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"Si poner orden en el caos y el relajo que se vive hoy es de derecha, soy de derecha"

Entrevista de Facundo Ponce de León a Guido Manini Ríos para el ciclo De Cerca

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15 de septiembre de 2019 a las 22:05

Este es un resumen con los aspectos más políticos de la entrevista de Manini con De Cerca. Al final de esta nota encontrarás muchos más contenidos de esta entrevista con sus correspondientes videos.

Tu padre era hijo de Pedro Manini Ríos, el asesor de Batlle y Ordoñez. ¿Recordás el rol que cumplía la política en la vida de tu familia? 

Sí, sí. En casa se hablaba permanentemente de política. De fútbol casi no se hablaba, se hablaba de política. 

¿Y cómo se hablaba? ¿Era más bien colorada, más bien blanca, más bien mezclada? 

No, se hablaba de anécdotas, de historias, de mi abuelo. Era una época en la que todo el mundo estaba muy preocupado por la política. Estoy hablando por el año 1970, estaba muy picado el ambiente político en Uruguay. Esas épocas previas eran de bastante fragmentación y división política. Había mucha dureza en las calificaciones de los otros: eran ellos y los otros. Había ese tipo de conversaciones, que uno escuchaba y todo se mezclaba mucho con historia. Mi padre era muy de la historia y recuerdo en la infancia que si iba a pedirle plata para comprar figuritas, él me hacía una pregunta de historia y si no la sabía me respondía: "Bueno, cuando sepas vení". Y de geografía también: "¿Cuál es la capital de Albania?". Geografía e historia eran permanentemente una especie de peaje para conseguir cualquier cosa. 

¿Y la vida militar? ¿Tenías tíos cercanos o gente que venía del mundo militar que te despertó esa vocación? 

No, no. No había nadie. En mi familia había tenido militares de otra época, no de escuelas de militares. Mi abuelo, Pedro Manini Ríos, fue capitán en la guerra del 4 y también estuvo en unas milicias en 1910 cuando hubo un conato revolucionario. Mi bisabuelo materno fue coronel de Aparicio Saravia, es decir que pelearon uno contra otro. Esos militares de antes que no eran de escuelas, que eran propios de las revoluciones de la época. 

¿Y entonces, de dónde viene esa vocación? 

Yo qué sé. A veces las vocaciones es difícil definir cómo surgen. En 1972 yo tenía 13 o 14 años y fue un año muy particular en el que en los noticieros casi que a diario mostraban episodios de enfrentamiento, atentados. Me acuerdo un día que matan a los cuatro soldados dentro de un Jeep o que hay aquellos incidentes el 14 de abril, todos los muertos. En aquella época no percibía que se estaba librando algo así como una guerra. En esa mentalidad adolescente a uno se le despiertan las ganas de ser partícipe de esa guerra, de no quedarse afuera. Un día le dije a mis hermanos y a mi madre: "Me gustaría ser militar", y quedaron todos sorprendidos. 

Tenías 14 años, ibas al liceo Francés, tenías un buen pasar y se te despierta una vocación militar. Dentro de eso que decías que es una guerra, decidís estar del lado militar y no del otro. ¿Por qué había que estar del lado militar?

Por ahí puede venir toda la influencia política familiar de mi padre.

¿Cuál es la vocación? ¿Qué te llamaba de ese mundo? 

Es una vocación de servicio. ¿Para qué uno hace tantas cosas? ¿Para qué estamos hoy en política pudiendo estar viviendo mucho más tranquilo en la casa de uno? Uno quiere dar algo a un país al que quiere muchísimo. 

Pero esa vocación de servicio nace en la etapa del corazón de la dictadura.

En esa época y a esa edad uno no piensa en los temas políticos. Los temas políticos los manejaban otros, nosotros por supuesto ni participábamos. 

A los 20 años de edad, con otros alféreces, ¿se comentaba "se empezó a torturar"?

No, no. A esa altura de la carrera y de la vida uno no tiene participación, uno no sabe nada de lo que está pasando. 

¿Cuándo empezás a entender la situación que se vive políticamente y lo que significa estar en la dictadura?

