo. En Uruguay solo fueron 66 usuarios hasta el 12 de mayo, según contó Alex Barnes, uno de sus cofundadores.
Tecnología basada en sensores y algoritmos
Hay otras tecnologías que bien podrían ser una solución para evitar aglomeraciones y ayudar a comercios y autoridades. Son sensores que miden el flujo de gente en un lugar y también en algoritmos.
Uno de ellos fue desarrollado por la empresa Numeral. Son aparatos que detectan la señal wifi de un celular y permiten cuantificar a la persona. Hernán Susunday, uno de sus fundadores (que también participa del proyecto de la app uruguaya), cuenta que esta tecnología ya está presente en el Mercado Agrícola de Montevideo (MAM) y la han instrumentado en el Teatro Solís.
Si bien no logran determinar el 100% de todos los que circulan por el lugar, los ingenieros saben, basado en literatura científica internacional, que el 70% de quienes circulan en un recinto tienen activada esta funcionalidad en su teléfono. Este número permite predecir con “bastante acierto” el número total.
En el MAM existen ocho sensores dispuestos en todo el recinto, que le permiten saber a sus administradores cuánta gente hay dentro y cuáles son los horarios en los que hay más.
Estos pequeños dispositivos pueden usarse con fines comerciales. Por ejemplo, en ciudades del interior los colocaron cerca de cartelería publicitaria LED, que permite a la marca saber cuántos individuos pudieron haber visto su anuncio.
En el contexto de coronavirus, este sistema podría permitir determinar cuánta gente hay en una zona geográfica. Por ejemplo, en la playa Ramírez, se podrían colocar ciertos sensores y, previa programación, avisaría a las autoridades cuándo se excede el 50% de gente que podría haber allí.
La propuesta fue presentada a las autoridades de la Intendencia de Montevideo, que por ahora no están interesadas en implementarlo, aseguraron jerarcas departamentales a este suplemento.
Por otra parte, la empresa Idhata le ofrecerá al gobierno uruguayo una tecnología de inteligencia artificial que permite identificar a las personas que circulan sin tapaboca y no respetan los 1,5 metros de distancia aconsejados para evitar contagios de coronavirus.