Uno va madurando con los años, va viendo la historia y empieza a tomar conciencia. Cada uno es dependiente de la cronología que le toca vivir, de la edad en la que uno está. Cuando empiezo a madurar y a entender las cosas ya estaba el cronograma de salida en el horizonte. Cuando el "NO", tenía 22 años. A partir de ahí uno ya está pensando en la próxima etapa que viene y no en lo pasado. Aparte, uno siempre está condicionado por los lugares a los cuales les toca servir. Yo estuve en lugares alejados a lo que hoy a veces son centros de polémicas y de discusión. 

¿Nunca te tocó torturar a alguien? ¿Nunca recibiste una orden de: "A Fulano hay que hacerle tal cosa"? 

Ni a mí, ni a ningún compañero mío.

Pero no negás que esas cosas pasaron.

No niego, no voy a tapar el sol con un dedo, pero no me tocó. Es un tema de épocas.

¿Qué aprendiste en este poco tiempo de carrera política? 

La diferencia que hay con toda la vida previa. Acá hay muchas incertidumbres, mucho de no saber exactamente qué va a pasar mañana, gente que dice una cosa y al otro día dicen lo contrario. El lidiar con gente y con los egos de la gente, con dudas y problemas, a veces lleva a una diferencia grande con lo que uno estuvo acostumbrado toda su vida, algo más estructurado, más organizado.

¿Pero te pasa de decir: “Quién me mandó a mí meterme en política, después de haber sido comandante en jefe. Me hubiese ido para mi casa”? ¿O estás contento?

No, contento no es la palabra. Realmente a veces estoy sobregirado de trabajo, de actividad y de obligaciones. Sí, más de una vez me dije: "Qué tranquilo estaría". "¿Por qué no me quedé quieto?"

¿Y por qué no te quedaste quieto? 

La verdad que esa pregunta a veces me la hago. Indudablemente, uno cree que todavía tiene por delante mucho tiempo y mucha fuerza. Es lo que sentía, o al menos lo que siento. Estoy convencido de que Uruguay está en una crisis profunda y necesita el aporte de todos para salir de ella. Una crisis cultural y de muchos aspectos. Quedarme en mi casa de brazos cruzados era como ir en el sentido opuesto de aquello que pensé a los 14 años: "Lo mío es una vocación de servicio, quiero dar un servicio, quiero ofrecer mis capacidades". Hay gente que en cierta forma lo entendió como positivo y por eso vemos la adhesión que emprendimos en estos escasos meses.

Desobedecías cuando eras cadete, lo contaste. Desobedeciste en cierta manera como comandante en jefe, cuando sabías que no tenías que hablar de un ministro y hablaste igual. ¿Cómo convive este militar, que cree tanto en su vocación, el servicio y la obediencia, con quien personalmente desobedeció tantas veces? 

El término "desobedecer" no es el apropiado en ese episodio tan sonado. Hice una manifestación que indudablemente se puede concluir que no correspondía. 

Es que no correspondía. 

Perfecto, no correspondía. Hice unas manifestaciones, pero también hay que poner en contexto de la realidad en la que estaba. 

Y te hiciste cargo de las consecuencias. 

Había habido una votación en el Senado, habíamos hablado con Dios y con el diablo sobre esa ley, con cosas que tenía tremendamente negativas. Era evidente que iba a ser aprobada así como estaba. Había grandes injusticias que dejaban a una franja del personal fuera de todo tipo de coberturas después de 20 años de servicio. Era la única forma de que se pusieran los ojos en el tema. Lo entendí así porque ya había hablado con todo el mundo. Y ese artículo, el más grave de todos, se corrigió. Hubo otros que no, que se mantuvieron, pero ese artículo que dejaba afuera a una franja de gente fue corregido en Diputados. 

¿Eras plenamente consciente de que podías ser removido del cargo?

No, no. Eso que hice no tuvo la consecuencia de cesar en el cargo; seguí unos meses más. El motivo de mi cese fue cuando hago una crítica a la actuación de la justicia en determinados casos en los que militares fueron juzgados. En ninguno de ellos está ni (José) Gavazzo, ni (Jorge) Silveira. Eran nueve casos en los que, a mi entender, no habían tenido las garantías necesarias. Eso ocasionó mi relevo. No fue ni Gavazzo ni lo que hablé por la ley de retiro.

¿Sabías que ese escrito que presentás podía tener las consecuencias que tenía? 

No necesariamente tenía que tener esas consecuencias, era un escrito reservado.

¿Y sabías que si tenía esas consecuencias vos te largabas a la política o cómo fue? 

No, no estaba planificado. De haber sido otro el resultado, de haberse mantenido en reserva el documento... 

...capaz que seguías siendo el comandante del Ejército. 

De dos de esos nueve casos había hablado uno o dos años antes personalmente con el presidente. Aparte, esto era un escrito reservado. No necesariamente tenía que concluir con el cese en el cargo.

Pero ya tenías el antecedente.

Claro, venía jugando con tarjeta amarilla. Eso uno podía preverlo. A todo esto había una movida de mucha gente por las redes, o en forma personal y telefónica, que me decían que me tenía que tirar a la política. A todos, mi contestación era: "Estoy en el cargo, no puedo, para el 2024 hablamos". Esa respuesta se la di a decenas. Al día siguiente de ser cesado en el cargo efectivamente, este partido que se había creado dos meses antes me propone públicamente como candidato. Me tomé unas tres semanas para poner en la balanza todo lo que significaba eso. 

Contame de esas tres semanas. 

Fueron bastantes duras, porque en definitiva tampoco tenía claridad de la magnitud de los obstáculos, inconvenientes, dificultades que iba a enfrentar. 

¿De qué tipo? 

Para empezar, no teníamos ni recursos económicos ni organización, y era evidente que como un partido nuevo independiente íbamos a molestar a otros partidos que ya estaban en carrera, que íbamos a ser blanco de críticas y ataques desde esos partidos y desde los medios que responden a esos partidos. Esos ataques y críticas fueron aún más de lo que uno pensaba que iban a ser. Y esas semanas fueron de encuentros, de razonamientos, de pros y contras, de "¿y para qué me voy a complicar la vida, si yo como retirado puedo vivir tranquilo?". Tengo un campo en Artigas y puedo dedicarme a eso. Podría haber ido tranquilamente y hasta capaz que ganaba dinero, en vez de entrar en este camino tan difícil. Pero entendí que no me podía quedar de brazos cruzados. Es un país que se está transformando de a poco en inviable y es urgente dar un cambio de timón rápido. Quiero hacer mi aporte, que el día que me muera esté tranquilo de que hice todo lo que estaba a mi alcance.

Has declarado que votaste "variado" mientras estabas en tu carrera militar. ¿Por qué cuando dejás de ser comandante en jefe y pensás en la política vas a Cabildo Abierto y no a opciones más tradicionales?

En realidad hasta tuve ofrecimientos de otros partidos, no voy a decir cuáles, antes de largar. 

¿De cuántos?

De tres partidos diferentes. Indudablemente, no querían que uno saliera con una opción diferente. Nosotros evaluamos, pensamos, uno tiene que ser intérprete y saber qué siente la gente que está con uno. Porque uno se debe a la gente que lo impulsa, que está a su lado. Ir bajo el paraguas de un partido –fuera cual fuera– significaba demasiados condicionamientos. Por otro lado, estaba arrancando en abril, las elecciones internas son en junio, menos de tres meses. Pensar en ganar la interna en menos de tres meses no era imposible, pero sí muy difícil. Después del 30 de junio quedaba trabajar para el candidato ganador, y a nosotros no nos gustaba ninguno de los candidatos. No voy a estar después del 30 de junio trabajando para alguien con quien mi gente no va a estar a gusto. 

Cuando decís "mi gente", ¿son militares? ¿Quién está atrás de Cabildo Abierto antes que Manini Ríos?

No, no. Mi gente son mis adherentes, los adherentes al partido. Hubo un núcleo que creó Cabildo Abierto. Había algunos conocidos míos de la carrera militar que si bien no fueron los protagonistas también estaban cerca. Entonces dije: "Nuestro camino tiene que ser independiente, no podemos nacer condicionados por la historia o por lo que el partido hizo o dejó de hacer cuando fue gobierno recientemente o hace 20 años". No creemos que esa sea la mejor solución. Uno siempre se define como artiguista. 

Pero todos se definen como artiguistas. 

Pero yo, como seguramente ellos también, soy genuinamente artiguista y creo en el ideario de Artigas como un rumbo, una línea. Por supuesto que adaptado en sus líneas centrales al siglo XXI. Sentía que no era bueno que quien había sido jefe de una institución que es de todos los uruguayos se subordinara al directorio de un partido o al consejo de un partido. "Partido", por definición, es una parte de los uruguayos.

O sea que veías en Cabildo Abierto la posibilidad de seguir estando abierto a todos. 

Exactamente. Cabildo Abierto es una pista para todos los uruguayos, es la continuidad del ideario que profesamos en el Ejército desde los 14 años de edad.

¿Cuáles son las ideas de Cabildo Abierto?

Vamos a la definición: ¿qué es un cabildo abierto? Es una institución que fue esencial en la vida del país sobre todo en la época de Artigas y antes de él, en la época hispánica. Es la convocatoria de la gente, escucharla, interpretarla. Es saber qué es lo que realmente está necesitando y clamando. Como expresión del artiguismo entendemos que tenemos que ser intérpretes de ese sentimiento de la gente.

¿Cómo hacés para diferenciarte? Todos dicen que escuchan a la gente, que interpretan el sentir popular. Tú venís de afuera de la política pero ya estás con ese discurso.

Lo diferente puede ser la credibilidad que se despierta en la gente. El voto es un tema de confianza, el ciudadano confía o no. En octubre el pueblo uruguayo va a elegir un conductor. Por supuesto que el programa y el equipo son importantes; pero también lo es saber qué piensa llevar adelante ese conductor. Los programas muchas veces se terminan negociando después porque se coparticipa con otras fuerzas. Los equipos se pueden contratar de un día para otro. Si hubiera alguien de algún equipo que sea (Lionel) Messi o (Diego) Maradona y hay que traerlo es un tema de contratarlo y tener a los mejores. Pero lo que no se contrata, lo que no se compra, es el conductor.

¿Cómo respondés a los que te ven como la opción más de derecha que apareció? Al hombre de derecha, al conservador, el militar, toda esa cosa bien rígida y mal vista. 

Derecha significa lo contrario de izquierda. Habría que definir qué es izquierda y qué es derecha. Izquierda y derecha son términos que vienen de la Revolución Francesa, según se sentaran en el hemiciclo. En Uruguay hay muchas izquierdas; está la izquierda de la sensibilidad social, la que se preocupa por los más frágiles (a pesar de que después, cuando tienen la posibilidad de sacar a la gente de su estado de dependencia y fragilidad fracasan estrepitosamente y no lo logran), con la que podemos coincidir casi al 100% en lo que opina. Pero hay otra que le llamo "izquierda caviar", la de los grandes negocios, con empresas compañeras, que se ha llenado los bolsillos con dinero en estos años y a la que le importa muy poco la situación de esos más frágiles, más allá del discurso. Y hay una tercera izquierda a la que hay que prestarle mucha atención. La llamo "sorista", por George Soros, y está bancada desde exterior, aplica agendas que fragmentan a nuestra sociedad, llevan al odio entre distintas partes, divisiones.

¿Y la derecha?

Hay distintas derechas también. Está la derecha que se basa en lo económico, en lo neoliberal a ultranza y las leyes del mercado. Hay otra que habla de orden, de terminar con el relajo, con el delito. 

¿De qué lado estás?

Artigas era un preocupado por los más frágiles y en ese aspecto uno puede decir que coincide con ese tipo de izquierda. Pero en la de poner orden en el caos, en el relajo que se vive hoy, si eso es derecha, soy de derecha y no tengo ninguna vergüenza en decirlo. Ahora, para mí el orden en el relajo lo está pidiendo todo el espectro político. No lo está pidiendo la gente de derecha ni nada por el estilo. Es un clamor de los uruguayos. Vamos a terminar con este relajo, vamos a terminar con que nos sigan matando a la vuelta de la esquina, vamos a terminar con vivir enrejados, encerrados, con horas para salir y horas que no podemos salir. Vamos a terminar de vivir con el corazón en la boca. ¿Eso es ser de derecha? Creo que no, que es interpretar el sentir de la gente. Eso también es artiguismo. La gente hoy quiere terminar con esa situación de mala calidad de vida por un gobierno que no es capaz de cumplir con lo que la Constitución le manda: garantizar el derecho a la vida, el derecho a la propiedad, el derecho a la libertad de la gente.

Aquí podés ver todos los contenidos del ciclo De Cerca

De Cerca es producido por Mueca Films y presentado por TV Ciudad, El Observador y WILD Fi.

Otros fragmentos de la entrevista a Manini Ríos en De Cerca

 

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